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"CAMBIO DE CICLO" EN ANDALUCÍA

Moreno promete un Gobierno "sin cordones sanitarios"

El candidato del PP a la Junta escenifica su acercamiento a Vox para lograr la investidura

Dice que defenderá la necesidad de sacar la violencia de género de la "contienda política"

Pilar Santos/Julia Camacho

En su discurso del debate de investidura. / ATLAS VÍDEO

“La estrategia de hacer lo mínimo creyendo que el cambio jamás se produciría ya no daba más de sí. El final de ciclo ha llegado”. Juan Manuel Moreno, líder del PP andaluz, subió ayer a la tribuna del Parlamento de Andalucía convencido de protagonizar un momento histórico. El primer discurso de investidura de un candidato no socialista en 37 años. Con su llegada al poder, cuando sea investido esta tarde con el apoyo de Ciudadanos y Vox, “Andalucía hará su propia transición a la alternancia política” que es consustancial a la democracia, aseguró. Un cambio de ciclo que pretende que sea reformista y tranquilo pese las multitudinarias protestas en la puerta. Pero también conciliador y dialogante, sin “cordones sanitarios” como los que proclaman otras formaciones porque, como reconoció, no cuenta con la mayoría absoluta y necesita a Vox no solo para alcanzar el cambio, sino también para darle estabilidad.  

En el PP tenían claro que Moreno debía dejar su impronta de moderación y distanciarse del estilo de su predecesora, Susana Díaz (PSOE), que asistió desde la bancada del gobierno con el rostro impávido y sin tomar apenas nota. “Soy una persona normal y voy a gobernar desde la normalidad”, parafraseó a Adolfo Suarez. Una intervención con tono plano, en la que apenas se salió del guion salvo para, precisamente, agradecer el trabajo a Díaz y tenderle la mano para sumarse a algunas de las medidas que se pongan en marcha. “Seguro que todo lo hizo con la mejor de las intenciones”, le lanzó.

No obstante, poco antes había arremetido contra unos dirigentes acomodados tras años en el poder. “Lo llamaban estabilidad cuando querían decir conformismo”, reprochó, atacando la red clientelar y la corrupción derivada de unas políticas que solo “buscaban el mantenimiento del poder a toda costa” y frente a las que ahora se compromete a una “hercúlea” labor para “abrir ventanas y levantar alfombras”. Moreno también criticó la falta de lealtad institucional al “intentar desestabilizar el nuevo gobierno antes incluso de que se conforme” al fletar autobuses para promover la participación en la concentración feminista de la puerta en defensa de la igualdad y la lucha contra la violencia de género.

Tras ajustar cuentas con el PSOE, que calificó el discurso de “batiburrillo” falto de proyecto y “rencoroso con el pasado”, llegó el momento de desglosar el pacto de gobierno con Ciudadanos, que alabó el programa “realista” y el “talante cordial y moderado”. La creación de empleo en la región con mayor tasa de paro será su principal preocupación, convencido de que, aunque no hay “recetas mágicas”, bastará con las reformas. Nada dijo del compromiso de campaña de crear 600.000 empleos. “Viejas recetas que no atienden al problema de la precariedad”, lamentó Adelante Andalucía. También habrá rebaja impositiva y reformas en la administración, comprometiendo una auditoría integral y la eliminación de toda la estructura superflua de la administración, garantizando su despolitización y aplicando los criterios de racionalización y austeridad junto al de eficacia. El objetivo, dijo, es que el nuevo gobierno sea “el espejo” donde se miren otras administraciones.

En el plano social, Moreno defendió el modelo de sanidad y educación que el PP ha promovido en otras regiones, con resultados cuestionables, pero que es del gusto de Ciudadanos y también de Vox. Hacia ellos dirigió un guiño cuando anunció una ley para las Familias, “núcleo esencial de la sociedad”, aunque insistió en que es un ámbito de políticas transversales que afectarán varias áreas. De la misma manera, aunque pidió sacar la lucha por la igualdad y contra la violencia de género del debate político, si dijo que la atención a las víctimas debe ser por igual, comulgando con el matiz que introduce la formación ultra. “Nos gusta la música y la letra”, alabaron desde Vox al término del debate, considerando que “apuesta por el cambio real”.  

En el discurso tampoco faltaron las alusiones a la España, la Constitución o el Estatuto de Autonomía. Los suyos aplaudieron la defensa de los intereses de los andaluces “en una España unida, sólida y solidaria”, asegurando que se “opondrá a los privilegios a favor de territorios a cambio de apoyos para sostener a un presidente del Gobierno”, en alusión a la elevada inversión comprometida por Pedro Sánchez para Catalunya en los Presupuestos Generales del 2019. Con estas propuestas, en la que el diálogo será “la savia nueva de la política”, Moreno pidió el apoyo de la Cámara para convertirse el viernes en el sexto presidente andaluz. Lo hará en presencia del expresidente Mariano Rajoy –quien después se marchará a Madrid para asistir a la convención nacional del PP—, de Soraya Sáenz de Santamaría, su valedora hace cinco años, y el lider nacional Pablo Casado. Una situación que, reconoció, “parecía imposible” hace poco tiempo. “Pueden los que creen que pueden”, cerró.