Ir a contenido

Ferran López: "Puigdemont dijo que con desórdenes y conflicto declararía la independencia"

Explica que pidió al Govern no celebrar el 1-O por el riesgo de "incendio" y la "polarización de los dos bandos"

"Nadie va a poder decir nunca que el cuerpo participara en la preparación o colaborara" con la consulta

Ángeles Vázquez

Ferran López: Puigdemont dijo que proclamaría la DUI si había incidentes el 1-O. / SEÑAL SUPREMO (EFE / VÍDEO: EFE)

El que fue jefe de los Mossos durante la aplicación del 155, Ferran Lópezrespaldó  este miércoles ante el tribunal del 'procés' el testimonio que prestó el mayor del cuerpo Josep Lluís Trapero, al que se acusa de rebelión en la Audiencia Nacional, pero aportó un dato nuevo. Según su versión,  el entonces presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, respondió a su petición de que se desconvocara el 1-O, para cumplir el mandato judicial, que de ser cierto el escenario que los Mossos le estaban dibujando "declararía automáticamente la independencia". Ni el vicepresidente Oriol Junqueras, ni el 'conseller' Joaquim Forn discreparon. Y por si quedaban dudas, aún añadió: "Es una frase que todos recordamos perfectamente porque es difícil de olvidar".

Ese escenario había sido ya descrito. Previamente, a preguntas de Vox, parte que propuso su testimonio, había incidido en "para cumplir el mandato de la jueza (del TSJC)" no se "llevara a cabo el referéndum, por el clima que se estaba generando de polarización de los dos bandos", ya que se encaminaban a "un escenario de desórdenes y conflicto prácticamente seguro". "En términos forestales -dijo-, si hay mucha temperatura, poca humedad y fuerte viento se producen incendios. Esta era una situación de riesgo de incendio".

A preguntas de la defensa extendió los adjetivos, "fruto de la experiencia", con "disturbios" o un "escenario incandescente", pero no con actos violentos de grupos concretos. Solo se permitió una vez utilizar la palabra maldita: violencia, requisito imprescindible para que se dé el delito de rebelión por el que se piden las mayores penas para nueve de los 12 acusados. Fue cuando dijo: "Se nos hizo más que evidente que ese día habría violencia. Era un cambio encaminado a disturbios".

También aprovecharon la reunión del 28 de septiembre, tres días antes del 1-O, para advertirlo con todos los comisarios del cuerpo para trasladar una imagen de unidad. En ella, además, recriminaron al que era 'conseller' de Interior Joaquim Forn, que dijo que "nunca pidió nada" a los Mossos nada en relación al referéndum, sus manifestaciones públicas en las que había dicho el cuerpo garantizaría la celebración del referéndum habían sido "un error", porque no les ayudaba. Queja que se hizo extensiva a Jordi Turull, porque entendían que sus palabras "perjudicaban" a los Mossos.

Petición de careo

Según el comisario, les indicaron que el 7 de septiembre los mandos de los Mossos habían sido apercibidos por el Tribunal Constitucional, aunque nadie habría hecho falta. "Nadie va a poder decir nunca que los Mososs participaran en la colaboración, en la preparación o en ningún acto previo al referéndum", aseveró. El testigo aportó otro dato nuevo: por la noche informó al coordinador del dispositivo, el coronel Diego Pérez de los Cobos, de lo hablado. Ante la disparidad de lo declarado por este y López, el abogado de Forn, Javier Melero, pidió al tribunal que acuerde un careo entre ambos y que se cite a declarar a un nuevo testigo, el coronel de la Guardia Civil Mariano Martínez.

López, que compareció a petición de la acusación que ejerce Vox, había dicho que Pérez de los Cobos no les "reprochó nunca que no hubiese cumplido el mandato judicial para requisar material antes de la celebración del referéndum". El presidente del tribunal, Manuel Marchena, pospuso su decisión a concluir o al menos avanzar en la prueba testifical antes de pronunciarse. La defensa acabó renunciando al testimonio del guardia civil.

Previamente el testigo había hecho una encendida defensa de la actuación de los Mossos el 1-O, cuya pauta dijo que había sido consensuada en las reuniones de coordinación con los otros cuerpos, como los propios bionios de agentes en cada colegio. Al mismo tiempo negó la principal acusación que han vertido contra ellos los responsables de la Guardia Civil y de la Policía Nacional: que les sometieron a seguimientos. Sostuvo que se comprobaron matrículas como medida de seguridad, pero no para vigilar a sus compañeros de otros cuerpos.

