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JUICIO DEL 'PROCÉS'

Jordi Cuixart: "Los españoles tienen que estar orgullosos del 1-O"

Se declara "preso político", pero dice estar seguro de que no se le juzga por su "sentimiento republicano"

Asegura que ante el dilema de obedecer al TC y los derechos fundamentales optará por estos últimos

Ángeles Vázquez

Jordi Cuixart: Yo soy un preso político, no un político preso. / TRIBUNAL SUPREMO (EFE / VÍDEO: EFE)

El presidente de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart, se extendió tanto en sus respuestas ante el fiscal del Sala Jaime Moreno que de vez en cuando dejó escapar afirmaciones cuando menos llamativas ante el tribunal del 'procés', como al destacar que "los españoles deberían estar orgullosos del 1-O, porque fue el ejercicio de desobediencia civil más grande de Europa", propio de "sociedades desarrolladas" como Escocia o Canadá, al anunciar tantos referendos como sea necesario hasta que no "haya violencia policial" o enmarcar su reclamación de "más democracia" en todo "el Estado español".

Previamente había insistido en que "ante el dilema de la suspensión del Tribunal Constitucional" y el ejercicio de derechos fundamentales, que "nadie tenga ninguna duda", porque Òmnium siempre optará por estos, "de manera pacífica y festiva, pero con coraje y decisión". Recurrió al histórico dirigente de CCOO Marcelino Camacho para asegurar que "en este país, España, se ha luchado mucho para defender derechos fundamentales", obtenidos a fuerza de practicarlos, para destacar que el "derecho a votar en Catalunya se gana votando".

Cuixart, que se definió como "medio español", porque su madre es murciana, recordó que el 9-N también tuvo respuesta penal y "ahora una persecución económica surrealista", e insistió que ni las entidades soberanistas ni los ciudadanos que acudieron a votar recibieron una notificación judicial declarando ilegal la consulta. Después defendió la desobediencia civil, que, según dijo, el propio Supremo considera en sus resoluciones "un sintoma de buena estado de salud de la democracia". Anunció que seguirá ejerciendo este "derecho civil" ante cualquier situación que considere "ilegítima e injusta", porque se mostró convencido de que "es un instrumento de las sociedades para progresar socialmente". Como ejemplo puso a Rosa Parks, Gandhi o Martin Luther King.

Así justificó sus tuits para concentrarse y proteger los colegios el 1-O. "Cuanto más gente había más se visualizaba que la violencia de la polícía era tan desproporcionada que podíamos mostrar a la comunidad internacional que eramos muchos los que queríamos ejercer nuestro derecho de voto. Tenemos muy claro el principio de resistenta no violenta, pero los policías que utilizaron la violencia podían haber logrado el mismo objetivo con un poco de paciencia", quitando a las personas "de uno de uno, como en cualquier desahucio", explicó. "Nunca vamos a entender que la violencia sea un intrumento para comunicarnos con el Estado", aseguró.

Aunque negó cualquier forma de violencia, según él, el 20 de septiembre fue "un punto de inflexión", por el momento que se vivía con apertura de diligencias a 750 alcaldes, con los registros y detenidos que se habían producido. "Para una parte muy importante de la sociedad catalana es una agresión en la relación con el poder. Va a pasar lo mismo si aplican más 155: el sentimiento de autogobierno va más allá del independentismo", sentenció. 

"No un político preso

Su declaración había comenzado declarándose "preso político, no un político preso", aunque al mismo tiempo aseguró que es "independentista" y tiene un "sentimiento republicano", aunque estaba "seguro de que no se juzga" ese "sentimiento". "No lo dude", le respondió rápido el fiscal de Sala del Supremo Jaime Moreno. "Como (el expresidente de la Assamblea Nacional Catalana) Jordi Sànchez, soy activista social, y no tengo un conocimiento en profundidad sobre las leyes y la actividad del Parlament", respondió a las preguntas del ministerio público. Más adelante añadió: "Estoy convencido o me gustaría creer que esta sala no está cuestionando la movilización permanente". Y para negar la declaración que prestó ante el juez de instrucción señaló que ahora su "prioridad no es salir de prisión, sino la resolución del conflicto".

Cuixart, que se negó a contestar a la abogacía del Estado y a la acusación popular que ejerce Vox, explicó que lo que Òmnium Cultural está pidiendo a "todos los políticos que se escuche a la ciudadanía". Señaló que "es una entidad inminentemente independentista, que ha focalizado sus esfuerzos en la autodeterminación sobre todo desde la sentencia del Tribunal Constitucional" del Estatut, porque el derecho de autodeterminación de Catalunya,  como "nación es inalienable".

Operación Catalunya

Cuixart defendió la campaña de la crida a la democràcia y la unió a la denominada 'operación Catalunya', que se destapó en un audio del entonces ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, con el responsable de Antifrau. Esa fue una de las veces en que el presidente del tribunal, Manuel Marchena, le insistió en que declarara en relación con las preguntas que se le hacían o en otro momento le pidió que intentara declarar "sin interjecciones coloquiales que no son propias", como la palabra "hostia" que utiliza de muletilla.

