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MOVILIZACIÓN EN BARCELONA

El soberanismo vuelve a la calle en la clausura del juicio para exigir unidad

Unos 25.000 manifestantes, según la Guardia Urbana, piden la nulidad de la vista

Los asistentes llaman a responder "con coraje" si la sentencia es condenatoria

Júlia Regué

Concentración en la plaza de Catalunya en protesta por el juicio al procés, tras quedar este visto por sentencia.

Concentración en la plaza de Catalunya en protesta por el juicio al procés, tras quedar este visto por sentencia. / FERRAN NADEU

El soberanismo ha vuelto este miércoles a las calles para clamar por la absolución de los independentistas juzgados en el Tribunal Supremo el día en que se clausura una vista que se ha alargado hasta cuatro meses. La ANC y Òmnium Cultural, los partidos independentistas y los 'comuns' se han conjurado en la plaza de Catalunya de Barcelona tras un 'impasse' decretado por dos contiendas electorales que frenaron su agitación. Y lo han hecho conscientes de que no han logrado su pretendida unidad de acción, un extremo que se han encargado de afearles los 25.000 manifestantes concentrados, según la Guardia Urbana. "No podemos esperar más: necesitamos una estrategia unitaria. Ante la represión, todos los demócratas juntos", han insistido también desde el escenario entre gritos de "unidad".

La fotografía se ha repetido en otros municipios catalanes. Los asistentes han alzando carteles con el lema "Libertad. La autodeterminación no es un delito" y han mostrado su predisposición a reeditar el referéndum del 1-O -"sí, sí, sí, lo volveremos a hacer"-.

Un vídeo que ha repasado todas las movilizaciones celebradas desde el pistoletazo del juicio ha encendido los aplausos de los manifestantes, que han asentido con entusiasmo a la lectura de un texto consensuado contra un proceso judicial que consideran "político" y orquestado. El manifiesto también avisa de que una sentencia condenatoria "creará jurisprudencia y pondrá en peligro a todos los movimientos sociales": "Es responsabilidad de todos saber responder con firmeza, con ingenio, con coraje, con inteligencia colectiva y siempre desde la ética resistente de la no violencia", ha animado el exdiputado de la CUP, David Fernàndez, uno de los portavoces de las marchas. 

"Este juicio ha sido un escarnio, un atentado a la democracia y a los derechos civiles y políticos y, en especial, al derecho a la autodeterminación", han apostillado el resto de encargados de ponerle voz a un texto que se han repartido entre representantes de las entidades soberanistas, sindicatos y entidades del tercer sector.

Los convocantes han negado cualquier ápice de violencia en Catalunya durante el otoño del 2017 y han afirmado que "el Estado español no quiere justicia, quiere venganza". De ahí, que se hayan mostrado convencidos de que los tribunales internacionales "acabarán condenado al Estado español por este intento chapucero de convertir derechos en delitos", algo que creen que reforzaría al independentismo.

También han ensalzado la resolución del Grupo de Trabajo de Detenciones Arbitrarias del Comité de Derechos Humanos de la ONU, que pide la excarcelación de los independentistas presos, y las decisiones de los tribunales alemanes y belgas que dejaron en libertad al 'expresident' Carles Puigdemont y a los 'exconsellers' en el extranjero. "La desobediencia siempre pacífica es un deber ante el autoritarismo de un Estado anémico a la democracia", han añadido.

En las primeras filas se han situado los representantes políticos de JxCat (Elsa Artadi), de ERC (Ernest Maragall), de la CUP (Carles Riera) y de los 'comuns' (Jéssica Albiach). Por parte del Govern, ha acudido el 'conseller' de Educació, Josep Bargalló. Todos ellos han subrayado, en una atención previa a los periodistas, la "dignidad" de los presos en sus alegatos finales y han exigido que la sentencia sea absolutoria.

En el acto ha intervenido Tamara Carrasco, la miembro de un CDR que estuvo confinada en Viladecans tras ser detenida el 9 de abril de 2018 acusada de liderar estos comités, una presencia que los manifestantes han celebrado como su primera aparición pública tras el levantamiento de la medida cautelar.