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JUICIO DEL 'PROCÉS'

Rajoy: "Eran conscientes de que yo no iba a liquidar la soberanía nacional"

Sostiene que "no hubo un mediador de nada", al ser preguntado sobre el papel de Urkullu

"La declaración unilateral era deliberadamente confusa, y no lo aclararon los requerimientos"

Ángeles Vázquez / J. G. Albalat

El expresidente del Gobierno Mariano Rajoy ha defendido que las autoridades de la Generalitat eran plenamente conscientes de que no iba a autorizar un referéndum para liquidar la soberanía nacional ni la unidad de España. / EFE VÍDEO

"Eran plenamente conscientes de que yo no iba a liquidar la soberanía de España, saltándome la ley. España es la que quieran los españoles y no una parte de los españoles, ni una comunidad autónoma ni un gobierno". El expresidente del Gobierno Mariano Rajoy no se anduvo con rodeos y trató de dejar poco margen al exsecretario general de Vox, Javier Ortega, que inició sus preguntas con las conversaciones que el Ejecutivo mantuvo con la Generalitat.

El testigo dijo que se reunió seis veces con el expresidente de la Generalitat Artur Mas, y otras dos con su sucesor, Carles Puigdemont, porque "las conversaciones entre partidos son habituales en política". Añadió que "el problema es en qué se plasman", porque de lo que no quería que quedara duda es de que "del referéndum nunca hubo de qué hablar porque desde la primera reunión" dejó "patente que el presidente del gobierno no iba a saltarse la Constitución ni la soberanía nacional". 

Y a partir de ahí el interrogatorio fue una retahila de formas de expresar esta idea. "Aquí se puede arreglar todo, pero no la liquidación de la ley y de la Constitución española"; "No hubo nadie que no supiera que yo no iba a autorizar ese referéndum", o "Me gusta dialogar y pactar, pero las reglas de juego son fundamentales para la estabilidad de un país, y aquí se trataba de suprimirlas y eso no se podía aceptar”. A sus interlocutores, Rajoy dijo haberles propuesto "que dejaran de vulnerar la Constitución", porque "la soberanía nacional no se negocia”.

Violencia

Aclarado ese punto, las preguntas se dirigieron al 20 de septiembre y al 1-O, sobre todo por parte de las defensas que desplegaron todo su saber a que Rajoy se pronunciara sobre las cargas policiales de ese día. No fue fácil, porque aunque se declaró "seriamente preocupado porque la situación no era normal", citó como ejemplos de violencia las concentraciones ante el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya o el acoso a alcaldes o en hoteles a policías y guardias civiles, así como las protestas de la Conselleria d'Econòmia, "cuando unos funcionarios estaban cumpliendo órdenes de los jueces". "Era una situación excepcional y por eso nos vimos obligado a aplicar el 155", aseguró. No se optó por el estado de alarma, excepción y sitio, porque el 155 era mucho más operativo y justo, ya que la primera situación "afectaba a derechos individuales y el artículo constitucional permitía cesar a un gobierno".

"Lo que hicimos era cumplir la ley. En una situación como esta es normal que haya enfrentamiento y más cuando hay voluntad de que los haya", insistió para algo más adelante dar una vuelta al argumento: "Si no se hubieran tomado las decisiones importantes que se tomaron, si simplemente hubieran respetado la ley y la Constitución, ni estaríamos aquí, ni se habría producido el 1-O".

Pero no entró a discutir el dispositivo policial. "Yo he sido ministro del Interior y jamás he tomado una decisión sobre un dispositivo policial. Esas decisiones competen a quien están al frente de los operativos y que supongo que informarían a la Generalitat de que esta era una situación muy complicada", explicó Rajoy en referencia a los Mossos.

Claro que a fuerza de intentarlo, las defensas obtuvieron su premio: "La responsabilidad de los dirigentes políticos es evitar esas imágenes. No me gustan ni estas ni otras. La obligación que tenemos los políticos es trabajar para que no tengamos que ver estas imágenes. Si no se hubiera llamado a la gente a un referéndum ilegal, ni usted ni yo ni nadie habríamos tenido que ver las lesiones que tuvieran algunas personas y algunos miembros de las fuerzas y cuerpos de seguidad del Estado. Créame que esto es lo importante", señaló el expresidente.

