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EL PARTIDO ULTRA y EEUU

Vox se reúne en la Casa Blanca con el enviado de Trump para Venezuela

Rafael Bardají es el enlace entre la formación de extrema derecha española y el Gobierno de Estados Unidos

Eliott Abrams fue condenado por financiar a "la contra", que buscaba derribar al sandinismo en Nicaragua

Luis Rendueles

Rafael Bardají (Vox) y Elliott Abrams, enviado especial de Trump para Venezuela, en una imagen de archivo.

Rafael Bardají (Vox) y Elliott Abrams, enviado especial de Trump para Venezuela, en una imagen de archivo.

Un enviado de Vox, su dirigente Rafael Bardají, se reunió en la Casa Blanca a finales de enero con Elliott Abrams, el halcón elegido esos días por Donald Trump como su enviado especial para la crisis de Venezuela y que trata de provocar desde entonces la caída de Nicolás Maduro, según ha podido saber EL PERIÓDICO. Bardají, que fue asesor del gobierno de José María Aznar cuando se produjo la guerra de Irak, es miembro del comité ejecutivo de Vox desde el 2016 y ejerce en la práctica de enlace de la formación de extrema derecha española con el gobierno de Trump gracias a sus contactos con veteranos dirigentes neoconservadores recuperados ahora por el empresario presidente estadounidense.

Bardají confirmó a EL PERIÓDICO la reunión y su relación con Abrams, un personaje muy polémico que fue condenado a dos años de cárcel por conseguir dinero (diez millones de dólares de los años ochenta del siglo pasado) para financiar a la guerrilla nicaraguense, conocida como "la contra" que luchaba contra el entonces nuevo gobierno sandinista que había derribado la dictadura de Anastasio Somoza. El gobierno de George Bush (padre) le perdonó posteriormente aquella condena.

"Amigos de Vox"

En aquellos años de guerra sucia e implicación estadounidense en grupos ultras y militares de distintos países latinoamericanos, Abrams, un abogado de 71 años, también negó la existencia de la matanza de El Mozote, cuando 800 civiles, incluidos niños, fueron asesinados por escuadrones de la muerte integrados por militares de El Salvador en 1981. Con su nombramiento como responsable de gestionar la crisis de Venezuela, Trump lo ha rehabilitado definitivamente junto a otro halcón de la guerra de Irak, John Bolton, ahora Consejero de Seguridad Nacional y superior directo de Abrams. Los dos responsables de gestionar desde Estados Unidos la situación y el futuro de Venezuela son, por tanto, "amigos de Vox" y muy próximos a su ideología, según Bardají.

Rafael Bardají (Vox) y Elliott Abrams, en una imagen de archivo.

"Abrams es íntimo amigo mío desde hace muchos años", explica Bardají, que asegura que hace unos días habló con él "de la situación en Venezuela y también de Europa y España". El dirigente de Vox también se reunió de nuevo con John Bolton. "Les expliqué la lectura política de las elecciones en Andalucía y los planes de Vox, las tendencias de opinión en España, los ánimos... Ahora, con los doce diputados ya somos un actor político, somos otra cosa, en la Casa Blanca ya nos toman en serio". Bolton fue quien protagonizó el 28 de enero el incidente cuando en una comparecencia con periodistas se pudo leer en su cuaderno la anotación: "5.000 tropas para Colombia". Bardají considera que aquello no fue "un descuido", sino "algo premeditado, un aviso".

De dinero, no hablamos

Bardají desmiente que, además de esos contactos, ideas y orientaciones, él consiga en Estados Unidos financiación o donaciones para Vox de los circuitos más próximos a Donald Trump o de grupos de presión o think tanks neoconservadores con los que también tiene excelentes relaciones. "Nunca hablamos de eso", asegura. Esta vez, aclara, no mantuvo ninguna reunión con su otro contacto en la Casa Blanca, el yerno de Donald Trump, Jared Kushner.

Desde su incorporación a Vox, en 2016, Rafael Bardají, conocido como Darth Vader en los círculos de inteligencia, ha ido ganando peso en el partido ultraderechista. Él es partidario, por ejemplo, de alejarse de la línea de Marine Le Pen y tomar como ejemplo el  modelo de Donald Trump y la Casa Blanca actual, donde tiene entrada privilegiada y realiza frecuentes visitas.  Una prueba de su protagonismo creciente fue que Bardají fue uno de los tres representantes de Vox que negociaron con el PP el pacto de investidura para el gobierno andaluz.