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REUNIÓN A LAS ONCE EN EL CONGRESO

PSOE y Podemos vuelven a sentarse con el mismo recelo

Iglesias acusa a Sánchez de ser un presidente sin convicciones ideológicas

Iolanda Mármol

María Jesús Montero, Carmen Calvo y Adriana Lastra.

María Jesús Montero, Carmen Calvo y Adriana Lastra. / DAVID CASTRO

No hay nada en la superficie que indique un cambio de rumbo en las hasta ahora estériles negociaciones entre PSOE y Unidas Podemos, pero nadie quiere ser el agorero, y menos aún, el responsable de una ruptura que conduzca a la repetición electoral. En un clima hostil, en el que el cruce de reproches convive con una pregonada disposición al diálogo, los equipos técnicos de ambas formaciones vuelven a sentarse este martes en el Congreso. El resquicio para la esperanza es mínimo porque no hay avances en el escollo que bloquea la investidura: la exigencia de los morados de entrar en el Gobierno.  

En términos objetivos no se puede descartar un giro de última hora que facilite un acuerdo de investidura, pero lo cierto es que el contexto parece empujar más hacia las legislativas del 10 de noviembre que hacia un acuerdo salvífico. Desde el fracaso de la última reunión (el jueves pasado) PSOE y Unidas Podemos se atizan en las televisiones rememorando desconfianzas, viejas y nuevas, a la par que mostrándose dispuestos a negociar hasta el último minuto. Más que hablarse entre ellos, parece, hablan a la ciudadanía justificando el atrincheramiento en sus posiciones.

En este contexto de tensión, la vicepresidenta Calvo llamó este lunes a Echenique, después de tres días en blanco, y acordaron la nueva reunión a la que ambas partes dicen acudir con toda la voluntad política de llegar a un pacto. Aunque hay voces entre los socialistas y también entre los morados que preferirían ceder a volver al riesgo de las urnas, los líderes no se mueven. Las posiciones están encalladas. De hecho, pocos minutos antes de llegar al Congreso, la número dos de Sánchez ha dicho en Telecinco que "no hay confianza" para formar un Gobierno de coalición.

Arranca la semana clave sin avances en la negociación PSOE-PODEMOS. / REUTERS/ JUAN MADINA/ EFE VÍDEOS

El jefe del Ejecutivo en funciones no quiere una investidura ‘gratis’ de la que nazca un Ejecutivo débil con los retos del 'Brexit' y el frenazo económico en el horizonte. Rechaza también la entrada en el Ejecutivo, convencido como está de que Pablo Iglesias busca la coalición para crear un contrapoder dentro de la Moncloa.

Fue un error

Admiten fuentes gubernamentales que el presidente nunca creyó en que la coalición era una buena salida y que si estuvo sobre la mesa fue por error. No esperaban la renuncia de Iglesias a la vicepresidencia y su paso atrás les descolocó. “La coalición se nos escapó, no volverá a pasar”, admiten colaboradores del presidente a este diario. “[Negociar una coalición] es un error que no vamos a volver a cometer”, admitió este lunes la portavoz parlamentaria socialista, Adriana Lastra, en los Desayunos de TVE.  

En Podemos confían en que Sánchez sienta miedo en el último momento y acabe por aceptar un cogobierno. Es desde esa esperanza que los morados se sentarán a negociar este martes y por ello insisten en que el diálogo se debe reiniciar donde se dejó en julio. “Confío en que en el último momento, al igual que en julio, rectificarán y ofrecerán un gobierno de coalición”, explica Iglesias en una entrevista en Rusia Today, medio financiado por el Gobierno ruso de Vladimir Putin.

Socialistas y morados no escatiman en reproches, algo que no contribuye especialmente a despertar empatía a las puertas de un nuevo encuentro. El ministro de Fomento en funciones, José Luis Ábalos lamentó que Podemos criticase durante el fin de semana al PSOE tras conocer que RTVE ha sacado a concurso público dos contratos para el programa especial que se emitiría el 10 de noviembre si hay repetición electoral. Acusó a los líderes podemistas de mantener una actitud de “desconfianza” y “hostilidad”.

Iglesias también carga las tintas contra Sánchez. En su entrevista en el canal de televisión pro-Putin, opina que “donde está Pedro Sánchez no se puede negociar” y le acusa de ser un presidente veleta. “No creo que la ideología sea algo importante para Pedro”, sostiene, “cuando la izquierda da más calorcito se acerca, pero cuando lo da Ciudadanos, se acerca a ellos”.