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ERC cambia de humor

La participación activa de Junqueras en campaña eleva la moral de los republicanos

Xabi Barrena

Oriol Junqueras y Raul Romeva en una videoconferencia, en un acto en Cambrils

Oriol Junqueras y Raul Romeva en una videoconferencia, en un acto en Cambrils / ACN/ GUILLEM ROSET

La noche del 4 de diciembre del 2017 ERC dio inicio a su campaña electoral cara al 21-D, en Vic. En el exterior el termómetro jugueteaba con el bajo cero. Y en el interior, a pesar del lleno del auditorio, los ánimos andaban por los suelos. Y es que esa campaña, y su desenlace, forma parte del capítulo de pesadillas de ERC. Unos comicios que se afrontaron con un nivel de moral bajísimo y que finalizó con una doble derrota. Una manos de Ciudadanos, con quien peleaba la victoria según las encuestas, y la otra, la más dolorosa por aquello de ser un derbi, con Junts per Catalunya, que, por 12.000 votos retuvo la presidencia de la Generalitat para un posconvergente.

16 meses después, ERC vuelve a afrontar una campaña electoral. A falta de conocer lo relevante, es decir, el resultado, lo que ya se puede afirmar es que el humor, la moral y la actitud de los miembros del partido e, incluso, de la propia campaña en sí, ha dado la vuelta como un calcetín.

El factor determinante que marca la diferencia es, sin duda, la participación de Oriol Junqueras en campaña. En la del 21-D, a los 30 dias del encarcelamiento del líder, el silencio impuesto a Junqueras fue absoluto. EL PERIÓDICO fue el primer medio que trasladó directamente las palabras del presidente republicano a principios de diciembre. Pero poco más. Mientras, Carles Puigdemont poblaba You Tube con decenas de vídeos e intervenciones que eran reflejadas por todos los canales de televisión. Como también amplificaron esa promesa propia del realismo mágico que tanto rédito le dio y que se resumiría en el “si gano vuelvo a Catalunya”.

La espada de Llarena

Por si fuera poco, la candidata efectiva, Marta Rovira, aceptó hacer campaña casi con una mano atada porque, como más tarde se vería, la espada del juez Pablo Llarena también pendía sobre ella y sobre todo lo que podía hacer o decir. Solo la liberación, temporal, de Raül Romeva, Carles Mundó, Carme Forcadell y Dolors Bassas (entre los republicanos) permitió sacar a duras penas la campaña adelante. Pero siempre con un recuerdo para el líder encarcelado. Siempre ese punto de triste emoción.

Ahora  la situación ha cambiado. Junqueras aparece en televisión más que Puigdemont. Y muestra el mismo tono decidido y jovial de siempre. Y el candidato efectivo, Gabriel Rufián, no tiene cuentas pendientes con la justicia. Además, el tono que imprime exhala de todo menos tristeza. La moral está por las nubes. Aunque las urnas se alimentan de papeletas, no de moral.

Como en el 21D las encuestas dan para el 28-A triunfante a ERC en su doble duelo. Por la victoria absoluta mantiene un pulso ajustado con el PSC. Y en el derbi, que ya ganaron en las generales del 2015 y 2016, los sondeos dibujan incluso una goleada. Falta por ver si se cumplen las expectativas o si se repite el descalabro.