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EL JUICIO DEL 'PROCÉS'

El "¡No pasarán! " de Cuixart y el punk ruso

El abogado del expresidente de Òmnium recrimina a la fiscalía que utilice ese lema de la guerra civil para acusarle

Ángeles Vázquez / J. G. Albalat

Los líderes independentistas acusados por el ’procés’, en el juicio que se sigue en el Tribunal Supremo.

Los líderes independentistas acusados por el ’procés’, en el juicio que se sigue en el Tribunal Supremo. / POOL / EMILIO NARANJO

"¡No pasarán!", gritó Jordi Cuixart en la manifestación del 20 de septiembre del 2017 frente a la Consellería d’Economia. Su abogado, Benet Salellas, ha defendido este martes a capa y espada el uso de esa histórica y simbólica frase y reprochó la "criminalización" que la fiscalía hace de ella en su escrito de acusación. El expresidente de Òmnium Cultural, según el letrado, "emuló a los españoles demócratas que lucharon por la República", por lo que se trata de un eslogan "utilizado como paradigma de derechos democráticos" que incluso ha sido utilizado en unas camisetas por el grupo punk ruso, Pussy Riot.

"En cambio, la fiscalía y Vox nos quieren recriminar ese lema”, afirmó, para advertir que si no se remedia, a quien condenará "Estrasburgo (Tribunal Europeo de los Derechos Humanos) no será a Rusia o Turquía, sino al Estado español”. La fiscalía detalla en su escrito de acusación que "pese a reivindicar el pacifismo de la movilización”, Cuixart “apeló también a la determinación mostrada en la guerra civil”, empleando la expresión “¡No pasarán!”.

Salellas hizo hincapié en las vulneraciones del derecho de manifestación. Destacó que la fiscalía dedica "50 páginas" a enumerar "movilizaciones pacíficas", lo que atribuye a una forma de criminalización de los derechos de reunión, lo que considera incompatible con "un estado que se proclama social y de derecho". Ha recordado que “no existe un derecho fundamental a la unidad territorial y sí, un derecho fundamental a la protesta de cualquier ciudadano”.

El abogado ha insistido en que "todos los ciudadanos debemos defender los derechos fundamental”, como hizo Cuixart, a la vez que cuestionó la actitud de la acusación pública al solo detallar los agentes heridos durante la jornada del 1-O y no los lesionados por las cargas policiales. La jurisprudencia europea ha estado presente en su alegación (ha sacado a relucir una sentencia sobre Arzebayan) y ha acabado con una frase lapidaria: “Este juicio es una derrota colectiva de la sociedad española”, pues “se opone a la ensencia propia del Estado democrático de derecho”.

Como si fueran enemigos

La abogada Olga Arderiu, defensora de Carme Forcadell, ha cogido el testigo y ha sostenido que a los procesados “se les ataca como si fueran enemigos”, como “traidores a la patria” a los que “no se les permite el diálogo político”. Su tesis es que la que expresidenta del  Parlament no diseñó el 1-0 y  no participó en la declaración unilateral del independencia (DUI). Así, ha denunciado “trato discriminatorio” de su representada respecto a los otros miembros de la Mesa por “sus convicciones políticas”.

La letrada también denunció indefensión y expresó que el riesgo de fuga esgrimido en el auto de prisión de Forcadell “es injustificable”, dejando constancia que, en su opinión, la causa “esta politizada, por no decir que es política”. El abogado Mariano Bergés, defensor de Dolors Bassa, resaltó que la DUI “no se publicó en ningún diario oficial porque no se votó” y que “no es rebelión por perseguir la secesión aunque sea por vías ilegales”.