22 sep 2020

Ir a contenido

La justicia belga ordena reabrir el caso de las balizas del coche de Puigdemont

El Tribunal de Apelación acepta las pruebas solicitadas por la representación del 'expresident' que le habían sido denegadas

Entre ellas figuran interrogar a la representante de la empresa italiana que vendió los dispositivos

Ángeles Vázquez

El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont tras la conferencia de prensa que ofreció el 18 de marzo del año pasado en la localidad suiza de Ginebra.

El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont tras la conferencia de prensa que ofreció el 18 de marzo del año pasado en la localidad suiza de Ginebra. / EFE / SALVATORE DI NOLFI

El Tribunal de Apelación de Bruselas ha estimado el recurso presentado por los abogados del expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont y ha ordenado la realización de las diligencias que habían solicitado para investigar la colocación de balizas de seguimiento en su coche.

"Hemos ganado el recurso contra el cierre de la investigación de las balizas de seguimiento ilegales en el coche del president en territorio belga. La investigación se reabre y el juez ha ordenado medidas adicionales para encontrar a los responsables de estos crímenes", ha dicho el abogado belga Simon Bekaert en Twitter.

Fuentes jurídicas han señalado a este diario que las diligencias que deberán realizarse consisten en el interrogatorio de la representante de la empresa italiana que vendió las balizas y en el de los de las tres empresas que vendieron parte de los componentes de los dispositivos. También se tratará de identificar a los usuarios de una serie de teléfonos que aparecen vinculados con la investigación.

Una de las balizas colocadas en el coche de Puigdemont. / EL PERIÓDICO

En los bajos del coche

La baliza (conocida como chicharra o lapa en argot policial) fue encontrada el pasado mes de febrero por un sargento de los Mossos que estaba prestando apoyo y seguridad a Puigdemont en Bélgica. Estaba colocada con cinta aislante en los bajos de la Renault Espace y llevaba un arnés para las baterías. El aparato obtenía datos de geolocalización por el sistema GPS y los enviaba a través de la tarjeta del teléfono mediante mensajes SMS a la otra tarjeta, colocada en el teléfono móvil de la persona o entidad que controlara los movimientos del vehículo utilizado por el 'expresident'.

Ante el descubrimiento, Puigdemont y sus abogados pusieron una denuncia ante la fiscalía belga, al entender que tanto él como sus acompañantes podían haber sido objeto de seguimientos ilegales. En los primeros pasos de la investigación iniciada por el ministerio público se determinó, a través de la respuesta que dio la operadora de telefonía requerida, que las dos tarjetas SIM que estaban conectadas a la baliza, tanto la que enviaba los datos de posición del coche, como la que los recibía desde otro teléfono móvil, se vendieron en España.

El dispositivo encontrado era similar al utilizado habitualmente por fuerzas policiales y servicios de inteligencia para seguir a sus objetivos. En este caso, iba recubierta con cinta aislante y un arnés para las baterías. Las balizas se encontraron en el mismo vehículo en el que un más más tarde el huido fue detenido en Alemania.