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LA ENCRUCIJADA CATALANA

PDECat y ERC reafirman su espacio político ante la irrupción de la Crida

Bonvehí sostiene que la posconvergencia seguirá firme y pide unidad para las europeas y municipales en Barcelona

ERC se limita a desear "que le vaya bien" a la asociación de Puigdemont

Fidel Masreal

El presidente del PDECat, David Bonvehí, en rueda de prensa.

El presidente del PDECat, David Bonvehí, en rueda de prensa.

El independentismo bautizó hace unos meses como "hacer un Tortosa" a la acción política y ciudadana consistente en no hacer ni caso a un determinado acto político o pronunciamiento. Se bautizó así por la visita a la capital tortosina que hizo la líder de Ciutadans, Inés Arrimadas, y que pasó desapercibida tal como reclamó el soberanismo. A la Crida de Puigdemont le puede estar pasando lo mismo, en las primeras horas de andadura de la asociación y partido político, nacidos este sábado en Barcelona en una fiesta-congreso sin a penas debate.

El artefacto político del 'expresident' ha conseguido, en todo caso, sí, una respuesta: la autoafirmación del resto de espacios políticos ya existentes y constituidos. En especial de la posconvergencia, ahora PDECat. La muestra, las palabras del presidente de la formación, David Bonvehí, tras reunir este lunes a su dirección: "Los asociados del PDECat me dicen que quieren seguir representando un espacio ideológico. Nos sentimos orgullosos del legado de 40 años de este espacio, un partido que quiere seguir existiendo. Me limito a seguir las instrucciones de mis asociados", ha sostenido Bonvehí. Y por si alguien tenía dudas, añade:  "No lo queremos hacer pequeño sino un partido que quiere continuar siendo grande. Esta lucha la llevaré hasta el final, las mayorías de los asociados mandarán en cada momento".

Bonvehí se ha quitado de encima la presión sobre qué alianza establecerá el PDECat -cuyo congreso de julio pareció ser un ejercicio de liquidación de la posconvergencia para diluirse en el nuevo artefacto de Puigdemont- alegando que de momento la Crida es solo una asociación. Eso sí, para evitar choques frontales -un tercio de la cúpula del PDECat es fiel a Puigdemont, comenzando por su número dos y diputada, Míriam Nogueras y siguendo por Montserrat Morante- y fiel a la filosofía convergente del pacto y la negociación, Bonvehí seguía invitando a los de Puigdemont a unir fuerzas en las elecciones locales en Barcelona y en los comicios europeos.

Pero para no perjudicar a los alcaldes y alcaldables posconvergentes -que constituyen hoy por hoy el principal núcleo de poder del partido- el número uno de la formación posponía la decisión sobre la relación PDECat-Crida a las próximas "semanas" o incluso a fechas posteriores a las elecciones de mayo.

"Que les vaya bien"

“Que les vaya bien”. La portavoz y vicesecretaria general de ERC Marta Vilalta repitió los buenos desesos que otros portavoces de su partido expresaron este fin de semana a cuenta de la puesta de largo de la Crida. Vilalta insistió en que es bueno para el independentismo que sus partes y partidos,individualmente, sean fuertes, porque atienden a “espacios políticos” distintos. Sin más. Con total distancia y teniendo siempre presente el esquema que ya dibujo el ‘exconseller’ Ernest Maragall de que todo lo que se mueve alrededor de la antigua CDC corresponde a la reordenación del “centro-derecha” catalán.
La presencia en la ejecutiva ‘cridaire’ del alcalde de Montblanc, Pep Andreu (ERC), tampoco saca de sus casillas a los republicanos. “Mientres sea compatible, no hay problema. Y si deja de serlo, habrá que tomar una solución” expresó la portavoz.

Por su fuera poco con la respuesta exterior, el caso es que en el seno de la Crida ya este lunes se expresaban críticas. El impulsor de la asociación, Agustí Colominas, cuestionaba decisiones de la entidad como intentar concurrir a las europeas y no a las municipales. Y en un artículo en Elnacional.cat, describía así el congreso del sábado: " Se planteó más como un espectáculo que como lo que deberían ser las asambleas de los grupos políticos: un ágora de debate. El enamoramiento dura lo que duray y, como en el matrimonio, si se cae en la rutina y no se alimenta el amor con la dedicación, la lealtad y la franqueza, al final puede llegar el divorcio".