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POLÍTICA MUNICIPAL

El PSC rubrica su retorno

La Diputación de Barcelona, símbolo de la recobrada fuerza electoral de los socialistas

Roger Pascual

El líder del PSC, Miquel Iceta, durante una comparecencia en el Parlament.

El líder del PSC, Miquel Iceta, durante una comparecencia en el Parlament. / ACN

El PSC ha rubricado con la presidencia de la Diputación de Barcelona el resurgir municipal que logró el 26-M. La capacidad negociadora ha permitido a los socialistas asegurarse la tercera institución de Catalunya, además de su presencia en los gobiernos municipales de 13 de las 20 ciudades más pobladas.

Empezando por Barcelona, la joya de la corona, que parecía perdida para los socialistas la noche electoral. Miquel Iceta fue el hacedor de una carambola en la que los votos de Manuel Valls hicieron posible que Ada Colau, que prácticamente se despedía como alcaldesa en su discurso la noche de las urnas, mantuviera su vara de mano. Y que Jaume Collboni y el PSC, a los que los 'comuns' echaron del gobierno del ayuntamiento tras el 1-O y el 155, regresen ahora al equipo municipal.

Además de clásicos feudos como L'Hospitalet, Cornellà y Santa Coloma de Gramenet, en el cinturón metropolitiano los socialistas han conseguido, a través de alianzas poselectorales, mantener también otras alcaldías como BadalonaÁlex Pastor, que se hizo con la vara de mando hace tan solo un año tras capitanear una moción de censura a Dolors Sabater, logró hace un mes conservar el cargo gracias a los votos de la exalcaldesa y del resto de formaciones que querían evitar a toda costa que Xavier García Albiol volviera a gobernar.

Además de con los 'comuns', el PSC ha conseguido tejer complicidades también con los independentistas, demostrando que puede haber porosidad entre bloquesSant Cugat del Vallès es seguramente el mejor ejemplo de ello, ya que allí comparten gobierno con ERC y la CUP, tras poner fin a 32 años de gobiernos posconvergentes. Un pacto que escoció especialmente a JxCat (el partido independentista con el que el PSC ha firmado más acuerdos municipales), que lo ha usado como parapeto tras el pacto de la Diputación.

Las artes negociadoras no han permitido pero a los socialistas evitar perder Tarragona y Lleida. O Terrassa, donde el exsocialista Jordi Ballart gobernará ahora con ERC.