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PERFIL

Meritxell Batet, el comodín de Pedro Sánchez

El presidente propone a la ministra, amante de la danza, para poner orden al baile del Congreso

Roger Pascual

Meritxell Batet, en el ciclo de conferencias de EL PERIÓDICO.

Meritxell Batet, en el ciclo de conferencias de EL PERIÓDICO. / ALBERT BERTRAN

Meritxell Batet (Barcelona, 1973) se ha convertido en el comodín socialista. Amante de la danza (una lesión en el tobillo le hizo abandonar la danza clásica y la encaminó hacia el derecho), tras interpretar varios papeles como solista -cabeza de lista de las generales en dos ocasiones y ministra- tendrá que poner orden al baile del Congreso.

Hija familia humilde, se pagó la carrera de Derecho estudiando de día y poniendo copas de noche en las discotecas Bikini y Nick Havanna. Tras licenciarse en 1995 siguió en la universidad, primero como profesora de Derecho Administrativo y posteriormente como profesora asociada de Derecho Constitucional de la Pompeu Fabra. Los que la conocieron en aquella época no se sorprendieron cuando dejó la carrera universitaria para dar sus primeros pasos en el mundo de la política

En 1996 el director de su tesis, Josep Mir, le comentó que el entonces primer secretario del PSC, Narcís Serra, estaba buscando a alguien independiente en la primera secretaría del PSC y allí dio sus primeros pasos en el partido de su admirado Felipe González. Tras pasar por la Fundació Carles Pi i Sunyer, en el 2004 José Montilla la animó a que saltara al Congreso como diputada en el año de la victoria de José Luis Rodríguez Zapatero

En Madrid alaban su "catalanismo ponderado y racionalidad española". En las Cortes, entre otras muchas cosas, encontró en la bancada rival al que sería su marido, el popular José María Lassalle. Estuvieron casados 11 años y tuvieron dos hijas mellizas: Adriana y Valeria. 

Con Eduardo Madina en las primarias del PSOE

En las primarias del PSOE del 2014 esta catalana de mirada expresiva eligió ser pareja de baile de Eduardo Madina y, tras su victoria, Sánchez la incorporó a su equipo y la llevó de número dos por Madrid en el 2015. Persona de su máxima confianza, el líder del PSOE confió en su capacidad de diálogo y de tender puentes al incluirla en el equipo de negociadores que trató de lograr apoyos para la investidura. Tras la legislatura fallida, recibió su primer papel de solista meses después cuando fue elegida como cabeza de lista del PSC en Catalunya en la repetición electoral en sustitución de Carme Chacón. 

Tras la moción de censura a Mariano Rajoy, Sánchez volvió a apostar por ella como ministra de Política Territorial y Función Pública, con la misión de intentar contribuir al deshielo con la Generalitat. En las últimas generales comandó el renacer electoral del PSC luciendo sus principales virtudes: aplicada, firme, disciplinada y sin cometer errores fruto de la impovisación. Tras ese éxito en las urnas, se convertirá ahora en la tercera autoridad de España.