26 feb 2020

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REUNIÓN DEL PP

Casado y los barones críticos se reconcilian ante el 10-N

Feijóo y Alonso aplauden el nuevo tono centrado del líder de los populares

El presidente del PP afea a Rivera su falta de patriotismo al vetar España Suma

Pilar Santos

El secretario general, Teodoro García Egea, y el presidente del PP, Pablo Casado, en la reunión del pasado lunes en la sede de Génova.

El secretario general, Teodoro García Egea, y el presidente del PP, Pablo Casado, en la reunión del pasado lunes en la sede de Génova. / JOSÉ LUIS ROCA

Pablo Casado está disfrutando –por fin, suspiran en su equipo– de unas semanas de paz. Por primera vez desde que fue elegido como presidente del PP, en julio del 2018, las previsiones electorales son positivas para su partido (ahora está en su suelo histórico: 66 escaños) y vive una paz interna, que puede ser interesada, pero es paz.

El líder de los conservadores, aunque no lo ha admitido aún en público, ha acabado haciendo caso a las recomendaciones que el presidente del PP vasco, Alfonso Alonso, y el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, le hicieron tras la debacle de las generales de abril, cuando le reclamaron que recuperara el centro y no hiciera un partido "pequeñito". Entre el hundimiento en las urnas, ese marcaje de los barones críticos y el estudio interno, revelado por este diario, que en abril le advirtió de que su imagen histriónica no gustaba, Casado ha moderado su tono y desarrolla argumentos impensables hace seis meses.

García Egea, jefe de campaña

Este lunes reunió en la sede de la calle Génova de Madrid al comité ejecutivo nacional, que incluye a su núcleo duro y también los barones territoriales, para animarles ante las nuevas elecciones, en una campaña que dirigirá el secretario general, Teodoro García Egea. Casado aseguró que quiere un PP "reconocible por moderado" y se ofreció para "liderar una mayoría centrada con un calendario de ambiciones nacionales". Sus palabras se llevaron el aplauso de Alonso y Feijóo a la salida del cónclave. "Es el discurso que la mayoría de los españoles necesitaban y esperaban", dijo el dirigente gallego.

Además, Casado también dedicó buena parte de su alocución a subrayar la necesidad de reagrupar a la derecha y vindicar, una vez más, España Suma, la coalición que lleva semanas proponiendo sin ningún éxito a Ciudadanos, de manera abierta, y a Vox, con la boca pequeña. Le quedan pocos días para seguir con esta estrategia propagandística, ya que las nuevas coaliciones electorales deberían registrarse esta misma semana.

Oferta infructuosa

Según él, la división entre el PP, Cs y Vox ha sido "uno de los errores más graves de la historia del liberalismo y el conservadurismo español" y pide aliarse para poder "gobernar". Casado avisó a Albert Rivera de que no tiene opciones de ocupar su puesto. "No hay opción alguna de sustituir al PP como cerebro, corazón y pulmón del centroderecha español", dijo ante su cúpula. "No se puede invocar patriotismo alguno, ni principio político digno alguno capaz de justificar un comportamiento que produce un resultado tan dañino para los propósitos básicos que compartimos y para el conjunto del país", sostuvo Casado.

En nada quedó el ofrecimiento que por la mañana hizo Cayetana Álvarez de Toledo, en 'El Mundo', de ponerse a las órdenes de Inés Arrimadas en Catalunya si se unían antes del 10-N. Ciudadanos insistió en su eslogan de "sumar diputados, no imputados". Los naranjas quieren aliarse con el PP si dan los números, pero después de las urnas.