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El rey Felipe VI recibe a Pedro Sánchez, el pasado 6 de junio, en la primera ronda para designar candidato a la investidura.

EFE / JUAN CARLOS HIDALGO

EMPIEZA LA RONDA

La "constatación" del Rey

Felipe VI se reúne con los grupos para comprobar si algún candidato cuenta con los apoyos necesarios

La ausencia de un acuerdo entre Sánchez e Iglesias aboca a la repetición de las elecciones el 10-N

Pilar Santos

El 28 de abril, los ciudadanos votaron en las elecciones generales y, cuatro meses y medio después, España sigue con un Gobierno en funciones. Tras la investidura fallida de julio, el candidato ganador de los comicios, el socialista Pedro Sánchez, y el que era su “socio preferente”, el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, han sido incapaces de llegar a un acuerdo que desbloquee la situación. Disponen todavía de unas horas de margen, hasta mañana. A las 12.15 de este martes, el Rey ha convocado en la Zarzuela a Iglesias, clave para la suma de escaños, puesto que ERCPNV y el Partido Regionalista de Cantabria (PRC) ya han dejado claro que respaldarán a Sánchez si vuelve a intentarlo.

Antes de que el líder morado vaya al monte del Pardo, Felipe VI habrá hablado ya con la mayoría de los grupos parlamentarios. La ronda de contactos ha empezado hoy, a las diez, con el PRC. En esas reuniones, el jefe del Estado debe “constatar” si “puede proponer un candidato que cuente con los apoyos necesarios” para que el Congreso le dé su confianza “o, en ausencia de una propuesta de candidato, proceder a la disolución de ambas Cámaras y a la convocatoria de nuevas elecciones generales”.

Así lo ha dejado por escrito la Zarzuela en sendos comunicados, emitidos el pasado jueves y a finales de julio. Tal y como están las cosas, y salvo giros de guión, Sánchez no ha armado una mayoría que le permita ser investido presidente, por lo que Felipe VI disolverá las Cortes y los comicios se celebrarán, según los plazos que marca la ley del régimen electoral general, el 10 de noviembre.

Cumplir la Constitución

En la Casa del Rey saben que la excepcionalidad de la situación puede conllevar análisis sobre si el Monarca debe volver a pedir a Sánchez que lo intente o, incluso, que se lo proponga al candidato que quedó en segundo lugar, Pablo Casado (PP). Ninguna de las dos opciones es realista, porque ninguno de los dos dirigentes dispone de pactos cerrados con otros grupos, admiten en la jefatura del Estado de manera oficiosa, por lo que se decantan por el cumplimiento escrupuloso del artículo 99.5. Ese precepto indica que el Rey deberá convocar elecciones si, dos meses después de la primera votación de investidura (el 23 de julio), ningún candidato ha obtenido la confianza del Congreso.

La situación no se puede equiparar a la de 2016, cuando Felipe VI designó en primer lugar a Mariano Rajoy, el ganador de los comicios, y este declinó.  “No estoy en condiciones, porque no solo no tengo aún una mayoría de votos a favor, sino que tengo una mayoría en contra”, se justificó el político horas después de su negativa en una comparecencia en la Moncloa. El Monarca ya ha hecho lo propio esta vez, al proponer a Sánchez en julio. En este caso, y pese a no tener pergeñado ningún acuerdo en aquel momento, aceptó y se sometió a un debate y una votación, el 23 de julio. De esa manera el secretario general del PSOE puso en marcha “el reloj de la democracia”, expresión que él mismo acuñó hace tres años, y que tiene una alarma que sonará justo a los dos meses, el lunes 23.

Las entrevistas en la Zarzuela de los 15 dirigentes que han confirmado su asistencia (no acudirán los representantes de ERC y Bildu, como en la anterior ocasión) irán seguidas por ruedas de prensa en el Congreso. El orden de las reuniones se fija de menor a mayor representación. Iglesias aseguró que pedirá al jefe del Estado que “asuma el arbitraje y la mediación” y convenza a Sánchez de la necesidad de llegar a un acuerdo para cerrar un Gobierno de coalición, el principal escollo con los socialistas. “El Rey realizará las consultas en tiempo y en forma”, comentó la Zarzuela a preguntas de este diario.

El asunto ya ha empezado a ser objeto de comentario por los interlocutores del Monarca. El primero en pasar por la Zarzuela, el diputado del Partido Regionalista de Cantabria (PRC), José María Mazón, considera que el papel "institucional" del Rey le impide asumir la mediación que le reclama Iglesias. "No va a tomar una decisión que tenga un matiz político", ha afirmado. Más tarde se han entrevistado con Felipe VI los portavoces de Compromís y de Equo (Unidas Podemos), Joan Baldoví y Juantxo López Uralde. Ambos le han transmitido que no respaldarán la investidura de Sánchez debido a la inmovilidad de los socialistas. 

Después de la entrevista de Iglesias y Felipe VI, llegará el turno de Albert Rivera (Ciudadanos), que se ha mantenido al margen de las opciones de desbloqueo por su veto radical a Sánchez, Casado (PP) y el propio presidente en funciones. Tras esta última cita, el Monarca se verá con la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, a la que comunicará su decisión de proponer un candidato o convocar automáticamente las elecciones.

La derecha se prepara

En el debate en el Congreso de la semana pasada, al ver los múltiples desencuentros entre Iglesias y Sánchez, todos los partidos se pusieron en modo elecciones. En el PP ya preparan estrategias para señalar a Sánchez como “el único responsable” de la repetición de los comicios. “Nadie entiende que pacte con sus socios naturales en el Ayuntamiento de Barcelona y en algunas comunidades, pero no ahora”, consideran fuentes de la dirección del partido. “El teatro de la izquierda ha sido bochornoso. Mercadeo de sillones que han hecho saltar las alarmas de los empresarios, cruce de declaraciones, filtraciones …”, argumentan.

Tanto en el PP como en Ciudadanos y Vox fantasean con reeditar en la Moncloa la alianza que les ha permitido tener el poder en Andalucía, Madrid y Castilla y León. Si se confirman las elecciones, para Rivera Sánchez habrá dejado de tener un “plan” con su “banda” y será un “problema para los españoles” ante el que habrá que presentar una alternativa.