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JUICIO DEL 'PROCÉS'

Un testigo identifica al "tal Toni" como el exsecretario de Difusión del Govern

Un testigo vincula un encargo de Òmnium con la Generalitat a la que debía facturar

El diseñador gráfico que le contactó sostiene que no supo que el Govern estaba detrás hasta ver el logo

Ángeles Vázquez / J. G. Albalat

Antoni Molons en la Ciutat de la Justícia, en una imágen de archivo.

Antoni Molons en la Ciutat de la Justícia, en una imágen de archivo.

El diseñador gráfico Enric Vidal continuó la estela del que fue directivo de Unipost Francisco Juan Fuentes ante el tribunal del 'procés' y se empeñó en señalar a "un tal Toni", como la persona que le encargó trabajos relacionados con el 1-O. Una tarea que ambos realizaron pese a no conocer más datos identificativos de él, como su apellido o su cargo.

La diferencia entre ambos fue que Vidal acabó diciendo que "supone" que esa persona era Antoni Molons, entonces secretario de Difusió y Atenció Ciudadana del Govern, según ha deducido por las noticias, dijo. Aunque para ello se tuvo que emplear al fondo el fiscal Jaime Moreno, porque de primeras Vidal se aferró a que "un tal Toni" le encargó "redimensionar" los carteles de la campaña Civisme, en la que aparecían unas vías del tren, que debía llevar a imprimir a las empresas que él mismo le habían indicado. 

Vidal, que proporcionó a la Guardia Civil el teléfono desde el que el "tal Toni" le había llamado, acabó diciendo que “supone” que en realidad Antoni Molons, aunque no estaba seguro, porque lo dedujo por las noticias que vio sobre su arresto, que se produjo el 15 de marzo del año pasado por su imputación en la causa seguida por el Juzgado de Instrucción número 13 de Barcelona.

El testigo sostuvo que pese a que hizo la gestión que le pidió el “tal Toni” con las tres empresas de impresión que le indicó, no cobró por su intermediación ni lo facturó. Sostuvo que él debía redimensionar los carteles que el "tal Toni" le había entregado en un puerto usb y que no supo que tenían relación con la Generalitat hasta que abrió el documento y vio su logo.

Y negó categóricamente que supiera que se facturaría a la Generalitat, lo que fue inmediatamente desmentido por el siguiente cliente. Una de las empresas con las que contactó Vidarl era Artyplan y uno de sus comerciales, Enric Mary, fue el siguiente testigo ante el tribunal. Mucho más directo que Vidal, explicó que este le indicó que debía hacer la factura a la Generalitat, que sería la que pagaría la impresión, cuyo encargo ascendió a 17.250 euros, que no se cobraron.

Según Mary, primero recibió una llamada de Aitor Sampere, director creativo de Ómnium Cultural, pidiéndole un presupuesto para un trabajo de "volumen considerable". Normalmente, explicó, se facturaba a Òmnium, "pero había excepciones", como "facturar a la Assemblea Nacional Catalana (ANC) o a algún partido político".

Y que aceptó el encargo, por la larga experiencia que tenían trabajando con Ómnium. Para el trabajo se reunió con Vidal cinco minutos y fue él quien le dijo que debía facturar a la Generalitat y que "corría mucha prisa".

Las preguntas de la fiscalía fueron muy cuestionadas por la defensa. Primero discutiendo si la pertenencia a Ómnium del testigo tenía trascendencia y no vulneraba su libertad ideológica, lo que fue negado por el presidente del tribunal, Manuel Marchena, y quedó aclarado cuando se supo que el primer contacto para este trabajo vino justo de esa asociación soberanista. Luego el problema vino porque según Jordi Pina, el fiscal preguntaba en función a la declaración que constaba en la causa del 13, pero no en el Supremo, extremo negado categóricamente por el ministerio público.