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Òmnium conjura al soberanismo para reclamar la absolución

Colau exige por una sentencia absolutoria: "Es imprescindible la defensa de la libertad de expresión y del derecho a manifestación"

Cuixart aboga por la "defensa permanente del dialogo" como la "única vía" para la resolución del conflicto catalán

Júlia Regué

El vicepresidente de Òmnium, Marcel Máuri, alerta que sin sentencia absolutoria el Estado tendrá un problema grave con la democracia. / ACN VÏDEO

El soberanismo se conjuró este miércoles en un clamor por la absolución a cuenta de un acto organizado por Òmnium Cutural, que logró fortalecer su papel como bisagra entre la desunión que opera en su órbita. Los 'comuns' escenificaron su buena sintonía en un evento que reunió también a las primeras espadas del independentismo y a representantes sindicales. Catalunya En Comú - Podem anunció que no participaría en la manifestación que orquestra la ANC esta tarde como partido porque la consideran "excluyente", pero sí al acto del mediodía que organizaba la entidad presidida por Jordi Cuixart. Todo un gesto de distanciamiento del unilateralismo y un apego a la apuesta de los "grandes consensos" que abandera Òmnium Cultural con la exigencia de una condena absolutoria del Tribunal Supremo a la cúpula del 1-O y el "derecho a la autodeterminación" de Catalunya.

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, finalmente no ascudió al Arc de Triomf, pero apareció en un vídeo junto a otros alcaldes para lanzar un mensaje en pro de la absolución de los juzgados por el referéndum: "Es una barbaridad que lleven dos años encarcelados. Como demócrata, creo que es imprescindible la defensa de la libertad de expresión y del derecho a manifestación. Por eso, pedimos la absolución", espetó.

Sentado a primera fila figuraba el ‘president’ de la Generalitat, Quim Torra, el ‘vicepresident’ Pere Aragonès, los ‘consellers' Alfred Bosch y Teresa Jordà, el dirigente de los ‘comuns’ Jaume Asens, la diputada de la CUP, Natàlia Sànchez, y la presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie. Detrás, la líder de Catalunya En Comú, Jéssica Albiach, y los dirigentes de los sindicatos CCOO y UGT, Camil Ros y Javier Pacheco. Ninguno de ellos intervino.

Diálogo versus confrontación

En una carta desde prisión, Cuixart quiso romper la dicotomía entre "diálogo" y "confrontación", y se aferró a la bancada del entendimiento: "Nos quieren dividir entre partidarios del diálogo y de la confrontación, pero la defensa permanente del dialogo es la única vía para la resolución del conflicto", apuntó, en voz del vicepresidente de la entidad, Marcel Mauri.

"Forma parte de la confrontación democrática con esos que quieren condenar la libertad de expresión y el derecho a la protesta. Nunca renunciaremos al dialogo, tampoco con quienes nos querrían ver muchos años en la cárcel", abundó, y pidió un esfuerzo para recoser la unidad en el soberanismo -"todo esto solo tiene sentido si lo hacemos juntos". "Os animo a no renunciar nunca a nada, como tampoco a estar todos", añadió, y recuperó uno de sus ya conocidos lemas: "Con toda la serenidad del mundo, lo volveremos a hacer, sobre todo por amor a la vida".

Una respuesta "colectiva"

Mauri, por su parte, leyó una parte del informe del grupo de detenciones arbitrarias de la ONU que pide la libertad de los presos y que se les dé una indemnización por el tiempo transcurrido en prisión preventiva: "El Estado sigue sin hacer ninguna propuesta, ni autocritica ni empatía, y ha mantenido una línea de acusación basada en un relato falso de violencia de la mano de la extrema derecha de Vox", disparó, y selló el argumento como una "gran irresponsabilidad política".

Admitió que el 'procés' ha generado "tensiones" pero negó que la sociedad catalana esté "dividida o fracturada". "Si no hay absolución el Estado tendrá un problema con sus instituciones, con su democracia. La respuesta debe ser colectiva, con toda la determinación, ante el que será un ataque sin precedentes a los valores que nos identifican como pueblo", sostuvo. Mauri defendió que "no hay soluciones fáciles ni mágicas" pero reclamó al soberanismo que esté "a la altura del momento histórico". "Todos los derechos que sean condenados deberán ser ejercidos. Lo volveremos a hacer", concluyó.

Tres familiares de los encarcelados (Ester Cuixart, Laura Masvidal y Bernat Pegueroles) leyeron cartas que personas anónimas hicieron llegar a los encarcelados; y otras tres (las abogadas Anaïs Franquesa y Magda Oranich y la politóloga Gemma Ubasart) recitaron fragmentos sobre el derecho a la defensa, a la protesta y a la disidencia política. El acto terminó con gritos del público en pro de la "unidad" soberanista.