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Casado intentará bajar el tono para no movilizar a la izquierda

Tratará de suavizar sus discursos en la última y decisiva semana de campaña

Confía en ser visto como la única alternativa para sacar a Sánchez de la Moncloa

Pilar Santos

Pablo Casado, este Viernes Santo en un acto en la plaza de San José, al lado de la Catedral de Pamplona.

Pablo Casado, este Viernes Santo en un acto en la plaza de San José, al lado de la Catedral de Pamplona. / EFE / IÑAKI PORTO

Las dudas han empezado a asaltar al equipo de campaña de Pablo Casado. Las encuestas internas señalan que el PP sigue estancado por debajo del 20% de los votos y así la suma con Ciudadanos y Vox para desbancar a Pedro Sánchez es imposible, admiten. Tienen, además, otra sospecha lógica: si en las elecciones andaluzas la mayoría de los sondeos no consiguieron captar el empuje del partido de Santiago Abascal, ¿estarán ahora pulsando correctamente a esa parte del electorado de la derecha? ¿Estará Vox en torno al 12% de las papeletas, como señalan sus ‘trackings’ privados, o logrará mucho más?

Los asesores de Casado tienen intención de que el candidato “baje los decibelios” de sus discursos en los días que quedan de campaña para no colaborar en ese “miedo a las derechas” que está azuzando el PSOE, señalan, y tratar así de no movilizar a la izquierda. En el PP ven los dos debates como oportunidades de oro para demostrar que el aspirante es un “valor seguro”, como dice su lema, y representa a un partido con experiencia (aunque la experiencia no haya contado para hacer las listas).

Lejos quieren que quede la imagen de un político que suelta una ristra de insultos a Sánchez, en febrero (“traidor”, “mediocre”, “okupa”), y acusa al presidente del Gobierno de preferir “las manos manchadas de sangre”, la semana pasada. En el equipo de Génova esperan que los ciudadanos que, desde julio, cuando asumió la presidencia de la formación, han visto a un candidato agresivo y tremendista puedan conocer su "verdadero" talante en esas "cuatro horas" en total que durarán los dos debates.

Mensajes quemados

“A partir del lunes se juega todo y tenemos que demostrar que el PP es la única alternativa al PSOE, el voto útil”, dicen fuentes del PP. No obstante, ese llamamiento a optimizar los apoyos, frente a Cs y Vox, lo lanzó ya a mediados de febrero, cuando el jefe del Ejecutivo convocó las elecciones, de manera que el argumento ha perdido fuerza. Igual ha pasado con sus advertencias contra el independentismo. En septiembre llegó a pedir la suspensión de la autonomía de Catalunya, como Tony Blair hizo hasta en cuatro ocasiones con Irlanda del Norte, una fórmula que algunos expertos estiman inconstitucional.

Insultos en Pamplona

Hasta el ecuador de campaña, Casado ha protagonizado 22 actos en ocho días y ha lanzado múltiples mensajes en cada jornada, sin centrarse en una idea fuerza. El aspirante a la Moncloa ha buscado sin éxito polarizar el discurso global y aparecer como el contrincante de Sánchez, pero este no ha respondido ni a un envite.  

Este Viernes Santo la caravana llevó al líder del PP hasta Alfaro (La Rioja), Zaragoza, donde vio otra procesión, y Pamplona, ciudad en la que recibió insultos de algunas personas en el corto paseo que dio desde el coche hasta la plaza de San José, al lado de la Catedral. Una vez iniciada su intervención a pie del templo, el acto discurrió sin incidentes. Casado no mencionó las injurias, pero sí recordó los intentos de boicots a Vox y Cs y subrayó que nunca admitirá que se pasen “las líneas rojas de la violencia abertzale”.