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PACTOS TRAS LAS ELECCIONES

El PSOE navarro alarga su pulso a Sánchez

Los socialistas de la comunidad intentan llegar al poder pese al 'no' del presidente a depender de Bildu

Ábalos empuja hacia la abstención ante la derecha al llamar a no caer en "los bloqueos"

Juan Ruiz Sierra

María Chivite, líder del PSOE navarro, en el 2014 en el Senado. 

María Chivite, líder del PSOE navarro, en el 2014 en el Senado.  / JOSÉ LUIS ROCA

Las piezas no encajan en Navarra. Dentro de todos los puzles que se intentan cuadrar tras las elecciones autonómicas y municipales, la comunidad foral es uno de los más complejos, un lugar en el que la derecha no suma por sí sola y los socialistas necesitan la colaboración de Bildu para gobernar. La dirección del PSOE no había cerrado la puerta a que su líder autonómica, María Chivite, que logró 11 diputados, intentase un acuerdo con Geroa Bai (9), Podemos (2) e Izquierda-Ezquerra (1) para después, en la investidura, contar con la abstención gratis de los aberzales. Sin embargo, desde finales de la semana pasada los colaboradores de Pedro Sánchez dicen que no, que no conviene iniciar esa aventura, lo cual, de momento, no ha evitado que los socialistas navarros sigan adelante.

"Volvemos a tener la oportunidad de liderar un ejecutivo progresista y de izquierdas y cumpliremos nuestro compromiso", escribió el PSOE navarro en Twitter. La propia Chivite tiene previsto reunirse esta semana con las fuerzas a las que apela para que apoyen su improbable investidura.

No es un choque frontal, solo un pulso, y la dirección del PSOE deja hacer de momento a la dirigente autonómica, pero los colaboradores de Sánchez no tienen ninguna duda de cómo acabará: con Chivite dando un paso atrás al no contar con el visto bueno del ahora todopoderoso secretario general. Hay dos precedentes cercanos. En el 2007, José Luis Rodríguez Zapatero impidió al PSOE de Navarra sellar un acuerdo de gobierno con Nafarroa Bai. Siete años más tarde, Alfredo Pérez Rubalcaba prohibió una moción de censura en el Parlamento autonómico, que necesitaba a Bildu para prosperar, contra Yolanda Barcina, de UPN. "Nos ha costado muchísimo recuperarnos de aquello –señala un veterano socialista navarro-. Si no lo intentamos ahora, nos volveremos a ir por el desagüe".

El paralelismo con Vox

Pero en la dirección socialista hacen otros cálculos. Señalan que ahora que están presionando a Cs para que no se entienda ni directa ni indirectamente con Vox, ellos no pueden auspiciar ningún tipo de entendimiento con Bildu. "Cuando se nos plantea que con Bildu no podemos, yo insisto y digo que con Vox tampoco, porque [ambas fuerzas] forman parte de un escenario que no representa ese espacio de encuentro y moderación que este país viene representando", señaló este martes el secretario de Organización, José Luis Ábalos.

También influyen otras claves en el cambio de criterio de Sánchez. Una de ellas es Ciudadanos, integrante junto al PP y UPN de la coalición Navarra Suma, que consiguió 19 escaños. Una presidencia de Chivite podría alejar a los naranjas de un entendimiento con el PSOE en territorios como Aragón y Castilla y León. Y por último está UPN: el PSOE no descarta que sus dos diputados en el Congreso puedan llegar a apoyar la investidura de Sánchez.

Ninguna salida es sencilla. Con el 'no' de Sánchez, Navarra se encamina a la repetición electoral o bien a un gobierno de la derecha, pero para eso se necesitaría a su vez la abstención del PSOE. Ábalos señaló el camino, al llamar a evitar los "bloqueos". Pero Chivite ya ha hecho suyo el "no es no" que Sánchez entonó frente a Mariano Rajoy en el 2016.