Ir a contenido

El Govern desdeña los acuerdos del Gobierno y reclama bilateralidad

Artadi exige que se anule el juicio a Companys y califica de "unilateral" el cambio de nombre del aeropuerto

ERC pide evitar la "estética" y la CUP insiste en la vía de la desobiediencia

Fidel Masreal

La consellera de Presidència y portavoz del Govern, Elsa Artadi.

La consellera de Presidència y portavoz del Govern, Elsa Artadi. / GUILLEM ROSET (ACN)

Menos de un día ha durado el buen clima y las buenas palabras del Govern respecto a la decisión de retomar el diálogo institucional con el Estado para resolver el conflicto catalán. Hacía falta marcar perfil y la reunión del consejo de ministros en Barcelona -calificada de "provocación" por parte del independentismo- fue la excusa perfecta. La portavoz del Ejecutivo catalán, Elsa Artadi, calificaba de "estéticas" las decisiones del Gobierno en relación a Catalunya -inversiones en carreteras, cambio de nombre del aeropuerto de Barcelona y restitución del honor del 'expresident' Companys- y reiteraba que no se descarta ninguna vía democrática hacia la independencia.

Como era de prever, el deshielo entre los dos presidentes en la reunión de Pedralbes y la cena de la patronal no gustarannada a la CUP. Este viernes su diputado Carles Riera subrayaba que el único camino es la desobediencia, la unilateralidad y la movilización. También desde Junts per Catalunya se echaba agua al vino de los acuerdos y su portavoz Albert Batet, un hombre de la confianza directa del 'expresident' Puigdemont, ironizaba sobre el cambio de nombre del aeropuerto de Barcelona: "¿Y el pantano a qué hora lo inauguran?". Batet pedía un diálogo efectivo y "no retórico" entre gobiernos. Y la secretaria genera de ERC también lamentaba la "estética" de decisiones como la del aeródromo de Barcelona y pedía al Gobierno que asuma la situación "con responsabilidad".

Con estos mimbres y tan solo dos horas después de que finalizara la rueda de prensa posterior al consejo de ministros, comparecía la portavoz del Govern, Elsa Artadi para minimizar el valor de lo decidido por el Gobierno: "Venir para cambiar el nombre del aeropuerto, repetir una frase del 2009 [en relación al honor del 'expresident' republicano Lluís Companys] y prometer infraestructuras que hace diez años que no se ejecutan no hacía falta venir a Barcelona con el coste de desplazamiento, medidas de seguridad, todos los agentes que innecesariamente han desplazado a Catalunya; para esto no hacía falta". La portavoz calificó de "unilateral" la decisión sobre el nombre del aeropuerto, reclamó que el debate en este caso se centre en la gestión de la infraestructura, y sobre Companys reclamó medidas efectivas en el Congreso para la anulación de su juicio y el del resto de encausados del franquismo. Sobre los 112 millones de inversión en carreteras puso en duda que se acabe ejecutando esta medida y echó en falta decisiones sobre las cercanías o el corredor mediterráneo.

El marco jurídico

Artadi también salía al paso de la frase incluída en el comunicado conjunto del jueves entre gobiernos, que se comprometen a actuar con arreglo a la seguridad jurídica. El Govern sostiene que ello no es una renuncia ni a la independencia ni a la unilateralidad porque se puede pasar "de la ley a la ley" sin cercenar esta seguridad jurídica, mientras que el Gobierno del PSOE sostiene que esta seguridad equivale a asumir el marco legal, es decir, la Constitución y el Estatut. En cambio en el Govern sostienen que en las negociaciones de las hasta 8 versiones distintas del texto del comunicado, el Ejecutivo socialista exigía inicialmente incorporar la palabra Constitución o el marco legal, y finalmente se acordó la cuestión seguridad jurídica.

Artadi no cerró la puerta a la unilateralidad y destacó que para el Govern la cita del jueves representa  "un paso adelante para consolidar la bilateralidad". La portavoz insistió en la necesidad de establecer un calendario de reuniones para no limitarse a citas cada seis meses. Algo que contrasta con los datos que recuerda el Gobierno: más de 25 encuentros entre ministros y 'consellers', además de las reuniones bilaterales realizadas entre ambos ejecutivos.