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17 AÑOS HUYENDO DE LA JUSTICIA

Así era la vida de Josu Ternera en Francia: vivía solo en un refugio de montaña y llevaba 4.000 euros encima

Vivió al menos seis meses en una cabaña de los Alpes franceses haciéndose pasar por escritor venezolano

Eva Cantón (Enviada Especial)

En la meseta de La Croix, a más de un kilómetro del remonte que en invierno trae hasta este espacio a esquiadores y alpinistas, se encuentra la vieja cabaña en la que el exlíder de ETA se escondía. / EFE VÍDEO

Un refugio de montaña en la ladera del monte Joly desde la que se divisa el macizo del Mont Blanc fue el último escondite en Francia del histórico dirigente de ETA, José Antonio Urritikoetxea, ‘Josu Ternera’, detenido este jueves en el parking del hospital de la localidad de Sallanches (Alta Saboya) cuando se dirigía a una cita médica.

Era una cabaña modesta, de madera, cubierta con una chapa metálica y sin signos de conexión eléctrica, situada a quince minutos a pie del remonte de la estación alpina del Plateau de la Croix, a unos 3 kilómetros de Saint Nicolas de Véroce, pedanía de Saint Gervais les Bains, un pueblo idílico de 5.000 habitantes que en invierno se llena de turistas amantes de la naturaleza, el esquí y el alpinismo.

Refugio de montaña donde se escondía 'Josu Ternera'. / eva cantón

Una pequeña lengua con restos de nieve corría ladera abajo cerca del lugar donde Josu Ternera pasó al menos los últimos seis meses haciéndose llamar Bruno Martí y fingiendo ser un escritor venezolano.

“Para nosotros era Bruno Martí. Dijo que vino aquí para escribir y que era de Venezuela. Tenía acento español”, comentó visiblemente contrariado el guardián de una caseta próxima al refugio de Ternera a un grupo de periodistas españoles.

Al histórico dirigente de la banda terrorista le veían caminar. No tenía coche y su comportamiento era correcto, relató ese mismo vecino, que no quiso dar su nombre. Hasta esa zona rodeada abetos a la que se accede por una carretera estrecha y serpenteante se desplazaron este jueves campo a través agentes encapuchados del Grupo de Intervención de la Gendarmería de Nacional, según el relato de uno de los trabajadores del remonte.

En la casa que usó Ternera como guarida no había rastro aparente del paso de los gendarmes. Todo estaba cerrado. En el exterior, frente a una de las dos puertas del refugio, un banco de madera y algunos troncos. Del interior solo era visible parte de una cortina de tela azul a través de un cristal situado en la parte superior.

Una compra en febrero

Al frente de su surtida tienda de ultramarinos de Saint Nicolas de Véroce, Vivianne, de 63 años, mostraba un ejemplar del diario regional ‘Le Dauphiné liberé’ abierto por la página que recogía la noticia de la detención de Josu Ternera.

La información estaba ilustrada con una fotografía del miembro de ETA tomada en Bilbao el 23 de agosto de 2002. Una imagen muy alejada de su actual aspecto demacrado y envejecido. Pero Vivianne se dio cuenta de que se trataba de la misma persona que había estado en su establecimiento haciendo la compra el pasado mes de febrero, y con la misma mochila que llevaba a la espalda el día de su arresto.

“Fue un cliente amable, educado, normal”, relató la dependienta, a quien nada le llamó especialmente la atención porque, en temporada alta, pueden pasar hasta 800 personas por su establecimiento. Ternera pudo llegar al pueblo, situado a 1.150 metros de altitud, caminando o haciendo autoestop, una práctica habitual en la zona, según Vivianne, que no había vuelto a ver al histórico dirigente de ETA en los últimos meses.

Otra panorámica de la casa. /EVA CANTÓN

Rodeado de turistas

A diferencia de Vivianne, Jean François, de 53 años, dueño de una pizzería, no se tropezó con Ternera ni en la calle ni en su local . Tampoco estaba sorprendido de que hubiera elegido un lugar tranquilo para pasar inadvertido entre tanto turista. “Aquí nunca ves a las mismas personas. Hay mucha gente que viene de vacaciones y se alquilan muchas casas en la montaña”, contaba detrás de la barra.

Mientras, el alcalde de Saint Gervais les Bains, Jean Marc Peillex, confesaba que le sorprendería que quien alojó a Josu Ternera estuviera al corriente de su verdadera identidad. “La montaña es una tierra de acogida, de gente ruda. No nos pasamos el tiempo interrogando a la gente. Por eso se adapta a quienes quieren ser discretos”, comentó.

Algunos no se esconden. Simplemente buscan un poco de tranquilidad, como el miembro de la Academia francesa y antiguo embajador de Francia Jean Christophe Rufin, que vive todo el año en esas montañas. Su última obra estaba a la venta incluso en la tienda de ultramarinos de Saint Nicolas de Véroce.

Por otro lado, Josu Ternera, trasladado a primera hora de este viernes a la fiscalía de París se encuentra en detención provisional por orden de un juez, han informado fuentes jurídicas.