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CRISIS EN EL PARTIDO MORADO

Rebelión de los barones de Podemos contra la guerra de Iglesias a Errejón

Los líderes de ocho autonomías que no quieren que Iglesias compita contra el candidato se reúnen hoy

Reivindican a la dirección estatal que respete la independencia de los territorios de cara a las elecciones

Miguel Ángel Rodríguez

Iñigo Errejón, Pablo Iglesias e Irene Montero, en el Congreso

Iñigo Errejón, Pablo Iglesias e Irene Montero, en el Congreso / EFE / CHEMA MOYA

Los barones de Podemos de ocho autonomías se reunirán este viernes en Toledo para reclamar al líder de la formación, Pablo Iglesias, que ponga fin a la guerra con el cofundador del partido Íñigo Errejón y no cumpla su amenaza de presentar una candidatura alternativa en la Comunidad de Madrid, según ha podido saber El Periódico de fuentes cercanas al encuentro. Los secretarios generales pertenecen a distintas sensibilidades dentro del partido, algunos se alinean en el ala pablista y otros tienen sintonía con el exnúmero dos, de modo que el encuentro va más allá de la mera disputa entre corrientes internas y se enmarca en un intento de salvar la campaña de las elecciones autonómicas del próximo mayo.

Acudirán a la cita los líderes territoriales de Castilla-La Mancha, Euskadi, Aragón, Comunidad Valenciana, Murcia, Baleares, Canarias y Asturias. Quienes no acudirán será ni Galicia ni Catalunya, por no concurrir a los comicios en primavera, según argumentan. Tampoco está prevista la presencia de los líderes de Castilla y León, Extremadura y Madrid. La reunión ha sido convocada por el vicepresidente de Castilla-La Mancha, José García Molina. No obstante, fuentes de la dirección aseguran haber sido informados y entienden que el partido está "en un momento de hablar mucho". 

Fuentes conocedoras del cónclave han indicado que la principal reivindicación es plantear a Iglesias que desista en su intento de competir contra Errejón en las urnas madrileñas. Consideran que esto perjudicaría a las campañas en el resto del territorio, al visibilizarse la guerra interna. No es, por lo tanto, una discusión por la marca de la papeleta electoral, sino un intento de evitar que la decisión de Errejón de acudir a las autonómicas con la marca Más Madrid les reste votos. Además, los barones quieren exigir mayor autonomía frente a la dirección estatal y que se respete la federalización aprobada en Vistalegre 2.

Así, los líderes autonómicos intentarán dejar atrás la mayor crisis que Podemos ha vivido en sus cinco años de historia e intentarán que la polémica no les pase factura en los comicios de mayo. Por ello, pese a que algunos discrepan con las formas que empleó Errejón, los dirigentes regionales parecen inmersos en la busqueda de la mejor solución para el partido: la unidad

La senda elegida por los ocho barones morados contrasta con la posición que, por el momento, parece haber adoptado la cúpula del partido. Desde que Iglesias declarara, hace más de una semana, que Unidos Podemos concurrirá a las elecciones con su propia candidatura, todos los pasos de la dirección del partido van encaminados a fijar su rechazo a un pacto con el que fuera su compañero de partido. 

Otras fuerzas piden unidad

Las peticiones de unidad también vienen desde fuera de la formación.  Los últimos en apostar por la reconciliación han sido los miembros de Equo Madrid que pedían una reunión entre Podemos y a Más Madrid para "tender puentes". IU también se sumó al carro de la concordia a principios de semana cuando pidió resolver "pronto" unos conflictos internos que podrían alejar a un electorado cansado de las disputas entre partidos. 

El movimiento de los ocho barones y de sus socios de coalición aumenta las expectativas ante la decisión que adopte Podemos. El rechazo definitivo a Más Madrid supondría dar de lado las peticiones de sus propios líderes regionales, algo que parece, no haría más que incrementar la crisis. Sin embargo, será la organización regional morada, liderada por el senador Ramón Espinar, la que tenga la última palabra sobre la relación entre Errejón y el que aún es su partido.