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Actos tras la Diada

Budó e Iceta se contraprograman en Madrid pidiendo diálogo

Recepción institucional en el Círculo de Bellas Artes: la consellera de Presidència advierte de que, sin resolver "el conflicto" catalán, "no habrá estabilidad en España"

Conferencia en el Ateneo de Madrid: el primer secretario del PSC espera que la sentencia del juicio del 'procés' "no impida volver a la política"

Juan José Fernández Pilar Santos

Un momento del acto de la Generalitat en Madrid, con Gorka Knorr y Meritxell Budó.

Un momento del acto de la Generalitat en Madrid, con Gorka Knorr y Meritxell Budó. / David Castro

La 'consellera' de Presidència de la Generalitat de Catalunya, Meritxell Budó, y el primer secretario de los socialistas catalanes, Miquel Iceta, se lo han puesto difícil a los madrileños atentos a los asuntos catalanes al simultanear a las 19:30 de este jueves dos intervenciones en el centro de Madrid en el marco de la postdiada.

Ambos han tenido palabras para el procesamiento de los líderes independentistas, Budó para lamentar su ausencia en la fiesta catalana, e Iceta para desear una sentencia que no complique el panorama político en Catalunya y en España. Budó, además, ha augurado que "España corre el riesgo de dejar de ser un formalmente un estado democrático si no permite que los catalanes elijan democráticamente su futuro".

En el Círculo de Bellas Artes, la Generalitat celebraba un acto institucional con la presencia de la ‘consellera’, encargada, junto al delegado del Ejecutivo catalán, Gorka Knörr, de entregar los premios ‘Amic del Blanquerna’. Han sido galardonas ocho personas, entre otras, a título póstumo, la periodista Montse Oliva, que fue delegada de ‘El Punt-Avui’ en Madrid durante 19 años.

En los corrillos, algunos representantes del Govern se quejaban de la "contraprogramación" de Iceta. La intervención principal fue la del periodista Antoni Bassas, designado este año, dijo él, para explicar en Madrid "el significado de la fiesta nacional de Catalunya.

Realidad política

Bassas lamentó que Pedro Sánchez, el miércoles en el Congreso, hablara de "nuestras tensiones territoriales como si lo que está pasando respondiera a temblores de tierra. Lo que hay es una realidad y hay que tratarla políticamente", ha reclamado, y ha enseñado varias portadas para demostrar que lo del "adoctrinamiento en las aulas del que se quejan las derechas cuando buscan las razones del aumento del independentismo es falso".

En una de las noticias destacadas se lee que un millón de personas salió a la calle a celebrar la Diada de 1977. "¿Quién adoctrinó a ese millón de personas?", ha preguntado al público. Y ha destacado "la voluntad de escuchar de la sociedad de entonces, cuando aquel mismo año volvió Josep Tarradellas". Un repaso de la hemeroteca que le llevó a recordar que el Estatut fue aprobado por 120 diputados del Parlament frente al rechazo de 15. "Pues al final esos 15 ganaron", ha apuntado antes de analizar cómo el lenguaje se endureció al hablar de Catalunya y los catalanes.

El acto se ha coronado con un discurso de Budó, que ha iniciado recordando a Jordi Turull, quien, subrayó, debía estar en su lugar como portavoz de la Generalitat, y no en prisión preventiva. "Esta es una Diada con presos políticos y exiliados. Podríamos obviar esta situación […], pero estoy convencida de que no quieren porque obviar los problemas no hace que estos desaparezcan", ha proclamado.

Budó ha recordado la larga tradición de conmemorar el Onze de Setembre e insistió en que se remonta a 1886, "mucho antes de la Constitución y el Estatut". También se ha mostrado convencida de que mientras "el conflicto" no se resuelva "no habrá estabilidad en España", y ha añadido que el Govern sigue "esperando que alguien quiera volver a sentarse a dialogar, que se retome un diálogo en el que se puedan confrontar todos los puntos de vista".

La 'consellera' ha descrito la "necesidad de que se constituya un gobierno en el Estado español que resuelva los grandes retos", y ha sentenciado: "Catalunya y España no pueden gobernarse de espaldas una a la otra, sino dialogando".