El testigo explicó que la declaración unilateral de independencia era "deliberamente confusa", al igual que los requerimientos enviados al expresidente de la Generalitat, por lo que debió utilizarse el 155. Tras señalar que "sobre esto ha habido muchísimas opiniones para todos los gustos, porque España es un país plural", destacó que los factores que manejó para acordarlo fueron "el respeto a la soberanía nacional, el cumplimiento de la ley" y la prudencia. "Hemos hecho un gran esfuerzo y fuimos muy prudentes, hicimos un esfuerzo para conseguir el respaldo de todos. Trabajamos para hacerlo todo de manera conjunta. Y dimos la posibilidad de rectificar a quien había tomado esas decisiones", insistió.

Y sobre la intervención del lehendakari, Iñigo Urkullu, para tratar de evitar la DUI, Rajoy dijo que habían sido muchos los que habían querido hablar con él, "también el señor Urkullu", pero "no hubo ningún mediador de nada", porque sus "posiciones estaban claras y las de los otros también". "Es muy difícil recordar si hablé a través del teléfono o a través de mensajes. Yo atiendo a todo el mundo. Le escuché y le dije que yo no estaba dispuesto a negociar" con la soberanía nacional.

Unidad nacional

A la pregunta de si no se hubiera aplicado el 155 hubiera habido roto la unidad nacional, Rajoy respondió que "ningún presidente de Gobierno de ningún país puede aceptar que alguien quiera liquidar la legalidad de ese país" y eso fue "lo que ocurrió el 6 y 7 de septiembre" con las leyes de referendum y de transición a la república catalana y "ningún presidente de gobierno puede girar la cara ante ello.

En cuanto al estado de alarma y de sitio, proporcionó una respuesta muy similar a la de su vicepresidenta del Gobierno: que no se aplicó porque el 155 era mucho más operativo y más justo, ya que los primeros afectan a decrechos individuales, mientras que el artículo constitucional permitía cesar contra a un gobierno".

Testigo de esta mañana

El abogado de Jordi Sànchez, Jordi Turull y Josep Rull, Jordi Pina, le preguntó si se habia comunicado con alguno de los testigos que ha depuesto esta mañana, circunstancia vetada por la ley, a lo que el expresidente del Gobierno dijo que había leído "los periódicos digitales", motivo por el que había podido hacer una referencia al testimonio de esta mañana.

"Muchos alcaldes del PSOE, según leímos en los medios, pero decir que no hubo ningún acoso contra ningún alcalde con perdón es estar ciego", contestó Rajoy a su pregunta sobre qué alcaldes habían sido acosados. Respecto a las declaraciones de Xavier García Albiol sobre la necesidad de aplicar el 155, el expresidente apeló a su cargo y a cómo tomaba sus propias decisiones, y "todos tenían su opinión, que era de todos los gustos", incluida "esa persona que menciona".

No es una sugerencia

Francesc Homs le preguntó por el libro blanco que Mas por la mañana había dicho que le había enviado. Rajoy dice que no lo recordaba, pero que "si el documento trataba de la ruptura de la soberanía nacional mal, acogida iba a tener". Ante la insistencia del abogado sobre este punto, Marchena le "sugirió" que no le pidiera al testigo una valoración jurídico sobre una sentencia. Como el letrado siguió, el magistrado le dejó clara la situación: "No, mire señor Homs, le digo que es una sugerencia para que usted me entienda, pero no es una sugerencia".

"Tendría su gracia que el presidente del Gobierno tendría que dar órdenes a todo el mundo sobre las declaraciones que tiene que hacer", respondió Rajoy al abogado cuando le preguntó por unas del entonces delegado del Gobierno, Josep Enric Milló, en las que se diculpó por las cargas policiales del 1-O. Marchena volvió a interrumpir al abogado para pedirle que "no examinara al testigo".

Malversación

Rajoy explicó sus palabras sobre la malversación con un dato nuevo consistente en que, a través del control impuesto a las cuentas catalanas, en nueve ocasiones el Ministerio de Hacienda se había dirigido a la fiscalía o al Tribunal de Cuentas en cuanto veía algo que podía utilizarse para el referéndum. Y respecto a si se había ocultado una partida de las cuentas de la Generalitat le corresponde decirlo a los tribunales, no al Ejecutivo. "Mi principal objetivo es que los responsables de la Generalitat se dieran cuenta de que por ese camino no íbamos a ninguna parte”, dijo.