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JUICIO AL 'PROCÉS'

Mutis de ERC en el Supremo

Aragonès renuncia a declarar y la defensa renuncia al testimonio de Bosch

Sant Jordi se hace presente en la sala y propicia una jornada de tregua

Daniel G. Sastre

El vicepresidente catalán, Pere Aragonès, entra al Tribunal Supremo, este martes 23 de abril

El vicepresidente catalán, Pere Aragonès, entra al Tribunal Supremo, este martes 23 de abril / EMILIO NARANJO (EFE)

El ignaciano “en tiempo de desolación, nunca hacer mudanza”, tantas veces mal citado, aconseja sosiego y reposo antes de tomar una decisión en un momento complicado. El aforismo ha triunfado seguramente por su componente paradójico, pero Esquerra Republicana se ha encontrado estos días con el dilema exactamente contrario: ¿qué hacer cuando las cosas marchan razonablemente bien? Y, como se ha visto este martes en el Tribunal Supremo, se ha contestado a la manera de San Ignacio: lo menos posible.

A pocos días para el 28-A, las encuestas sonríen a los republicanos. Todas las que se han publicado pronostican que superarán con holgura los nueve diputados que lograron en el 2016. También que se impondrán con claridad a JxCat, sus principales competidores en el ámbito independentista, e incluso que podrían ganar por primera vez unas generales en Catalunya si logran contener el empuje que el voto útil está dando al PSC.

Este martes estaba citado a declarar como testigo en el juicio del ‘procés’ uno de los principales pesos pesados de ERC, Pere Aragonès. En previsión de que a Oriol Junqueras, líder indiscutible del partido, pueda quedarle aún bastante tiempo de cárcel, el vicepresidente de la Generalitat y el presidente del Parlament, Roger Torrent, son ahora mismo los dirigentes con más proyección de Esquerra.

Un limbo jurídico

¿Le interesaba a Aragonès, citado por Vox para explicar su relación con el 1-O, someterse a un interrogatorio que, como ya han demostrado las acusaciones, muchas veces tiene más de político que de judicial? Seguramente no. Y no solo por razones de estrategia partidista, sino también por su situación procesal: el vicepresidente de la Generalitat se halla en un limbo jurídico.

El juzgado número 13 de Barcelona remitió en su momento una exposición razonada al Tribunal Superior de Justícia de Catalunya para que investigara a Aragonès, pero de momento no está imputado, por las inconcreciones acerca de qué actos vinculados con el referéndum pudo llevar a cabo. Pese a ello, el ‘vicepresident’ trasladó un escrito al Supremo en el que señala que se considera “materialmente investigado”, y pidió ser eximido por este motivo de su obligación de declarar ante Manuel Marchena.

El juez fue magnánimo. “Entendemos que por más que [la imputación] haya sido rechazada por considerarla insuficiente, puede dibujar escenario en que usted tenga interés en no declarar. Si manifiesta deseo de no declarar, hemos terminado", dijo cuando tuvo delante a Aragonès. "Manifiesto mi deseo de no declarar", respondió el ‘vicepresident’. Y eso fue todo.

Posteriormente, tanto él como fuentes de su partido alegaron que el hecho de que hasta tres juzgados investiguen los mismos hechos genera indefensión, y demuestra que el proceso contra los impulsores del 1-O y la declaración unilateral de independencia es “político”. Aragonès añadió que Vox, que ejerce la acusación popular en el Supremo, podría haber utilizado su declaración en su contra en otro juzgado.

“Yo estoy dispuesto a explicarme donde haga falta, pero siempre defendiendo mis derechos. Nos encontramos con que la misma extrema derecha nos persigue también en el juzgado número 13 de Barcelona. Existía el riesgo de intentar mi imputación a través de otro procedimiento”, sostuvo tras su fugaz careo con Marchena.

La estrategia de defensa

Pero lo cierto es que Aragonès no ha sido el único dirigente de Esquerra que ha esquivado estos días las cámaras que siguen cada detalle de lo que pasa en el Supremo. Los abogados de la defensa de Junqueras y Jordi Cuixart han renunciado a las declaraciones de Alfred Bosch, conseller de Exteriors, y de Miquel Àngel Estradé, senador republicano. Estaban citados para esta semana, pero los letrados enmarcan la renuncia en “la estrategia de defensa, que se fija de la manera más conveniente”. Aunque otros políticos vinculados a ERC sí comparecerán estos días ante Marchena –este miércoles  lo harán Joan Ignasi Elena, citado por Vox, y el eurodiputado Jordi Solé-, los más significativos soslayaron la refriega.

La renuncia de Aragonès descafeinó la sesión del martes. También contribuyeron al enfriamiento las declaraciones de tres de los ‘exconsellers’ que dimitieron antes de que el Govern de Carles Puigdemont pusiera la directa hacia la DUI: tanto Jordi Jané como Jordi Baiget y Meritxell Ruiz evitaron ser demasiado explícitos sobre el motivo que les llevó a abandonar el barco cuando tomó rumbo de colisión. Solo el ‘exconseller’ de Interior admitió que renunció "ante la eventualidad de que en un futuro no hubiera un contexto de acuerdo" con el Estado para celebrar el referéndum y Puigdemont recurriera a la vía unilateral.

Sant Jordi, que llegó al Supremo en forma de rosas en las manos del público de la sala y en las solapas de los acusados, propició una jornada de tregua antes de que este miércoles empiecen a desfilar los testigos propuestos por las defensas.