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CATALUNYA VOTA

Un 28-A que va más allá del 'procés'

Más de 5,5 millones de catalanes eligen hoy entre pulso al Estado, diálogo o mano dura con el soberanismo

El ciclo de las urnas puede completarse en pocos meses con unas elecciones al Parlament

Daniel G. Sastre

Los candidatos posan ante la prensa gráfica antes de iniciar el debate en TV-3.

Los candidatos posan ante la prensa gráfica antes de iniciar el debate en TV-3. / ALBERT BERTRAN

De Viella a Alcanar, de Gimenells a Barcelona, 5.588.095 catalanes tienen la opción de contribuir este domingo con su voto a decidir el futuro de España. Después de una campaña atípica –con munición verbal de grueso calibre, con candidatos presos, con la sombra de Vox robándole protagonismo al 'procés'-, llega el momento de tomar una decisión y coger una papeleta. Algunos tendrían clara su elección desde el principio; otros pertenecen al 41% de españoles indecisos que detectó el CIS, a los que los partidos se han dirigido preferentemente en los últimos 15 días.

La lucha ha sido incesante, y en diversos frentes. En un escenario cada vez más poliédrico, con un protagonismo creciente de las redes sociales, los candidatos catalanes han presentado sus propuestas para retener a sus votantes y robar todos los posibles a los partidos con quienes tienen frontera electoralEsquerra y JxCat, con las intervenciones de Oriol Junqueras y Jordi Sànchez desde la cárcel –y Marta Rovira y Carles Puigdemont desde el extranjero-, han pugnado entre ellos por el apoyo de los independentistas, en los últimos días cada vez con menos remilgos. El PP y Ciudadanos han hecho lo mismo con quienes exigen mano dura contra el 'procés', pero esta vez mirando de reojo hacia su derecha por la irrupción de los ultras.

Meritxell Batet, como Pedro Sánchez, ha intentado pasar por la campaña sin hacer mucho ruido para que se confirmaran las buenas expectativas de los socialistas. Y los 'comuns' de Jaume Asens, que se conformarían con una leve caída tras sus victorias del 2015 y el 2016, han tratado de tapar todas las fugas.

Catalunya lleva años siendo el principal asunto de la política española, y más desde que en octubre del 2017 el Parlament declarara la independencia, aunque sin consecuencias reales. Así que, aunque cuestiones como la guerra civil en la derecha o los pactos hayan tenido un gran peso en la campaña, todos los partidos han celebrado grandes mítines en Barcelona en la última semana. Está en juego algo más que los 48 escaños –uno más que en la última convocatoria catalanes: los candidatos querían explicar cómo van a afrontar el desafío territorial que el soberanismo ha planteado.

Sánchez prometió diálogo dentro de la Constitución, y recuperó su "no es no" para asegurar que no habrá referéndum de autodeterminación. Pablo Casado dijo que lo primero que hará será volver a aplicar el 155 para suspender la autonomía de CatalunyaAlbert Rivera, que recordó que lloró cuando se declaró la DUI en el Parlament, aseguró que si gobierna "el Estado estará presente en todos los pueblos" catalanes, algo que en su opinión ahora no pasa. Y Pablo Iglesias, que ha intentado durante toda la campaña desplazar el foco del conflicto territorial, pidió que se establezca una negociación "con todas las propuestas sobre la mesa".

Miedo al voto útil

Esquerra, que según todas las encuestas se disputará la victoria con el PSC, ha adoptado la táctica de los 'comuns' y ha centrado sus mensajes de los últimos días en alertar de un posible pacto entre Sánchez y Ciudadanos. Ese miedo al voto útil ha hecho al partido corregir el tiro –antes de la campaña, la idea fuerza era impedir un Gobierno de las tres derechas; ahora casi dan por hecho que el PSOE seguirá en el poder y estaba presente en la carta que Junqueras envió, el viernes, a sus militantes. Subrayaba la importancia de que el independentismo "gane por primera vez las elecciones españolas", tanto para "lanzar al mundo el mensaje de que Catalunya quiere ser libre" como para "obligar al PSOE a respetar a Catalunya".

En JxCat, con unas encuestas a la baja, confían en una remontada de último minuto y en el tirón de Puigdemont para mantener el pulso al Estado. Por eso han tratado de utilizar en su favor dos de los episodios que han marcado la campaña:  el fusilamiento simulado a un muñeco con la efigie del ‘expresident' en un pueblo de Sevilla y el recurso de PP y Ciudadanos ante la Junta Electoral Central (JEC) para tratar de evitar que pueda presentarse a las elecciones europeas.

Si las elecciones de este domingo son trascendentales para todos, los partidos catalanes las ven, además, como el inicio de una etapa que marcará el rumbo de la comunidad por mucho tiempo. No solo por la influencia que puedan tener en las municipales y las europeas del mes que viene, sino también porque nadie duda de que, según lo que pase, el ciclo puede completarse en poco tiempo con unas elecciones al Parlament.