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"ni legales ni ilegales"

El exdirector de Seguridad acusado de mandar vigilar a políticos del PP niega haber dado dichas órdenes

Su entonces 'mano derecha' niega ser el autor de los partes de seguimiento

Europa Press

Esperanza Aguirre.

Esperanza Aguirre. / Emilio Naranjo (EFE)

El exdirector del Área de Seguridad de la Comunidad de Madrid Sergio Gamón Serrano ha aseverado hoy que "nunca" dio órdenes a sus subordinados "ni legales ni ilegales" a los exguardias civiles que le acusan de mandarles realizar seguimientos a políticos adversarios de Esperanza Aguirre, insistiendo en que su superior era el entonces consejero de Interior, Francisco Granados.

La Sección Quinta de la Audiencia de Madrid ha continuado este jueves con la declaración de los acusados Gamón, Miguel Castaño y José Luis Caro Vinagre. Solo acusan en el juicio el PSOE, cuyo abogado no formula preguntas, y la Comunidad de Madrid. Mañana arranca la fase testifical en la que comparecerán Alfredo Prada, Carmen Rodríguez Flores y Granados.

El miércoles, los guardias civiles José Oreja y José Antonio Coronado manifestaron que el exdirector de Seguridad Sergio Gamón Serrano les dio "órdenes ilegales" en febrero del 2008 para seguir a políticos del PP de Madrid por interés de Ignacio González. Según su relato, se negaron y lo denunciaron ante Granados.

El exresponsable de Seguridad ha recalcado que sus subordinados realizaban tareas de protección que no eran policiales, afirmando que nunca nadie le ha hecho ningún parte manuscrito. "Ya lo he dicho, pero son panfletos. No tienen ningún interés. Nunca tuve ningún documento elaborado por estos señores", ha apostillado. Sin embargo, Oreja afirmó ayer que realizaban "notas de trabajo" donde detallaban las horas en las que llegaban a sus destinos.

"Me quiere llevar a si eran policías, pero no. Ellos son asesores porque no iban armados. Iban a controlar si en una manifestación iba a haber palos", ha dicho explicando que eran un grupo "complicado" porque hacían "un trabajo que nadie quería hacer" en una época convulsa para los 'populares' madrileños.

A preguntas del letrado de la Comunidad de Madrid, ha recalcado que nunca dio órdenes de tareas de protección de Alfredo Prada, entonces consejero de Justicia, hasta su domicilio y ha indicado que podía conocer su agenda, pero no si iba a o no a comer.

"No tiene sentido. No he tenido nunca contacto con Cobo y la otra señora no sé quien es. Y Cristina Cifuentes me defendió en la Asamblea", ha dicho. Según dos de los acusados, habría mandado ordenar a Prada, a Cobo y a Cifuentes. Además, ha subrayado que no tenía contacto con Ignacio González, con quien se saludaba solo en los actos de la Comunidad. "Es una persona de pocas palabras. No he estado ni en su despacho", ha señalado.

En cuanto a los partes de seguimiento, ha recalcado que "nunca" ha tenido conocimiento de "eso" y lo ha atribuido a la "maldad" de quien haya estado detrás de todo este tema. "Me he sentido acosado por esto", ha reconocido.

"¿Dio usted órdenes ilegales?", le ha inquirido el letrado, a lo que éste ha insistido en que nunca y ha recordado que José Luis Caro, otro de los guardias civiles acusados, ha negado durante su interrogatorio tal extremo. "Ellos sabían qué trabajo tenían que hacer", ha apostillado, destacando que siempre ha confiado en su inocencia.

Desavenencias con Prada 

"Con Prada tuve un problema con las Bescam por un tema presupuestario. Él lo rectifico -su presupuesto- y metió 2.500 efectivos. Cosa que no se iba a desarrollar. Y se lo dije", ha explicado narrando a continuación que salió de la Dirección sin que le cesaran.

"Planteé a Granados mi dimisión y me pidió que no me fuera. No quería estar en los periódicos por temas personales relacionados con mi exmujer", ha dicho tachando de incierto que se vinculara su salida con otros temas en referencia a su marcha tras el robo de un ordenador del Campos de la Justicia.

Su abogado, el letrado Enrique Molina, le ha preguntado sobre el comisario Enrique Barón, quien le sustituyó al frente de la Seguridad de la Comunidad de Madrid, a lo que éste le ha explicado que le han metido "en este follón" sin saber por qué teniendo en cuenta que es uno de los "mejores profesionales" que ha conocido. "Ya tenemos bastante con los que estamos aquí", ha dicho.

La 'mano derecha' de Gamón en esa etapa, Miguel Castaño, ha recalcado que no era el superior de los asesores de Seguridad y que nunca les dio "ninguna instrucción". Sobre la acusación de José Manuel Pinto acerca de que él elaboró los partes, ha respondido que no "hizo" ningún parte ni nada parecido.

"Esto es una bola de nieve que ha llegado a mí ya jubilado. No sé quien ha sido y si es o no para perjudicar a alguien políticamente. Pero no llego a ninguna conclusión", ha dicho el procesado.

Además, ha insistido en que nunca escribió en ningún papel ningún nombre ni matrícula, ya que solo se dedicaba a supervisar el tema de los policías locales de la región enmarcados en las Bescam.

Contradicciones 

También ha declarado el exasesor, guardia civil y también procesado Luis Caro Vinagre, quien fue condenado en el primer juicio del 'caso Púnica' por un chivatazo a Granados. "A mí nadie me ordenó nada ni he seguido a nadie. No he seguido a nadie en mi vida", ha aseverando en contradicción con lo dicho por Oreja y Coronado.

"No he estado en ninguna reunión en la que me hayan ordenado seguir a nadie. No tengo ni idea de esos papeles que sacó 'El País'. Los miro y me da la risa. No tiene argumento", ha apostillado.

Según su relato, solían hacer labores de seguridad en eventos donde iban cargos de la Comunidad para velar por su seguridad. Disponían de un teléfono móvil corporativo y un coche para tres personas.

Además, ha relatado que informaba verbalmente si había incidentes en los actos, pero nunca en su caso lo dejaba por escrito. "- Juan José Güemes -exconsejero de Sanidad-- siempre tenía una buena encima. Iban 100 personas cada vez que iba a un hospital", ha dicho.