"Lo que pasó el 1-O era lo que estaba previsto. Que las escuelas estarían ocupadas, que habría resistencia pasiva ni era nuevo del día 1 ni era nada nuevo el 20 de septiembre. Se sabía que habría mucha gente en los puntos de votación", explicó. A continuación señaló que hicieron lo que podían con los efectivos con los que la Policía de la Generalitat contaba y una vez que "el dispositivo había quebrado a primera hora de la mañana".

Binomios acordados

Como dijo Trapero, fue López quien acudió a las reuniones de coordinación con la Guardia Civil y la Policía Nacional, en las que niega que hubiera discrepancias más allá que las que el nombramiento de Pérez de los Cobos, que les pareció "híbrido entre político y operativo".

"Una primera decisión consensuada y acordada fue si nos dedicábamos a todos los centros o hacíamos frente solo a unos cuantos. En nuestro caso, era que haríamos frente a la extensión de todos los centros, se habló de un binomio en todos los centros. Se acordó que fueramos mossos por el conocimiento del entorno social y porque el grueso de efectivos eran agentes de seguridad ciudadana. El dispositivo tendría dos fases, una primera de los mossos y la segunda, que correspondía a Guardia Civil y Policía Nacional porque el refuerzo que tenían era de orden público", explicó.

Según el comisario, la pareja de Mossos debía "dar cumplimiento al auto judicial. Conseguido este objetivo, mantener la clausura del centro y establecer un punto de guía para la acción del orden público, para identificar el momento óptimo de hacer la intervención". A preguntas del fiscal, señaló que la misión de esa parejas "ni eran suficientes ni tenían material para enfrentarse a los manifestantes ni sumarse a las unidades de orden público si debían actuar". "Hubo 2.300 centros de votación y se intentó dar cumplimiento al auto de la magitrada", explicó López, que se extendió en justificar que en muchos centros solo se pudiera levantar acta, porque "el dispositivo quebró a primera hora de la mañana. Hicimos lo que pudimos, señoría".  

Al respecto señaló que el 70% de la brigada móvil trabajó el 1-O. "El escenario conflictivo era Barcelona", pero había concentraciones en otros puntos: una en Sant Andreu, de signo anarquista, y otra en Colón, de signo unionista. "Decidimos no dispersar la brigada móvil y mantenerla en Barcelona", señala para añadir que se ubicaron en puntos sensibles como comisarías de Policía y cuarteles de la Guardia Civil, y un grupo de la brigada móvil al partido que se celebró ese día, del Barça-Las Palmas.

Sànchez y el 20-S

En cuanto a los registros del 20 de septiembre, el testigo señaló que los siguió desde su puesto, tras conocerlos a través de los medios. "Por supuesto que hubo apoyo en todos los registros". "La ayuda era absolutamente inmediata. Como ejemplo, ese día yo tenía registradas 38 llamadas al coronel de la Guardia Civil. La colaboración fue absoluta y fluida", destaca. Una colaboración que también se vivió durante el registro de Unipost de la víspera.

La abogada del Estado centró su intervención en ese día. Según el testigo, con información previa de las 41 operaciones que se iban a producir se habría podido planificar esa colaboración. Añadió que querían que los detenidos entraran en la Conselleria de Economia en coche, pero hacer un pasillo de esas dimensiones con el número de concentrados era "imposible", según dijo el jefe de orden público. Aseguró que con el entonces presidente de la Assemblea Nacional Catalana (ANC), Jordi Sànchez, "no se contó para organizar nada", solo que los agentes tuvieran "un margen para trabajar en el momento de montar el pasillo". Aunque coincidió con Trapero en que Forn le pidió que hablara con él para que mediara por su ascendente con los manifestantes.

"Solo sabemos que la diligencia ha concluido cuando Trapero recibe una llamada del juez de incidencia" para que salga la secretaria judicial. "Hasta entonces decían que por incidencias informáticas no podían salir", agregó, para recordar que también quisieron hacerlo en los vehículos, pese a que estos "estaban vandalizados de tal manera que no podrían salir". 

"El pasillo habría sido seguro, pero a esa hora de la noche se opta por el recorrido" que el inspector de mediación había hecho. Y por si había alguna duda aún dijo que la letrada de la administración de Justicia (antes, secretaria judicial) "la comitiva judicial no salió antes porque nadie dijo que antes estaba preparada para salir".