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CAMINO A LAS URNAS

El PSOE ante el dilema: gobernar con Podemos o Cs

Ferraz estudia pros y contras de las coaliciones, pero aspira a mandar en solitario

Sánchez pretende lograr la investidura antes de la sentencia del juicio del 'procés'

Iolanda Mármol / Gemma Robles

Pedro Sánchez en la Moncloa.

Pedro Sánchez en la Moncloa. / JOSÉ LUIS ROCA

A un mes del 28-A, la sensación de que es factible un Gobierno socialista en solitario cobra fuerza en el gabinete presidencial, una “esperanza” avivada por el pulso de la precampaña y de las encuestas, que sitúan al PSOE en cabeza cada vez a mayor distancia de sus adversarios. El mismo Ejecutivo que hace unos meses daba por descontado que Pedro Sánchez necesitaría obligatoriamente los apoyos de una coalición, ve ahora posibilidades de continuar en la Moncloa solo con respaldos puntuales, sin ceder ministerios. En ese caso, explican fuentes gubernamentales, la intención del presidente es que la formación de Gobierno se produjese antes de que se haga pública la sentencia del juicio del ‘procés’. Aunque la vista avanza con cierto retraso, la decisión del Tribunal Supremo se podría hacer pública a finales de julio.

Otra cosa es que sea solo un deseo. Fuentes socialistas admiten que, aunque las “señales” más recientes incrementan las probabilidades de un Gobierno en solitario, el partido analiza qué coaliciones son todavía realistas en el caso de que los resultados electorales para el PSOE no fueran los esperados. No hay un único punto de vista. Las dos grandes opciones están abiertas. ¿Podemos más el PNV o Ciudadanos? El Ejecutivo descarta dos escenarios a toda costa: depender de los independentistas (más allá de que ERC decidiese abstenerse) y un bloqueo que lleve a la repetición electoral (el frío futuro que apuntan las encuestas).

Pros y contras

La primera alianza es más sencilla de construir -aparentemente- por la colaboración de morados y vascos con Sánchez en la última legislatura, pero el Gobierno no oculta su temor a que esta suma no sea suficiente. La Moncloa cree que a estas alturas su electorado está ya movilizado, pero observa una atonía en las bases de Podemos que analiza con cierta preocupación: si los simpatizantes de Pablo Iglesias no cambian al PSOE, ni repiten papeleta morada, y se quedan en la abstención, reconocen, esta opción se deshincha.

Fuentes socialistas sostienen que el secretario general podemista hará valer sus votos y exigirá entrar en el Ejecutivo. Otras voces del PSOE confían en que la caída de los morados sea suficiente como para que Iglesias no pueda pedir la vicepresidencia y solo esté en condiciones de apoyar desde fuera, pero que no se derrumbe tanto como para que la suma para ese respaldo externo sea insuficiente.

Bisagras con líderes frágiles

No hay consenso en torno a las aspiraciones del líder morado y su capacidad de negociación. Algunos dirigentes subrayan que Iglesias debería asumir que, si se confirma la debacle que vaticinan las encuestas, no estará en disposición exigir una cartera ministerial y debería limitarse a un trabajo parlamentario que refuerce el marco progresista.

Otros cargos socialistas no ven tan evidente una alianza con Iglesias. Consideran que la posibilidad de pactar con Albert Rivera sigue viva, aunque el presidente de Ciudadanos haya blindado en su ejecutiva el veto a un gobierno con el PSOE y haya reforzado ese cordón sanitario tendiendo la mano a una coalición con Pablo Casado. Algunos miembros del PSOE opinan que los puentes con Cs no están quemados, por más discursos altisonantes que se escuchen en la campaña.

Defienden que Rivera no logrará ‘sorpassar’ al PP el 28-A y creen que, desde esa posición de fragilidad, el líder de los liberales deberá avenirse a pactar con Sánchez bajo el paraguas de la responsabilidad de Estado. Nombran la presión que se situará sobre sus hombros para evitar una repetición electoral en la que los partidos bisagra (Cs y Podemos) pueden ser devorados por el voto útil hacia PP y PSOE respectivamente.

El ministro de Fomento, José Luis Ábalos, explicó que "Ciudadanos es preferible siempre a alguien que quiere romper la unidad de España”, aunque tras el revuelo ocasionado por sus declaraciones, matizó que lo que quería transmitir es que “en una investidura cualquier voto es bienvenido”.

Las dos coaliciones están en los análisis y en lo pragmático: hay medidas para favorecer entendimientos a ambos lados en el programa electoral. Y sin embargo. El Gobierno no esconde la creciente sensación de que puede lograr continuar en la Moncloa en solitario. “Un Gobierno fuerte que dependa de sus propias fuerzas”, repite Sánchez. “Me gustaría gobernar con nuestras propias fuerzas si las sumas nos dan. Ir a la Cámara con proyectos de ley y legislación de urgencia cuando lo necesitemos”, sostiene la vicepresidenta, Carmen Calvo.