22 feb 2020

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RADIOGRAFÍA

Así es el grupo disidente que asaltó la embajada norcoreana en Madrid

El ataque reivindicado por Cholima ha empujado hacia los focos a una fantasmal organización

Adrián Foncillas

Asalto a la embajada de Corea del Norte. / YOUTUBE

La disidencia norcoreana se había limitado hasta ahora a denunciar los abusos de la dinastía Kim, ayudar a los huidos, enviar panfletos en globos desde la orilla contraria del paralelo 38 esperando el golpe de viento aecuado y otras anodinas acciones que no merecían titulares. El audaz robo en la embajada norcoreana ha empujado hacia los focos a una fantasmal organización de la que analistas y prensa hablaban en los últimos tiempos. Cholima se reclama como el Gobierno norcoreano provisional en el exilio y pretende derrocar al de Kim Jong-un. Lo primero es falso y lo segundo es utópico.

La organización toma el nombre de un caballo alado de la mitología coreana que el régimen frecuenta. La economía avanzará a la velocidad de Cholima, repetía la propaganda el pasado año. También se presenta como la nueva "Joseon Libre", un viejo reino con el que los norcoreanos aún se refieren a la península. En su manifiesto publicado el mes pasado, informaba de que preparaba "la fundación de una futura nación construida en el respeto de los principios de los derechos humanos, sosteniendo como sagrada la dignidad de cada mujer, hombre y niño". También aclaraba que el "régimen ilegítimo e inmoral" había matado de hambre, asesinado y torturado a su pueblo.

De Cholima se supo por primera vez en el 2017 tras el envenenamiento en el aeropuerto de Kuala Lumpur de Kim Jong-nam, hermanastro del líder norcoreano. Se sabía que había caído en desgracia de Pionyang y que este aplica la responsabilidad familiar al castigo. Su hijo apareció después en una grabación colgada en el canal de Youtube de la organización. Había abandonado Macao junto a su hermana y su madre y se encontraba en un país seguro, probablemente Finlandia. No se intuye fácil esa extracción urgente con los medios globales volcados en un asesinato que habría descrito John Le Carré. El mes pasado, cuando empezó la fase oral, en la embajada norcoreana de la capital malasia aparecieron pintadas con los lemas "Corea del Norte libre" y "Abajo Kim Jong-un" con el símbolo de Cholima.

Fama internacional

Alcanzó la fama internacional con el golpe en Madrid. Una decena de hombres vestidos de negro y armados entraron a la fuerza, amordazaron y golpearon al personal y se llevaron ordenadores y teléfonos. El grupo asume la autoría, pero lo presenta de una forma más acorde para los que afean la violación ajena de derechos humanos. Dice que fueron "invitados", que no utilizaron armas y que los funcionarios norcoreanos "fueron tratados con dignidad y el necesario cuidado". Es menos dudosa su descripción de las embajadas como "centros de tráfico de armas y narcóticos". Muchos gobiernos enviaron décadas atrás a los embajadores norcoreanos hacia Pionyang cuando el contenido de sus valijas diplomáticas abonó los escándalos.

Cholima también ha colgado un vídeo en el que un presunto norcoreano con el rostro borroso rompe retratos de de Kim Jong-il y Kim il Sung, padre y abuelo del actual dictador. El vídeo sugiere que la escena fue grabada durante la toma de la embajada en Madrid. Esos actos empujarían al autor hacia el gulag o, más probablemente, frente al pelotón de fusilamiento.

La organización cuenta con un canal en Youtube y una web, pero su presencia en las redes es escasa. Sostiene que mantiene en secreto a sus miembros porque la contrastada tendencia torturadora de los Kim precipitaría la caída de todos si uno solo cayera en sus manos. El levantamiento del secreto del sumario ha descubierto a Adrian Hong Chang como presunto líder de la operación de Madrid. Tiene una acreditada actividad como defensor de los derechos humanos en la organización Libertad en Corea del Norte, según la web especializada 'NK News'. También ha publicado artículos de opinión de medios estadounidenses. En el 2011, tras la muerte de Kim Jong-il pronosticó el colapso inmediato el régimen. Es difícil culparle porque los analistas más reputados también infravaloraron las aptitudes de supervivencia de Kim Jong-un. Hong, de etnia coreana, tiene la nacionalidad mexicana porque sus padres llegaron a ese país como misioneros.

La organización niega que hubiera ningún gobierno detrás de su operación y promete que solo después de su comisión intercambió información voluntariamente "de un valor potencial enorme" con el FBI bajo unas condiciones de confidencialidad que lamenta que no se hayan respetado. Las dudas se centran en Estados Unidos, que cinco días después iba a celebrar en Hanoi una cumbre con Corea del Norte sobre su desnuclearización. La presencia de agentes del NIS o servicio secreto surcoreano es inverosímil porque su presidente, Moon Jae-in, ha hecho de la pacificación en la península su misión vital. Eso pasa por acallar a las voces críticas con Pionyang y evitar cualquier acto que pudiera irritar a Kim Jong-un.

Los interrogantes

Las dudas se mantienen: ¿Cuántos miembros forman Cholima? ¿De dónde sacó los fondos y los conocimientos para un ataque de esa complejidad? Un signo evidente de la participación extranjera son los textos escritos en un coreano alejado de la perfección colgados en su web. Es menos dudoso que, empujada del anonimato a las portadas globales y desvelada la identidad de su presunto líder, Cholima dispone ahora de menos capacidad para actuar.