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La ANC reúne 600.000 voces y exige no dar "pasos atrás" respecto a la independencia

La exigencia de unidad, las críticas a los políticos y la defensa de la desobediencia ante la sentencia, mensajes protagonistas

Xabier Barrena / Fidel Masreal

Manifestación de la Diada del 2019.

Manifestación de la Diada del 2019. / ROBERT RAMOS

Sin llegar a la afluencia de Diadas anteriores, pero de nuevo de forma masiva en las calles de Barcelona, el independentismo ha reivindicado de nuevo dar pasos adelante hacia el Estado propio, con críticas a los "pasos atrás" de los partidos e instituciones y reivindicando la desobediencia civil en especial tras la sentencia a los procesados por el 1-O. La Guardia Urbana ha calculado que 600.000 personas se han movilizado en la convocatoria cuyo epicentro ha sido la plaza de España y sus calles colindantes, en especial la Gran Via.

Ha sido una vez más una movilización masiva, que ha transcurrido en un ambiente sobrio, con cánticos en favor de la libertad de los presos independentistas. Pero sin excesivos entusiasmos ni performances. En su discurso final, la líder de la Assemblea Nacional Catalana (ANC), Elisenda Paluzie, asumió que se trataba de la Diada "más difícil" por el "desánimo, desencanto y divisiones" entre partidos (no en vano, el líder de los municipios independentistas y alcalde de  Josep Maria Cervera, de Port de la Selva, asumió que "la decepción, el cansancio y el cabreo son justificables") y en este sentido dio, como el año pasado, un tirón de orejas a los representantes políticos por "discutir en público el reparto de migajas, deslegitimar el referéndum del 1-O" y criticar la vía unilateral. "Ni un pas enrere!" ("¡ni un paso atrás!"), gritaban los manifestantes en este momento.

Todos los mensajes de los intervinientes han tenido un hilo conductor: la exigencia a los partidos de unidad estratégica. Y la palabra "estratégica" no es menor, porque ERC está de acuerdo en la unidad, siempre que no implique unidad electoral. 

Sin hoja de ruta

Pero Paluzie, y tampoco Marcel Mauri, vicepresidente de Òmnium, se han atrevido -como si hizo en el pasado la ANC- a tratar de definir una hoja de ruta concreta. La líder de la Assemblea se centró en pedir a los políticos que pongan al movimiento independentista por encima de sus partidos y se refuercen para "acabar juntos lo que iniciamos juntos" sin marchas atrás. Es la misma determinación que exigió en la Diada anterior. Tampoco Marcel Mauri, vicepresidente de Òmnium, trazó un mandato claro. Apeló al 80% de catalanes e nfavor del derecho a la autodeterminación y definió el camino hacia la independencia como "largo y no fácil" y pidió a los políticso "sentido de Estado para construir juntos la respuesta democrática".

Todo ello seguido por unos manifestantes entre los cuales se percibía hartazgo respecto a los políticos independentistas. "Están fallando porque no hacen lo que quiere el pueblo", se quejaban unos vecinos de Mataró. "No hay unidad porque no lo tiene muy claro, hay demasiados puntos de vista", añadía otro. "Miran solo a sus sillas, por intereses, todos", se quejaba un manifestante de Vidreres. Pep y Ricard, de Constantí, redoblaban la apuetsa por el poder popular: "Los políticos los aparcamoa,s estos es el pueblo, no los políticos, que son como el Guadiana". "Catalunya está triste, falta liderazgo", zanjaba Gemma, de Pallejà.