12 jul 2020

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FIN DE LA LEGISLATURA

El Congreso cede el relevo a la campaña electoral más bronca

Sánchez, Casado y Rivera aprovechan el último pleno para cruzar ataques sobre Catalunya

La renovación de los diputados socialistas puede afectar a más de la mitad del grupo actual

Juan Ruiz Sierra Miguel Ángel Rodríguez

Pedro Sánchez: Con la ultraderecha no se puede ir ni a la vuelta de la esquina. / JOSÉ LUIS ROCA (VÍDEO: EFE)

El debate que el Congreso celebró este miércoles, con una larga comparecencia del presidente del Gobierno, fue el primer acto de la campaña de las generales del próximo 28 de abril. La crisis de Venezuela, el 'brexit' y el uso por parte de algunos ministros de sociedades patrimoniales son asuntos que interesan a los ciudadanos. Han provocado acalorados debates en la calle, pero en el Parlamento fue imposible. Ante la cercanía de los comicios, todos los oradores, incluido Pedro Sánchez, optaron por el cuerpo a cuerpo, centrándose en asuntos que poco tenían que ver con el orden del día. Sobre todo, como siempre, Catalunya.

Los socialistas aprovechan casi cada oportunidad que tienen para atacar a Albert Rivera. También a Pablo Casado, pero en especial a Rivera. Los principales dirigentes del PSOE y el Gobierno llevan tiempo argumentando que más allá de la movilización de su electorado tradicional, solo pueden crecer a costa de CiudadanosPodemos, explican, ha tocado suelo y no va a perder más apoyos. Así que se esfuerzan en atacar al líder naranja, que en los últimos tiempos les ha dado un jugoso material con su pacto en Andalucía, la manifestación en contra de Sánchez junto al PP y Vox y su rechazo, aprobado en un documento del partido, a pactar con los socialistas tras las generales. El primero en participar de esta estrategia es Sánchez, que buscó a Rivera más que a ningún otro dirigente de la oposición.

Nada más comenzar su intervención inicial, el presidente señaló: "Con la ultraderecha no se puede ir ni a la vuelta de la esquina". Sánchez pasó entonces a desgranar, sin especiales novedades, los asuntos que le habían traído al Congreso. Puso la mano por sus ministros ("cumplen con sus obligaciones fiscales", dijo, en referencia a los casos de Pedro Duque, Isabel Celaá y Nadia Calviño), defendió la posición española en Venezuela, donde se ha reconocido a Juan Guaidó como presidente para que convoque elecciones, y anunció que el Gobierno aprobará este viernes un real decreto con los planes de contingencia para el caso de que haya un 'brexit' sin acuerdo.

La "pesadilla"

Pero nadie le siguió el juego, con la excepción de Pablo Bustinduy, de Podemos; Aitor Esteban, del PNV, y Joan Tardà, de ERC, que no quiere repetir como diputado en la próxima legislatura. El resto de portavoces se centró en atacar al presidente por cuestiones que poco tenían que ver. Desde el PDECat, Carles Campuzano, subrayó que "no se puede gobernar contra Catalunya". Rivera acusó a Sánchez de ser el "sectarismo en persona" y la "muleta" del soberanismo catalán. También empleó su turno para presentar algunas medidas de su futuro programa electoral. Casado, tan o más duro que el líder naranja, sostuvo que Sánchez se había dejado "devorar" por los independentistas y había vendido la "soberanía" española. "El 28 de abril, España despertará de su pesadilla", concluyó el presidente del PP.

Así que después, en la réplica, Sánchez se adentró en el mismo terreno transitado por sus adversarios. Cargó contra Casado y Rivera por haber "reducido su proyecto político a la mentira y el insulto" y hacer una "oposición hiperbólica, extravagante y exagerada" con la que no solo se resiente el Ejecutivo, sino también el Estado. "No pueden venir aquí a soltar un mitin y a faltar el respeto", dijo. Minutos después, pronunció una frase más propia de un mitin que de un debate parlamentario. "Si pido algo a los españoles es que el 28 de abril den la espalda a la mentira y la crispación y la confrontación territorial, que es lo que ustedes están haciendo", señaló. Incluso cuando estaba contestando a los partidos catalanes, a los que dejó claro que "nunca" piensa "aceptar" el derecho de autodeterminación, Sánchez volvió a Rivera, esta vez por el polémico viaje de Inés Arrimadas a Waterloo (Bélgica), donde llevó a cabo un breve acto frente a la vivienda de Carles Puigdemont. "Me sentí abochornado al ver cómo la líder de la oposición de la Justicia se planta delante de la residencia de un prófugo de la justicia para decir no sé qué", explicó Sánchez.

Un profundo cambio

"La próxima Cámara debe parecerse más a la España real, donde no hay una única forma de sentirse español, sino muchas, una España en la que cabemos todos", había señalado el presidente nada más comenzar el debate. El deseo, que el presidente repite con idéntica fórmula en sus actos de partido, parece difícil de cumplir, a tenor de lo vivido en el último pleno de esta agitada legislatura. El próximo Congreso, en cualquier caso, traerá profundos cambios en la composición del grupo socialista, que puede llevar a que solo repitan 30 de los 84 diputados actuales, según las fuentes consultadas. Sánchez quiere una renovación a fondo de los parlamentarios ("purga", dicen los críticos), que en la última batalla orgánica se posicionaron mayoritariamente a favor de Susana Díaz. El secretario general del PSOE ha pedido a sus ministros que vayan en las listas y casi todos han aceptado. Salvo dos, explican en la dirección del partido. Uno de ellos es Pedro Duque, titular de Ciencia. El otro lo anunciará en los próximos días.