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elecciones generales

Casado pide no malograr el voto con Vox para frenar a Sánchez

El líder del PP llama a concentrar los apoyos de derechas en su partido

Subraya que la ley electoral castiga a las terceras fuerzas en las provincias pequeñas

Pilar Santos

El presidente del PP, Pablo Casado.

El presidente del PP, Pablo Casado. / EFE / JAVIER BELVER

 “Votar a Vox es tirar el voto a la basura”. No lo ha dicho nadie así de claro estos días en referencia a las elecciones generales, pero sí hace solo dos meses, en plena campaña para la Junta de Andalucía. Lo hicieron en varias ocasiones los teloneros de los mítines del líder del PP, Pablo Casado, que tenían un temor fundado: que los ultras de Santiago Abascal consiguieran morderle espacio por la derecha, como así ocurrió el 2 de diciembre en las autonómicas. Vox sacó 12 escaños en el Parlamento andaluz y se convirtió en socio obligado para que el candidato popular, Juan Manuel Moreno, se convirtiera en presidente.

Ahora, con todos los partidos ya en modo preelectoral, los dirigentes del PP han empezado a lanzar la misma idea, aunque con un tono más suave, al menos por ahora. El lunes, el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, avisó: “Si dispersamos el voto, podemos no sumar”. Y este martes el propio Casado, en Telecinco, pidió concentrar el voto en el PP para “capitalizar los escaños” y que él pueda “liderar un frente ante [Quim] Torra y [Pedro] Sánchez”. 

Críticas de IU, Podemos y Cs

Al clamor contra la ley electoral de IU, Podemos y Ciudadanos puede sumarse en breve Vox, que tras su irrupción en la política andaluza aparece ya en todas las encuestas para el Congreso.

La fuerza de extrema derecha puede ser víctima de la norma, que aplica la proporcionalidad del llamado método d’Hondt (por el matemático belga que lo diseñó en el siglo XIX). En las últimas generales, en 2016, por ejemplo, para sacar un escaño en Soria solo se necesitaron 12.688 votos; en cambio en Barcelona, no salió ningún diputado con menos de 75.953 votos. La actual ley orgánica de régimen electoral general reparte los 350 escaños del Congreso de la siguiente manera: cada una de las 50 provincias representa una circunscripción que eligen un mínimo de dos diputados, más las de Ceuta y Melilla, que designan uno cada una. Los 248 asientos restantes se fijan en proporción a la población que tiene derecho a votar según la fórmula de d’Hondt. Y, ese método, asumido en la Transición y recogido en la Constitución, primó la representación de las provincias pequeñas, que por poca población que tengan cuentan con dos diputados en el Congreso.

En las provincias de tamaño pequeño o medio, en las que se escogen "a menos de siete diputados", avisan fuentes de la dirección del PP, es donde más peligro corren. "Si votas a Vox en Segovia, no vas a sacar escaño de Vox y, probablemente, como le quitas parte de los votos al PP, puedes ceder un escaño para el PSOE o para Podemos", afirmó Casado. 

Mirando a los resultados de las generales del 2016 se pueden ver algunos ejemplos. En Albacete, donde se disputan 4 escaños, Ciudadanos se quedó sin asiento pese a sacar 31.883 votos (14,57%). En Ávila (3), los naranjas lograron 14.019 papeletas (14,25%) y tampoco lograron parlamentario. La ley electoral señala que solo tendrán representación los partidos que logren más del 3% en su circunscripción, pero una cosa es el mínimo legal y otra la barrera efectiva por el reparto de escaños.

El antecedente de Aguirre

Ese razonamiento es el que intentará vender el líder de los populares estas semanas para convencer de que solo el PP es útil para frenar a los independentistas. Y se referirán a un antecedente que les escuece. En las municipales del 2015, Esperanza Aguirre no pudo convertirse en alcaldesa de Madrid porque, pese a ganar las elecciones con 21 concejales, la suma de Ahora Madrid (20) y el PSOE (9) se impuso por un edil a la de PP y Ciudadanos (7). Vox fue el culpable, ha denunciado la ‘lideresa’ en numerosas ocasiones. Esos 9.843 votos cosechados por los ultras fueron claves para que el PP perdiera la alcaldía. Y encima no se llevaron ningún edil, añaden los populares. 

La apelación al voto útil se repetirá también para el Senado, porque esta Cámara será la que deberá aprobar las medidas de una posible nueva intervención del 155 en Catalunya. La elección de los senadores es mediante listas abiertas. Cada provincia elige a cuatro y el votante puede señalar tres candidatos en la papeleta. El PP se prepara para hacer una intensa campaña para la Cámara alta en esta ocasión e insistir en que apostar por los parlamentarios del PP supondrá saber que se va a aplicar un 155 "más largo y amplio" para frenar a los soberanistas.