El 20 de septiembre fue una "convocatoria espontánea" y "un punto de inflexión" en la sociedad catalana, con 750 alcaldes investigados y detenidos, registros y hasta un, según él, un intento de registro en la CUP sin orden judicial. Para la sociedad catalana el sentimiento de autogobierno guste o no es una cosa muy arraigada y recordó al 'president' Josep Tarradellas. Explicó que "para una parte muy importante de la sociedad catalana es una agresión en la relación con el poder. Va a pasar lo mismo si aplican más 155: el sentimiento de autogobierno va más allá del independentismo", añadió para compararse con Francia, país del que dijo que."si se suspende su autonomía reaccionaría como en Catalunya: sin violencia pero con determinación". 

El "concepto de violencia el 20 de septiembre, que alguien interesadamente ha puesto encima de la mesa no exístía". Nadie le conocía a él o a Sànchez fuera de Catalunya y se les empieza a buscar en google a partir del 16 de octubre, cuando ingresa en prisión. "Son ustedes los que nos han hecho famosos". Y asumió la concentración de la Consejería de Economía, pero no las que se produjeron en otros puntos donde hubo arrestos o registros. No obstante, reconoció que hubo quien zarandeó coches politiciales y quien se "sentó culo suelo", lo que comparó con la plaza de Tiananmen, en China y la icónica imagen del ciudadano que hizo desviarse a un tanque.

Cuixart recordó que aunque el dictador había muerto en la cama, estaba seguro que los poderes escuchaban a la ciudadanía cuando se movilizaba. A partir de ahí disertó sobre que "el franquismo también era un estado de dercho" y que "son los valores de la democracia" lo que lleva a defenderla, para a raíz de ahí recordar el cierre de decenas de páginas webs relacionadas con el referéndum ilegal y a reafirmarse en su determinación en no renunciar nunca a ejercer derechos fundamentales. "Ni puedo ni quiero", aseguró.

"La política nunca ha llegado"

A la pregunta de si había convocado contra una operación policial ordenada por un juzgado, Cuixart afirmó: "Un contencioso político no puede responderse por la vía de la justicia". "Con nuestra actitud serena vamos a demostrar mi disconformidad con esa actuación judicial" y a partir de ahí pasó a comparar lo ocurrido en Catalunya con el desahucio de la semana pasada en la madrileña calle de Argumosa. Sostuvo que la vicepresidenta del gobierno había dicho que "en ese caso la política había llegado tarde", para añadir que "en el caso de Catalunay es que nunca ha llegado".

Cuixart, muy expresivo, se mostró muy ofendido con la pregunta sobre la violencia, que negó tajantemente. Y ahí entraron al destrozo de los coches de la Guardia Civil, donde explicó que cuando llegó ya había corresponsables sobre ellos. "No soy consciente de los coches dañados bien, bien, bien, hasta que a medianoche se desaloja la zona", dijo para negar que tiene "un sentido de lo público tan amplio para considerar que los de la Guardia Civil también son de la sociedad catalana". Tampoco le gusta, dijo, ver a los guardias civiles rompiendo puertas de colegio para quitar cajas de plástico".

No obstante, acabó admitiendo que "derivó en una actitud que no es propia del sentimiento soberanista". Negó que la comisión judicial que registraba Economía no tuviera "libertad de movimientos", porque se creó un pasillo, aunque a preguntas del fiscal dijo que en él había mucha gente y "por él pasó un mogollón de gente, porque no había ningún tipo de control".

Criticó que los guardias civiles no hubieran cortado la calle durante los registros pese a la situación que se vivía, con la intervención de las cuentas catalanas, y que hubieran dejado los coches abandonados con armas en su interior. Aseguró que tiene "un respeto máximo por los funcionarios, jueces y fiscales", porque cree "que la mayoría tiene una voluntad de servicio impecable". Por eso dijo que no cuestionaba que la letrada de la administración judicial saliera por la azotea del edificio en vez de por la puerta del edificio, utilizando el pasillo que habían establecido.

"Nunca violencia para comunicarnos con el Estado"

"Nunca vamos a entender que la violencia sea un intrumento para comunicarnos con el Estado. Somos el país de Pau Casals", como había señalado Josep Rull en su declaración. Por eso, aunque había un enfado muy grande, se supo canalizar sin usar la violencia y volvería a pasar. "¿Si no había violencia y no la hubo, por qué tenía que desconvocar esa convocatoria hasta que llegara la hora?", explicó. "Con algún indicio de que debíamos desconvocarla, no habríamos durado nada", aseguró. Más tarde recordó que tampoco es nada es habitual que haya que desconvocarla, lo que consideró un "ejercicio de responsabilidad".

Cuixart sostuvo que ignoraba el plazo marcado en la ley para convocar una manifestación y que dudada que lo supieran los líderes sindicales de UGT y CCOO, a lo que el fiscal le recordó que 10 o 30 días o con 24 horas, en caso de acreditar la urgencia de la convocatoria. 

En cuanto al incidente en que unos policías urbanos trataron de incautar unos carteles con el lema "Hola, Europa" en Badalona, Cuixart negó que les exigiera que los devolvieran y enmarcó en "una escena un poco cómica" en la que impedió que el coche policial arrancara hasta devolver el DNI.