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LA ENCRUCIJADA NEOCONVERGENTE

El PDECat tratará de evitar la escisión subsumiéndose en JxCat

Bonvehí intentará reconducir la estrategia rupturista de Puigdemont

Los moderados más críticos preparan la puesta en marcha de un partido

Fidel Masreal

El presidente del PDECat, David Bonvehí, tras el Consell Nacional de este domingo.

El presidente del PDECat, David Bonvehí, tras el Consell Nacional de este domingo. / EFE / ANDREU DALMAU

Encaje de bolillos. Esto es lo que quiere intentar la actual dirección del PDECat, partido que está en riesgo serio de desunión o escisión. La cúpula posconvergente, que se ha puesto ya a trabajar entre otros con el 'expresident' Carles Puigdemont, quiere subsumir a la formación definitivamente en el marco de Junts per Catalunya, promocionado por Pugidemont, a cambio de reconducir el discurso más rupturista del 'expresident' y frenando -o tratando de frenar- la creciente tendencia a los fichajes externos para pilotar candidaturas del partido.

Junts per Catalunya se convertiría así en la marca definitiva para concurrir en las elecciones y definirse como partido. Los más críticos con Puigdemont alertan que definitimvamente la postconvergencia perdería así todo control sobre la formación. En cambio, el equipo de David Bonvehí alega que esta es la mejor marca y que a cambio van a garantizar que cuando se ejecute la operación sean los exconvergentes quienes esten en puestos de mando. "Casos como el del fichaje de Míriam Nogueras -vicepresidenta del partido- son una de las peores cosas que nos han pasado", asumen en privado para ilustrar su punto de vista respecto a ciertos fichajes impulsados por Puigdemont.

La estrategia

La batalla será dura, porque Puigdemont ya ha dado muestras de su voluntad de usar como palanca su victoria en las elecciones europeas para imponer a más políticos de su absoluta confianza en el puente de mando del partido. Un Puigdemont que también ha dado muestras de querer recomponer el espacio del partido.

Pero si la cuestión de los nombres no es menor, tampoco lo es la del rumbo. La dirección posconvergente discrepa de Puigdemont, que sigue instalado en la tesis binaria y rupturista de "o República o rendición", mientras que no son pocas las voces postconvergentes que opinan que el momento de la excepcionalidad ya ha pasado y toca reconducir el mensaje hacia la gestión, las políticas de centro y la sensatenz y el acuerdo. El mensaje de la Convergència clásica, puesto al día.

La dirección posconvergente asume que esta es hoy por hoy la principal diferencia de fondo con Puigdemont. Y esgrime que los alcaldes y candidatos que mejor resultado han obtenido en las últimas elecciones municipales son los que han hecho un discurso más pegado a las necesidades de la ciudadanía. Pero dado que el debate no está maduro, y ante el riesgo evidente de un nuevo caos interno, la celebración de un congreso extraordinario inmediato antes del verano no es la opción deseada por la cúpula de la formación.

La posible escisión

Mientras, el grupo de los purgados por Puigdemont preparan una posible escisión. La operación se guarda en secreto, y parte de la base de que la batalla interna es imposible ganarla ante un Puigdemont todopoderoso. El plan de este sector pasa por esperar a la sentencia y a un escenario menos caldeado, para presentar un partido con viejas caras de la moderación convergente apoyándolo -entre ellos, notables exconsellers- y con la voluntad de mirar al medio y largo plazo. Asumiendo que a priori los resultados electorales serían modestos, pero confiando en que la excepcionalidad en la que se ha instalado Puigdemont de paso a un período de estabilidad y pacto con el Estado.

Los candidatos

Todo este escenario puede saltar por los aires si Torra avanza las elecciones tras la sentencia.  Entonces el PDECat o JxCat tendrá que escoger candidato. Puigdemont es, asumen todos, su mejor cartel. Pero ha asegurado que ya no tiene intención de optar a ser de nuevo 'president' porque quiere centrarse en su tarea de europarlamentario. Si es así, la búsqueda de candidato o candidata reabriría todas las batallas. La dirección del partido no quiere oir hablar de nombres que ya circulan, como el de la exconsellera y diputada en Madrid, Laura Borràs. Responde al perfil preferido de Puigdemont: ajena a la maquinaria del partido para tratar de ampliar la base de votantes. En cambio el partido quiere recuperar a sus votantes y a sus cuadros, y peleará por un nombre vinculado a la formación. La del nombre y la lista será, pues, la enésima de las batallas en el convulso espacio de la posconvergencia.