19 sep 2020

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LA CRISIS CATALANA

Calentando motores

Nula movilización ante el palacio de Pedralbes y primeros empujones ante el Sofía

Xabi Barrena

Encuentro en el Palau de Pedralbes entre Torra y Sánchez.

Encuentro en el Palau de Pedralbes entre Torra y Sánchez.

“Esto es solo el aperitivo. Mañana [por el viernes] los despertadores sonarán muy temprano”. Faltaba poco más de media hora para que diera inicio a la cumbre entre Quim Torra y Pedro Sánchez en el Palau de Pedralbes y la movilización popular, en ese momento era casi nula. Unas decenas de personas, divididas en dos contingentes, a lado y lado de la entrada principal del palacio. Entre estudiantes que se preparaban, arrastrando maletones, a volver a casa por Navidad y ‘runners’ de la Diagonal el cuadro general era bastante decepcionante con respecto a las expectativas creadas.

El primer grito coreado (“libertad, presos políticos”) llegó con la entrada de la comitiva monclovita al antiguo palacio real y no halló continuación. Tras la entrada de los protagonistas, los presentes hicieron un amago de cortar la Diagonal, pero apenas llegaron a ocupar un par de carriles. Paz total y valga como ejemplo los turnos de los Mossos que, de cinco en cinco, se acercaban a la vecina facultad de Derecho a desaguarse.

Seguramente hubo más ‘tensión’ dentro del palacio de Pedralbes en el momento en que a alguna mente pensante de la Moncloa no le gustó que en la foto de los dos presidentes se exhibiera, tras ellos, dos flores amarillas. Amarillo, el color simbólico de la protesta independentista por la situación de los presos...y decidió colocar una de esas flores rojas de Navidad, una ponsetia, entre ambas.

El ambiente ante el hotel Sofia, sede de la cena de Foment donde Pedro Sánchez tenía anunciada su presencia, ya era un poco distinto con respecto al del palacio real. Poco antes de que llegara el presidente del Gobierno, los concentrados cortaron la Diagonal, esta vez sí. Allí se quedaron hasta que los Mossos los desalojaron sin grandes aspavientos.

“¡No nos pueden impedir cruzar por el paso zebra!”, clamó un aspirante a gurú de la resistencia pasiva, “¡Vamos todos a cruzarlo…muy despacio!” apuntilló. Le faltó solo mostrar el emoticono del guiño y la lengua fuera.

En paralelo se anunciaba ya la llegada de los representantes del Gobierno del Estado. En ese punto, los Mossos aislaron a los concentrados hasta la acera donde se halla el bar Rala 2, punto de encuentro en días de partido de los que acuden al cercano Camp Nou. Allí hubo algún empujoncito y se atisbó un poquito la tensión que casi todo el mundo pronostica para el viernes. “¡No os merecéis la ‘senyera’ que lucís!” corearon algunos a los agentes

La novedad en los gritos y apelaciones a los agentes de la policía catalana vino de la mano de la actualidad y la protesta laboral llevada a cabo por ellos ante la ‘conselleria’ de Interior, el miércoles. “Si cortáis vosotros la calle no pasa nada. ¡Doble rasero! ¡Qué vergüenza!”. No pasó a mayores. La jornada del viernes será larga y cabía guardar esfuerzos y fuerzas.

Sin ir más lejos, antes de las 8 de la mañana habrá ya concentración de los Comité de Defensa de la República (CDR) en la parte alta del paseo de Gràcia. Aunque el centro neurálgico será, por supuesto, Ciutat Vella y, en especial el Born y el edificio de la Llotja, donde se han citado los manifestantes a las nueve de la mañana.

Más allá de la conurbación barcelonesa  se prevén cortes en las fronteras con Francia y con Aragón y la Comunidad Valenciana. Y cabe no olvidar esa llamada de la ANC a circular a paso de tortuga por las grandes vías con dirección a Barcelona con el objeto de colapsar el tráfico. Ànte esta apretada agenda, en la que no hay que descartar acciones aún más tempranas, cabe suponer que los activistas ‘premium’ se hallaban, quizá, a punto de coger la cama. También hay rotaciones en el mundo de la movilización popular.