27 oct 2020

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10 MINUTOS DE CONVERSACIÓN

Sánchez rechaza una coalición con Iglesias de un año

El líder morado llama al presidente para ofrecerle un cogobierno a prueba hasta los Presupuestos

El jefe podemista anuncia que tras el 10-N pedirá entrar en el Ejecutivo sin vetos

Miguel Ángel Rodríguez Iolanda Mármol

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, el pasado septiembre, en la Moncloa. 

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, el pasado septiembre, en la Moncloa.  / DAVID CASTRO

El tiempo de la política está agotado. España se dirige a unas nuevas elecciones generales, las cuartas en cuatro años, tras un último intento negociador casi a la desesperada este jueves, que solo sirvió para constatar que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias miran ya al 10-N. El presidente en funciones despachó en diez minutos de conversación telefónica la nueva oferta del secretario general de Unidas Podemos: una coalición a prueba, de un año, hasta validar los Presupuestos Generales del Estado (PGE). El jefe del Ejecutivo rechazó el ofrecimiento y los partidos se preparan ya para trasladar su posición al Rey , que realizará la preceptiva ronda de consultas los próximos lunes y martes en el palacio de la Zarzuela.

Iglesias esperó hasta las seis de la tarde del jueves para hacer la llamada. Aunque había anunciado su disposición a realizarla el día anterior ante el pleno del Congreso, también quería dejar un tiempo por si era Sánchez quien tomaba la iniciativa. En la Moncloa tenían claro que, salvo que el líder morado renunciase a la coalición, no había ninguna otra alternativa.

La oferta de Iglesias es un híbrido entre la oferta de julio del PSOE y la de agosto de Unidas Podemos, pero se mantiene la entrada de los morados en el Consejo de Ministros, algo que Sánchez considera inviable. El líder podemista propone someter la coalición a un periodo de prueba, hasta que se aprueben unos Presupuestos. Con el acuerdo que ambas formaciones rubricaron el octubre pasado para sacar adelante las Cuentas públicas, esa colaboración podría resultar sencilla. La propuesta del líder podemista es que, aprobados los Presupuestos del 2020, se evaluase si continuar con el cogobierno. En el caso de que Sánchez no estuviera satisfecho con la alianza, Iglesias se compromete a abandonar el Gobierno y mantener el apoyo parlamentario a los socialistas durante el resto de la legislatura. 

El 'no' de Sánchez

Sánchez descartó el plan. No porque crea que no hay suficientes puntos de acuerdo como para elaborar las Cuentas, sino porque sostiene que "no se dan ni las bases mínimas de confianza ni un planteamiento de un gobierno cohesionado, coherente y con una única dirección, en una legislatura estable, algo que necesita con urgencia España”, según indican fuentes socialistas.

Según el PSOE, Iglesias trasladó a Sánchez que, de repetirse las elecciones, poco cambiaría. Es decir, que tras los comicios volvería a exigir una coalición pero, además, sin vetos. Es decir, considera que la exclusión sobre su persona ha expirado. En julio, en un intento de desbloquear el diálogo, el líder de Podemos cedió a retirar su exigencia de obtener una vicepresidencia y se avino a dejar ese cargo a la número dos, Irene Montero. En las negociaciones tras el 10-N, advirtió, su nombre volverá a estar dentro.

En este escenario, quedan tres o cuatro días en los que sería posible el acuerdo, pero son pocas las esperanzas de que las izquierdas puedan alcanzar un pacto.

Investidura gratis

Fuentes conocedoras de las conversaciones indican que Unidas Podemos sopesa una última posibilidad ante el vértigo de las urnas: dar a Sánchez una 'investidura gratis', sin apoyo programático. El Gobierno no cree en esa opción, aunque Iglesias puede comunicar al Rey que apoyará al líder socialista en una investidura sin que haya un acuerdo de legislatura. 

ERC defendió este jueves esa opción. "Yo si fuera Iglesias haría un discurso de investidura muy duro, me erigiría como jefe de la oposición y desbloquearía la situación invistiendo a Sánchez. Seguramente si hace eso sale a hombros del Congreso”, opinó su portavoz parlamentario, Gabriel Rufián.

El PNV no parece encantado con la idea. "Regalarle los votos y luego no darle posibilidad de gobernar es una barbaridad. Una investidura lleva implícita también mucha responsabilidad en la gobernabilidad futura, ¿para qué queremos un presidente investido si luego no se le va a dar los votos a favor cuando presenten las leyes?", se preguntaba el presidente del grupo vasco, Antoni Ortuzar.