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CONTESTACIÓN INTERNA

La encrucijada de Paluzie

Empujan a la líder de la ANC a decidir si planta a los partidos independentistas o si mantiene los contactos

El ultimátum fallido decepciona a las bases pero la pretendida unidad por el juicio por el 1-O apacigua la tensión

Júlia Regué

La presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie.

La presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie. / QUIQUE GARCIA (EFE)

Desde su fundación en el 2012, todos los líderes de la ANC han tenido que bascular su pretendida independencia de los partidos con el apoyo a unas instituciones que saben indispensables para lograr su meta. El mandato de Elisenda Paluzie no desencaja en el pronóstico. Aupada como dirigente en un contexto de frustración y reproches por no haber logrado desanclar a Catalunya del resto de España, esquiva las acusaciones por "inacción" que le lanzan algunas de sus bases y un grupo de secretarios generales. No bastan los alegatos de la presidenta alentando la unilateralidad, argumentan dos asambleas territoriales en una carta que circula en busca de firmas para desbancar a la dirección. Paluzie trató de apagar el fuego y rebatir las críticas de "pérdida de liderazgo" y "seguidismo de los partidos" con una misiva en la que ponía en valor las últimas campañas de la entidad.

Pero este texto no le libra de la presión que recibe por parte del auditorio que la empuja a mojarse. Tampoco la exonera de resolver su propio dilema: abandonar su silla en las reuniones con la órbita soberanista o plantarles por no avanzar en la ruta independentista. En la libre interpretación de la estrategia aprobada hay quien lee que se debe insistir en la apuesta por una alianza entre "el Govern, el Parlament, las instituciones y la ciudadanía movilizada"; y quien ve en el siguiente párrafo el centro de la táctica adecuada: que la ciudadanía "sobrepase la situación y despliegue el control del territorio de manera indefinida" hasta que el Ejecutivo y la Cámara catalana les sigan la corriente hasta que la comunidad internacional "se viese obligada a intervenir".

La presidenta se aferra a la ambivalencia, apuntan distintas fuentes, aunque es consciente de que el fallido ultimátum al Govern pesa en los socios. Paluzie no rompió con todo cuando se agotó el tiempo, como prometió, sino que entonó un discurso modulado, sin propuesta reactiva, en un acto político con butacas vacías que contentó a pocos. Anunció movilizaciones contra el Ejecutivo que no han sucedido hasta el momento. Y se ha limitado a señalar "incumplimientos" en un audiovisual difundido esta semana, algo que algunas voces ya ven como una "incongruencia" entre discurso y praxis.

Muro de contención

Estas voces de la entidad no se olvidan de que con el pretexto del juicio por el 1-O no interesa publicitar desencuentros con el resto de actores soberanistas. La vista en el Tribunal Supremo lo condiciona todo y se usa como muro de contención a la tensión. Frente a unas bases desorientadas a la espera de recibir órdenes, hay quien pide elevar el tono e incrementar el grado de contundencia. 

Sin ir más lejos, según ha podido saber este diario, algunos secretarios nacionales propusieron forzar a los diputados independentistas para que firmaran una petición que reclamaba publicar en el Diari Oficial de la Generalitat de Catalunya (DOGC) la declaración unilateral de independencia (DUI), una maniobra que evitó la cúpula del 'procés' aquel 27 de octubre para no incurrir en más problemas judiciales. ¿Cuál era la contrapartida en caso de que no accedieran? Protagonizar escraches contra estos parlamentarios. Perdieron la votación y la propuesta se esfumó.

Cabe recordar que las tensiones internas se arrastran. En diciembre, 26 secretarios generales convocaron una reunión extraordinaria -la facultad inicial es de la presidenta- descontentos por la "inacción" y "falta de apoyo" a la huelga de hambre de los presos de JxCat. Y las protestas del 21-D tampoco resultaron como esperaban.

Con tanto alboroto reorientar el timón no será fácil. Tampoco allana el camino que el Ejecutivo juegue a la equidistancia. Algunas fuentes le reprochan la misma actitud: incongruencia entre discurso y praxis. Y hurgan en que el secretariado y la representación en la permanente está dominada por la gente con carnet de partido. La asamblea general ordinaria, el máximo órgano de decisión, está prevista para el mes de abril. Allí se volverá a discutir su estrategia. Hasta el momento, sin un rumbo claro, será complicado abordar el 'mientras tanto'.