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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en una rueda de prensa en la Moncloa.

JOSÉ LUIS ROCA

LA ENCRUCIJADA CATALANA

El Gobierno quiere dar visibilidad al juicio del 'procés'

El Ejecutivo busca subrayar en el exterior que el procedimiento será justo, a pesar de las quejas del independentismo

Pedro Sánchez visitará el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en febrero, cuando empieza la vista oral en el Supremo

Iolanda Mármol

La Moncloa considera que la estrategia independentista de apelar a la comunidad internacional para resolver el conflicto de Catalunya ha fracasado y que los separatistas no lograrán tampoco ese respaldo internacional que anhelan con el juicio del 'procés', que comenzará entre finales de enero y principios de febrero. Ante las protestas del mundo secesionista, que dice estar convencido de que el procedimiento no será justo, el Gobierno asegura estar tranquilo y se muestra dispuesto incluso a darle visibilidad para exhibir que el proceso se lleva a cabo con todas las garantías de un Estado de derecho.

Fuentes del Ejecutivo han explicado a EL PERIÓDICO que, lejos de tratar de pasar de puntillas sobre el proceso que instruirá el Tribunal Supremo (TS), la intención es actuar con total transparencia para que no quede la más mínima sombra de duda sobre la imparcialidad del proceso, máxime cuando el mundo independentista asegura que la sentencia ya está escrita y amenaza con recurrirla primero ante el Tribunal Constitucional (TC) y, en última instancia,  llevarla al Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH)

Se da la circunstancia de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tiene previsto visitar la sede de este tribunal, en Estrasburgo, el próximo 7 de febrero. La intención del Ejecutivo es llevar a cabo allí un "intercambio de opiniones", hablar sobre las últimas sentencias de condena a España (como la que concluye que Arnaldo Otegi no tuvo un juicio justo) y demostrar una defensa firme de los derechos humanos.

Sánchez será el primer jefe del Gobierno español que visite el TEDH. A pesar de que su viaje se realizará en las mismas fechas en las que comienza  la vista oral contra los líderes independentistas, la Moncloa desvincula intencionalidad alguna en esta coincidencia. Asegura que no actúa para amortiguar las protestas de los independentistas, que han pedido al Parlamento Europeo que envíe a observadores internacionales. La Cámara vasca, además, ha aprobado enviar también una delegación para estar presente en la vista oral.

"Protesta marginal"

Según explican fuentes próximas al presidente, la sensación es que la comunidad internacional tiene muy claro que el Gobierno hace todo cuanto puede por encauzar el conflicto con Catalunya y que son los partidos catalanes los que deben patrocinar una propuesta para garantizar la convivencia en una sociedad fracturada entre los que abogan por la independencia y los que no.

La respuesta que el Ejecutivo tiene de la comunidad internacional le hace concluir que toda la estrategia independentista por arrancar una mediación exterior se desmorona como un castillo de naipes. Sostiene el Gobierno que los países han dejado de preguntar por el conflicto en Catalunya, algo que ven como "marginal" y, en todo caso, de orden interno. Opinan, en definitivo, que las múltiples apelaciones a la implicación de la Unión Europea (UE) del presidente de la Generalitat, Quim Torra, y su antecesor en el cargo, Carles Puigdemont, han naufragado.

"Dos mazazos"

"Se han llevado dos mazazos", alegan: ni los estados europeos se han alineado con los independentistas ni Catalunya ha conseguido atraer a empresas de todo el mundo y convertirse en una suerte de California. Para la Moncloa, las peticiones de Torra a la diplomacia solo han desembocado en una sensación de "hartazgo" hacia la cuestión catalana.

Considera el Gobierno que, aunque el juicio del 'procés' se traduzca en nuevas protestas en las calles, la comunidad internacional no va a cambiar su mirada sobre el conflicto y concluye que no se volverá a un escenario parecido al de después del 1-O, cuando el exterior quedó tocado por las cargas policiales por el enorme impacto mediático que tuvieron las imágenes.

Como ejemplo del cambio de percepción en el exterior, fuentes de la Moncloa recuerdan el incidente esloveno. El primer ministro, Marjan Sarecse disculpó ante Sánchez después de que el presidente del país recibiese a Torra, viaje que dio pie a la polémica de la 'vía eslovena'. Según las mismas fuentes, Sarec reconoció al presidente del Gobierno que estaba "muy enfadado" por el incidente y le recordó que él mismo había transmitido la orden de que nadie del Ejecutivo le recibiese.