06 ago 2020

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UN CLÁSICO DE LA JORNADA PREELECTORAL

Reflexión sobre ruedas

Los alcaldables se someten a la tradicional foto conjunta de candidatos con resignación y desigual entusiasmo

Emma Riverola

Así se ha hecho la foto de portada de EL PERIÓDICO para el 26-M  / JULIO CARBÓ / VÍDEO: ASLI YARIMOGLU

Sin los sonidos ajetreados de las calles. Sin la protección de árboles o edificios. Más mar que ciudad. El cielo, una bóveda plomiza con goteras. Son las 9.30 horas de la mañana y los candidatos empiezan a llegar al espigón de la Mar Bella. Las próximas horas, últimas de la agenda preelectoral, se presentan movidas. La foto de EL PERIÓDICO es la primera de la jornada. Después seguirán otras citas con otros medios y en otras localizaciones. Hace décadas que en Barcelona se instauró la tradición de realizar una fotografía conjunta de candidatos en la jornada de reflexión. Los políticos sobrellevan la costumbre con resignación y buena cara.  ¿Todos? Pues no, no todos.

Manuel Valls se agita con cierto nerviosismo no exento de protesta. Es evidente que no acaba de comulgar con la costumbre y menos con el desafío que entraña conseguir imágenes de una cierta notoriedad. Julio Carbó, jefe de fotografía de EL PERIÓDICO, da la buena nueva: toca subirse a unas bicicletas eléctricas -del Bicing, por supuesto- recorrer unos metros y situarse en un extremo del espigón. ¿Subirse? ¿Circular? La idea es acogida con desigual entusiasmo. Valls no disimula -de hecho, disimula poco- que la idea le parece una boutade. “Solo faltaría que me hiciera daño”.  Y el pensamiento, expresado con mayor o menor claridad, parece cruzar la mente de más de uno.

Los candidatos, encarados hacia el Besòs, durante la sesión de fotos / JULIO CARBÓ

Ada Colau y Elsa Artadi advierten que hace tiempo que no se aúpan a una bicicleta. “Antes sí la utilizaba para ir a trabajar a Rambla de Catalunya, pero estas no las he montado nunca”, comenta la candidata de JxCat. “Yo tampoco, pero dicen que va muy bien”, apunta rápidamente la alcaldesa. En cualquier caso, ambas y Jaume Collboni se erigen en los ciclistas más estilosos de la carrera. El rostro de Anna Saliente lo expresa todo. La candidata más joven, la revelación de la campaña, parece enfrentarse al reto más angustioso de estos quince días. ¿Cómo era esto de ir en bici? Ernest Maragall, voluntarioso pero con dificultades para enfrentarse a un modelo eléctrico, cuenta con la inesperada ayuda del candidato del PP, ese político atípico con madera de héroe, que se presta a ajustarle la altura del sillín. Después de ciertos zigzags, el alcaldable de ERC hasta parece disfrutar del aprendizaje. Josep Bou, como no puede ser de otro modo, lleva tatuado en la frente un ‘pa’lante’. Y para adelante que se va. ¿Sabrá frenar a tiempo?, se pregunta más de uno al contemplar su carrera envalentonada.

Alerta Graupera

La accidentada travesía relaja el ambiente. También despierta las bromas entre los acompañantes. Uno silba la melodía de ‘Verano azul’, la mítica serie de principios de los 80. Otro bromea con la posibilidad de que aparezca Jordi Graupera, candidato de Barcelona És Capital, como submarinista. El momento tiene algo de irreal. Quizá sea el tiempo un tanto hostil que une voluntades. Artadi y Colau bromean sobre la publicidad del Bicing. ¿Estás bien?, pregunta Collboni a Saliente con un gesto de cariño. Y nuevas instrucciones del fotógrafo. Ahora toca cruzar el espigón horizontalmente. Un recorrido demasiado estrecho. Surgen algunas protestas respecto a la capacidad de las bicicletas de frenar a tiempo. “¡Hagámoslo ya!”, zanja la alcaldesa sin ganas de perder el tiempo en disquisiciones inútiles. Y se hace.

Maragall, 'tête de la course', tras hacerse con los mandos de la bici / FERRAN NADEU

A Collboni le gusta el riesgo. Frena a un centímetro escaso de un foco. Más tarde sugiere avanzar las bicicletas al mismo borde. No es osadía, es dominio del vehículo. Y quizá conciencia de las dificultades de algunos de sus adversarios. La actitud sonriente del candidato socialista no dista demasiado de la de hace cuatro años, aunque esta vez los vientos le son mucho más propicios. Él y Ada Colau son los únicos supervivientes de la sesión de final de mayo del 2015. La alcaldesa recuerda aquella cita. Un día antes de que todo empezara, de que todo cambiara. Entonces, un sol radiante recibió a los candidatos en el mirador del Turó de la Rovira. También entonces se bromeó con la posibilidad de que el fotógrafo ordenara dar tres pasos atrás a los candidatos y el barranco cambiara el destino de la ciudad. Además de cierta tradición por expulsar a los políticos de su zona de confort, la sesión de entonces y la de ahora están enmarcadas en lugares con aromas de lucha. El enclave del Carmel, barrio de barracas en la posguerra, aún guarda en su memoria vestigios de miseria y solidaridad. En el espigón, una gran placa de acero recuerda a un hombre que sentía predilección por pescar con caña desde esos bloques de cemento. Antoni Gutiérrez Díaz, ‘El Guti’, secretario general del PSUC y persona clave de la lucha antifranquista y de la Transición española. ¿Qué diría ahora si oyera a Saliente hablar de la “erradicación” del Régimen del 78?

“Pues nada, ahora nos vamos a montar a caballo y después a levantar un ‘castell’”. Valls se marcha como ha llegado, con una evidente incomodidad cargada de ironía. El resto de los candidatos sonríen, disimulan y siguen su jornada. Pronto vendrán equilibrios más complejos.