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El precio de la investidura de Pedro Sánchez

El presidente inicia las negociaciones para tratar de cuadrar la suma que lo mantenga en la Moncloa

La sombra del 2016 planea sobre el candidato por el pulso con Podemos y la aritmética parlamentaria

Miriam Ruiz Castro

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, en la Moncloa, el pasado junio.

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, en la Moncloa, el pasado junio. / JOSÉ LUIS ROCA

Buscar apoyos que lo conviertan en presidente no debe traer a Pedro Sánchez muy buenos recuerdos. Ya intentó una investidura en el 2016 que por primera vez en la historia democrática no tuvo éxito. Esta vez el líder del PSOE acepta el encargo de Felipe VI con 123 escaños y casi siete millones y medio de votos que le permiten controlar los tiempos, pero sigue sin salirle la suma. La semana que viene arrancará los contactos, después de que el resto de partidos le reprocharan el poco interés en sentarse a negociar con ellos. Lograr los 176 votos de la mayoría absoluta que exige la primera vuelta parece imposible, pero al candidato socialista le basta con tener más síes que noes en segunda vuelta. Un 'sí' al que los partidos ya han puesto precio.

Unidas Podemos: coalición de gobierno

Cuando Sánchez intentó la investidura hace ya tres años, Pablo Iglesias votó en contra. Tanto ha cambiado desde entonces que Sánchez ha llegado a definir a Podemos como su socio preferente, pero la sombra de 2016 empieza a tomar fuerza. El órdago con el que el líder de Podemos exigió a Sánchez compartir ministerios entonces vuelve a estar sobre la mesa, y también las acusaciones de que Sánchez no lo ha llamado todavía porque “está buscando el apoyo de Albert Rivera”.

El líder de Podemos aprieta para que Sánchez apueste por una coalición de PSOE y Unidas Podemos que ponga fin a los gobiernos monocolor “del ordeno y mando” y en la que los morados tengan una presencia “proporcional” a su peso. Es el precio para que sus 47 diputados digan sí. Aunque los socialistas insisten en que los malos resultados del 26-M han dejado a Iglesias sin fuerzas, el líder de Podemos está dispuesto a mantener el pulso.

UPN: la presidencia de Navarra

"De la misma forma que no es bueno para Navarra que los independentistas decidan sobre su futuro, tampoco es bueno para España que los independentistas decidan el futuro común de España". Las palabras de Javier Esparza, líder de UPN, fueron las más sorprendentes que se oyeron en el Congreso tras la ronda de consultas con el Rey.

Los dos diputados que los navarros tienen en la Cámara baja estarían dispuestos a abstenerse a cambio de que el PSOE permita que gobierne la derecha en la comunidad foral, donde la lista más votada fue la coalición de UPN, PP y Cs, Navarra Suma. Dos abstenciones que bien valen una investidura, puesto que son cruciales para que cuadren las cuentas del candidato a presidente. Incluso Pablo Casado admitió que no se oponía a que sus socios en Navarra facilitaran la investidura.

PNV: acuerdos territoriales y autogobierno

Haciendo gala de su habitual discreción, el PNV evita hacer declaraciones sobre la posición que tomará en la investidura. Ni siquiera Aitor Esteban comunicó a los medios lo que le transmitió a Felipe VI en su ronda de consultas. Los nacionalistas vascos suman seis apoyos en el Congreso cruciales para investir a Sánchez, y son expertos en sacar grano de las negociaciones a uno y otro lado.

Pero también forman parte de la coalición Geroa Bai en Navarra, que aspira a apoyar a la candidata socialista, María Chivite, y arrebatarle la comunidad a Navarra Suma. De momento, los dirigentes vascos son cautelosos y evitan ningún tipo de ultimátum. El PSE sentó al PNV en Ajuria Enea, y los nacionalistas apuestan por seguir caminando juntos en los territorios que sea posible. En cualquier caso, sus votos en la investidura tendrán un precio que posiblemente se traduzca en más autogobierno.

Coalición Canaria: dejar a Podemos fuera de juego

Coalición Canaria es otra de las vías que podría tener Pedro Sánchez para añadir dos síes a su investidura. Pero la condición que puso Ana Oramas, portavoz en el Congreso del partido, complica considerablemente la suma. Oramas anunció que su formación no va a apoyar “en ningún caso un gobierno de coalición con Podemos”. Ni siquiera un gobierno que haya pactado un programa con Pablo Iglesias. Los de Coalición Canaria son dos síes que restarían los 47 de Podemos.

PRC y Compromís: inversión y financiación autonómica

Si hay dos apoyos que Sánchez parece tener asegurados incluso antes de las negociaciones son los de los diputados del Partido Regionalista de Cantabria y Compromís. José María Mazón, el primero en reunirse con el Rey, expresó la predisposición del partido liderado por Miguel Ángel Revilla de apoyar la investidura del candidato socialista. Pero no será gratis. Mazón pide un “compromiso formal” con Cantabria que se traduce en inversiones tales como el AVE o la construcción de un polígono en La Pasiega. Un pacto que el viernes por la tarde encarrilaron por teléfono Sánchez y Revilla.

Por su parte, Joan Baldoví habló en nombre de los nacionalistas valencianos y pidió una nueva ley de financiación autonómica que no llegó la pasada legislatura. Compromís está dispuesto a “facilitar un gobierno progresista” pero exige antes que Sánchez se siente a negociar un calendario para la reforma de la financiación de las comunidades autónomas.