Defensa del federalismo

En el salón de actos del Ateneo de Madrid, a solo unas calles de donde la Generalitat ha celebrado su acto,  Miquel Iceta ha aludido a la esperada sentencia del Tribunal Supremo en el caso del procés: "Si el fracaso de la política llevó a un juicio, esperamos una sentencia que no impida volver a la política".

El líder de los socialistas catalanes ha tirado de otro argumento de actualidad, el ambiente de los actos de la Diada de este miércoles en Barcelona, para pedir que "lo que se hace con dinero de todos, tenga un espíritu ecuménico que ayer, por desgracia, no tuvo. El independentismo ha decidido apropiarse de los actos institucionales de la Diada."

Iceta ha pronunciado una conferencia promovida por la Fundación Pablo Iglesias y su presidenta, la exministra Beatriz Corredor, que se inserta en una serie de debates madrileños sobre el federalismo, conducidos para el Ateneo por el presidente de la Asociación por una España Federal, exdiputado y exvicepresidente de la Fundación Alternativas Nicolás Sartorius.

Iceta ha hablado arropado entre el público por la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, el ministro de Agricultura, en funciones, Luis Planas, y el líder de los socialistas en la Asamblea de Madrid, Ángel Gabilondo, ante quienes, en el turno de preguntas, ha admitido que "no se dan hoy las condiciones ni la garantía mínima para un gobierno de coalición" y , señalando a Unidas-Podemos, ha advertido: "Se va a entender muy mal que por tercera vez se impida a Pedro Sánchez hacer un gobierno de progreso".

Reconciliación

El socialista catalán ha aludido en varias ocasiones a una mejora del sistema de financiación de las comunidades autónomas. "No puede ser que Catalunya tenga hoy menos recursos per cápita que otras", ha lamentado. Pero su disertación se ha dedicado sobre todo a una defensa del ideal federal como "un equilibrio entre la defensa de la unidad y el respeto de la diversidad", pues cree que "el ideal federal de libertad, de convivencia, es el que más se ajusta a la realidad española".

De hecho, Iceta ha presentado a su audiencia madrileña el escudo nacional español como "un símbolo federal". "Creemos en el autogogierno sí, pero creemos en la federación española y en la federación europea -ha dicho-. No nos cuesta la palabra España, no nos cuesta el himno, ni la bandera. Para nosotros las banderas son elementos que identifican, y ante los que hay que exhibir respeto.

Iceta ha fijado como objetivo de los socialistas catalanes "la reconciliación en Catalunya", y ha explicado el término: "En Catalunya hay una división y queremos superarla a través de la política, que los políticos catalanes piensen en el país todo, y no solo en la parte del país que les vota. Queremos que la sociedad catalana se reconozca en sus dolores, y que la política, en vez de azuzar la división, promueva la concordia".

El 155 y los parches Sor Virginia

Miquel Iceta se ha dicho "asustado" de que "quienes quieren gobernar España tengan un desconocimiento abismal del texto constitucional", en clara alusión al líder de Ciudadanos, Albert Rivera, quien, para Iceta, defiende la aplicación del artículo 155 como "los parches Sor Virginia".

Pero también ha hablado de los dirigentes del independentismo considerando que "les está resultando muy difícil reformular sus objetivos en una realidad muy distinta a la que habían dibujado". Lo ha dicho, dirigiéndose, entre otros, al president Quim Torra, a quien ha recordado que "el camino de la confrontación ha fracasado, y ha producido mucho daño a Catalunya y a España".

El camino es, según Iceta, "buscar el acuerdo entre los catalanes en torno a asegurar la solidez del autogobierno, una mejor financiación, mecanismos de participación de las comunidades autónomas en las decisiones del Estado y que España se reconozca como plural y diversa". 

Iceta ha propuesto que una reforma constitucional recoja "el ideal federal que encuentra elementos muy relevantes en la declaración de Granada que hizo el PSOE" bajo la dirección del desaparecido Alfredo Pérez Rubalcaba.