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LA ENCRUCIJADA CATALANA

JxCat y ERC "tocan fondo" a la espera de la sentencia

Los posconvergentes se niegan por ahora a romper con el PSC en la diputación

Los republicanos ofrecen a sus socios del Govern la presidencia de la institución

Xabi Barrena / Fidel Masreal

David Bonvehí y Ferran Bel, a la salida de la reunión. / ACN

La unidad de acción entre los dos principales partidos independentistas, ERC Junts per Catalunya (JxCat), "ha tocado fondo", en palabras de la posconvergente Elsa Artadi, a la espera de lo que suceda tras la sentencia del juicio del 'procés'. El pacto alcanzado entre Junts per Catalunya y el PSC, por el que los socialistas recuperan la presidencia de la Diputación de Barcelona dejando a Esquerra fuera pese a tener tantos diputados provinciales como el PSC, ha zarandeado los débiles cimientos de esta relación siempre tormentosa.

La salida en tromba de los republicanos el viernes, día en que se anunció el pacto, puso a los posconvergentes a los pies de los caballos de los 'hiperventilados'. Las insinuaciones de que el Govern peligraba y de que JxCat estaba aupando a la presidencia de la tercera institución catalana al PSC generaron dudas incluso en el seno de la fuerza puigdemontista. La reacción con la que los neoconvergentes contaban darle la vuelta a la tortilla fue aventar el memorial de agravios: los 28 municipios donde sacó más votos que ERC y que los republicanos les arrebataron mediante pactos con terceros, sobre todo el PSC. La idea fuerza fue ‘revertir todos los pactos’ con partidos "del 155" porque "la unidad del independentismo está más lejos que nunca", según admitió Artadi en una contundente rueda de prensa que tenía un talón de Aquiles: las bases locales del PDECat advertían en privado de que no iban a obedecer a pies juntillas.

Comparece Aragonès

Mientras, los republicanos mantuvieron en activo sus mas poderosas baterías, con la intención de crear en el electorado la idea de que esta no es una crisis más entre socios. De hecho, puede ser 'la' crisis o como pronostica una voz de ERC "el principio del fin". El mismísimo Pere Aragonès, el líder extramuros de los republicanos, compareció en la rueda de prensa habitual de los lunes para lanzar dos mensajes de réplica a Artadi. El primero es que la reversión a negociar afecta solo a la diputación. Por peso (el Ayuntamiento de Sant Cugat, el principal municipio en litigio entre JxCat y ERC, tiene un presupuesto 10 veces inferior al del ente provincial) y porque, a excepción de Castell-Platja D'Aro, los republicanos nunca han aupado a la máxima responsabilidad a un socialista.

El segundo mensaje, quizá extraído de las enseñanzas que le dejó a ERC su discutible gestión poselectoral en el Ayuntamiento de Barcelona, fue proponer a los posconvergentes "hablar sobre la presidencia de la diputación". Precisó el también vicepresidente que la oferta podría ser repartirse a pachas los cuatro años de mandato.

Con todo, si ERC convenciera a JxCat para renunciar al pacto con el PSC, tampoco estaría asegurada que la presidencia de la diputación fuera para un independentista. Aragonès aseguró que aspiran a sumar a este acuerdo con JxCat al diputado provincial de Tot per Terrassa y a los cinco de los 'comuns', con lo que entonces sí estaría asegurada la presidencia de la institución y PSC, PP y Cs no podrían frenarlo.

Cumbre en Calàbria

Tras la batalla de micros, representantes de ambos partidos mantuvieron una reunión en la sede de ERC, en la barcelonesa calle de Calàbria, sin avance alguno. Y es que JxCat considera "una operación de marketing" la oferta de sus todavía socios de Govern, en palabras de Eduard Pujol en TV-3, que mantuvo la enésima pugna dialéctica con el republicano Isaac Peraire en directo.

La previsión de unos y otros es la de que no habrá acuerdo y el jueves JxCat y PSC ratificarán el pacto en la diputación. La dirección del PDECat está satisfecha porque sus bases avalan el pacto frente a los "hiperventilados". "Ya basta de que ERC puede pactar con todos y nosotros, solo con unos", advierten en la dirección posconvergente, cuyas bases echan en falta el apoyo explícito del 'expresident' Carles Puigdemont a la operación.

La polémica ha servido para desgastar más si cabe al Govern, pero como apunta un miembro del PDECat, no será por el 'caso Diputación' que el Consell Executiu salte por los aires. "El desgaste del Govern es constante y lo que le dará continuidad o no es si hay presupuestos", apuntan los posconvergentes.