30 oct 2020

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LAZOS AMARILLOS

El Síndic, en el disparadero

Ciutadans le acusa de "urdir un plan" con Torra para burlar la orden de la Junta Electoral

Júlia Regué

Las dos nuevas pancartas en la fachada de la Generalitat.

Las dos nuevas pancartas en la fachada de la Generalitat. / FERRAN NADEU

Las comparecencias del Síndic de Greuges en el Parlament no suelen ser sosegadas. Menos aún si la citación coincide con una agria polémica por los lazos amarillos que genera aireadas discusiones entre bancadas y en la que se ha visto protagonista de una decisión que el 'president' Quim Torra hizo ver que dejaba en sus manos.

Rafael Ribó se reclinó en el atril a sabiendas de que su cargo ha caducado y de que el presidente de la Cámara catalana, Roger Torrent, ya ha inaugurado el plazo para buscarle un sustituto. En la que podría ser su última conferencia ante el hemiciclo, trató de no descarrilarse del objetivo que le ocupaba, la presentación del informe anual relativo al 2018, que, por cierto, avisa de una emergencia social que necesita ser abordada de urgencia. 

Zafó su primera intervención, pero en cuando el diputado de Ciutadans, Carlos Carrizosa, le tomó el relevo en la sala comenzó el disparo de reproches. Le acusó de "blanquear" a Torra y de "ayudarle a urdir un plan de salida medio honroso" para burlar la orden de la Junta Electoral Central. "Usted, que tendría que defendernos, defiende al Govern, no a las personas", prosiguió, y le afeó que su informe no incluya los artículos "racistas" de Torra, el "adoctrinamiento" en las aulas, las multas a las "asociaciones golpistas" y a los funcionarios "cercados por simbología política".

"Dimita ya, por favor. Lleva 21 días en funciones. No se aproveche más del bloqueo político al que tenemos sometido este Parlament en estas épocas de enfrentamiento político", exigió Carrizosa.

Los populares continuaron con el lanzamiento de dardos. Andrea Levy señaló a Ribó por "alinearse" con el secesionismo y por obviar la "exclusión" que, a su juicio, practican. "Que se abstenga el señor Torra de hacer un uso patrimonialista de sus intereses. Está haciendo su propia propaganda política y tiene que denunciarlo", censuró, después de tacharle de actuar como un "comisario propagandista del independentismo" con el sainete de los lazos.

En otro tono, el PSC le reprochó que "no sea neutral" por no dejar constancia de las consecuencias del pleno de las leyes de desconexión, aunque no metió cizaña y se dirigió al Govern que le haga caso en otras recomendaciones de talante social y no solo "cuando le conviene". Por su parte, los 'comuns' alabaron la labor de Ribó y subrayaron que algunas de las conclusiones son "una bofetada al Govern". La CUP ignoró el conflicto y los socios del Ejecutivo se limitaron a destacar que "el Síndic no gobierna, sólo hace sugerencias". 

En la réplica, Ribó evitó el cara a cara, no entró a valorar la reinventada pancarta en Palau y se limitó a decir que "las afirmaciones que se hacen en esta tribuna respecto a los defensores del pueblo son aberrantes": "Hagan política, que falta hace en este país", zanjó.