Ir a contenido

ENTREVISTA AL PRESIDENTE DE ÒMNIUM CULTURAL

Jordi Cuixart: "La solución pasa por el diálogo, también con el PSC"

"Hace falta mucha más empatía entre los partidos o la sociedad les volverá a pasar por encima", avisa el líder de Òmnium

"Pedro Sánchez está haciendo un uso interesado del tema de Catalunya para negar un acuerdo con Pablo Iglesias", apostilla

Júlia Regué

El presidente de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart.

El presidente de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart. / JUAN MANUEL PRATS

El presidente de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart, pide al soberanismo que se conjure para replicar al unísono una sentencia que augura contundente. Desde la cárcel de Lledoners, avisa a los partidos políticos de que sus contiendas pueden penalizarles.

- Tras casi 21 meses encarcelado, ¿qué lecciones saca?

- A pesar del despropósito que supone estar en prisión por ejercer el derecho a la manifestación, a la libertad de expresión o a la protesta, he aprendido a convertir esta situación en un acto de reafirmación con la vida. Una de las lecciones es que la cárcel es también un altavoz brutal para denunciar la vulneración de derechos fundamentales que sufrimos en todo el Estado. Y sé que este esfuerzo servirá para poder vivir en una sociedad menos totalitaria, más democrática y más participativa.

- Cuando asevera "Lo volveremos a hacer", ¿se refiere, más allá de volver a ejercer estos derechos, a realizar otro referéndum e impulsar una declaración unilateral de independencia?

- Hay una voluntad nada disimulada por parte del Estado de limitar el ejercicio de derechos fundamentales, y lo que decimos es que seguiremos ejerciendo todos los derechos juzgados, también el de la autodeterminación en Catalunya. No hacerlo supondría renunciar a ellos y tenemos la obligación de preservarlos. Corresponde a los representantes políticos definir los instrumentos, no a Òmnium.

- Con las negativas reiteradas del Estado y la experiencia de la unilateralidad, ¿el independentismo se siente frustrado?

- Lo que me genera frustración es que el Tribunal Constitucional tumbe la ley del Parlament contra el cambio climático y que el Estado amenace con multas al barco Open Arms. Y que nos lo miremos desde el sofá de casa. La frustración es ver cómo el Estado es incapaz de ofrecer una respuesta política al clamor del 80% de la ciudadanía y ver que nos está a punto de condenar a muchos años de prisión. Necesitamos más distancia para valorar el paso de gigante que hicimos colectivamente el 1-O. Una parte muy considerable de este país está dispuesta a utilizar la lucha no violenta y la desobediencia civil para mostrar su disconformidad con leyes o decisiones judiciales que consideran injustas. 

- En una entrevista en RAC-1 afeó a los socios de Govern "falta de sentido de Estado". 

- No solo a JxCat y ERC, sino al conjunto del soberanismo, CUP y ‘comuns’ incluidos. Hace falta mucha más empatía entre ellos o la sociedad les volverá a pasar por encima. Es bueno que discrepen, pero la solución pasa por el diálogo, también con el PSC. El 1-0 fue posible porque dejaron las dinámicas partidistas a un lado.

- ¿Considera posible tejer una estrategia unitaria cuando las posiciones parecen más distantes que nunca?

- El nombre "partido" viene de parte y es legítimo y saludable que compitan, pero tienen que tener claro que, en los grandes acuerdos, tienen que ser leales o el electorado les penalizará. 

- ¿Qué hará Òmnium si no se llega a un acuerdo para responder conjuntamente a una sentencia condenatoria? 

- Hay margen y seguimos dedicando todos los esfuerzos para que esto no pase. La respuesta hay que construirla juntos y no puede dejar a nadie atrás. Es un ataque a la democracia y esto interpela a todos los que piden una solución política. Tiene que ser una respuesta de país. La sentencia es el final de una etapa.  

- Jordi Sànchez, en una entrevista en este diario, decía: "Si la gente se planta en las calles durante días después de la sentencia, bienvenido será". 

- Ya hemos visto cómo el Estado utiliza las movilizaciones para crear delitos inexistentes. Las movilizaciones tendrán que seguir siendo sostenidas en el tiempo, constantes y prolongadas, por lo tanto, muy organizadas. En este sentido, la unidad de las entidades es granítica. 

- Asegura que se negará a aceptar un indulto. ¿Sería partidario de que el Congreso discutiera una reforma del Código Penal que pudiera aligerar las penas si es condenado?

- No entré en prisión para luchar por salir. La absolución es la única sentencia aceptable porque no he cometido ningún delito. Soy inocente y, si el tribunal no lo considera, asumiré el castigo, que no quiere decir aceptar la legitimidad de la pena. 

- ¿Reivindicaría una amnistía? 

- No veo a los poderes del Estado con voluntad de afrontar un debate serio en estos términos, más cuando es del todo incapaz de condenar los crímenes del franquismo y de dar una sepultura digna a quienes todavía están a las cunetas. 

- En su nuevo libro, agradece a Podemos su "responsabilidad" y carga contra el PSOE. ¿Espera algún gesto de Pedro Sánchez?

- No apunta maneras. De momento, está haciendo un uso interesado del tema de Catalunya para negar un acuerdo con Pablo Iglesias, cuando todo el mundo sabe que el principal escollo es la presión del Ibex 35 y la Unión Europea por la política económica del nuevo Ejecutivo. Haría bien en observar la actitud de José Luis Rodríguez Zapatero. Pero también es obvio que no es la actitud que tiene la derecha.

- ¿Considera que el Estado estaría dispuesto a pactar un referéndum si el independentismo superara el 50% de los votos en unas elecciones autonómicas?

- Hoy el Estado no está dispuesto a ofrecer nada, por eso es tan importante la movilización. La prisión, el exilio o la represión no pueden ser ningún freno a las legítimas aspiraciones democráticas de buena parte de la sociedad.

- ¿Cree que el informe del Grupo sobre la Detención Arbitraria de la ONU forzará algún gesto?

- La reacción del Estado es de una gravedad mayúscula que me recuerda a las reacciones en los tiempos del franquismo.