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COMUNICACIÓN POR CARTA

Sánchez y Torra allanan el camino para reunirse en Barcelona

Aragonés contesta a Calvo dispuesto a negociar los términos de la reunión en que el Govern quiere hablar de autodeterminación

El presidente se reafirma en su 'política de ibupreno' con Catalunya a pesar del auge de Vox

Iolanda Mármol Juan Ruiz Sierra

El presidente del Gobierno y el del Govern, en una reunión en Madrid el pasado mes de julio. / DAVID CASTRO (EPRESS TV)

Los equipos de Pedro Sánchez y Quim Torra ultiman la reunión del próximo 21 de diciembre en Barcelona, una cita que todo indica que recibirá el plácet oficial de ambas partes en las próximas horas a pesar del contexto de tensión en el que se ha gestado. Una de las últimas dificultades para cerrar la cita fue la insistencia del Govern en plantearla como una cumbre internacional entre dos estados, con ministros y 'consellers', un formato descartado por la Moncloa. Sánchez abrió la puerta este viernes y Torra, a través de su vicepresidente, se mostró abierto -en una carta de respuesta a su homóloga Carmen Calvo- a pactar «los términos y contenidos» del encuentro.

El viernes, cuando todo parecía imposible, con Carles Puigdemont apelando a una era de unilateralidad, con el ala radical del independentismo llamando al boicot en las calles, la reunión se encauzó. Reconocen en el Ejecutivo que la «enorme valentía» del portavoz de ERC en Madrid, Joan Tardà, al desmarcarse de la línea dura y afirmar que la «república no se construye con pasamontañas» fue un gesto que «descomprimió» la atmósfera y allanó el camino. Tras sus palabras, la vicepresidenta, Carmen Calvo, envió una carta a su homólogo, Pere Aragonés, para formalizar la petición. Con la misiva sobre la mesa, empezó la negociación en términos de posibilidad. 

La carta recibió una respuesta amable de Aragonés. Garantizando «coordinación» policial para la celebración del consejo de ministros y compartiendo la voluntad de «avanzar en la senda del diálogo constructivo». En este sentido, el vicepresidente no se abre explícitamente a la entrevista entre ambos presidentes pero sí muestra la volunta de «encontrar los términos y contenidos» para hacerla efectiva.

La visión del Gobierno

Para el Gobierno, el encuentro de Sánchez con Torra evidencia la determinación del presidente por el apaciguamiento con Catalunya, a pesar del clima de repliegue derechizante y agitación que parece haberse instalado en un tablero político que refleja ya el frenético auge de Vox. El jefe del Ejecutivo reconoció desde Bruselas este viernes que se reunirá con Torra y que continúa apostando por mantener «las formas», aunque su decisión aplicar una 'política de ibuprofreno' (como la bautizó el ministro de Exteriores, Josep Borrell) ponga en riesgo a un electorado socialista que escucha los cantos de sirena de quienes piden mano dura. «Asumo mi responsabilidad», señaló Sánchez cuando le preguntaron si temía que el diálogo con Catalunya tumbase electoralmente a su Gobierno. 

Los contenidos

Ahora resta por ver la agenda del encuentro. El Govern quiere que se aborde el derecho de autodeterminación de Catalunya y las propuestas de Sánchez al respecto, algo que viene reclamando Torra insistentemente. «El tiempo que él dedique a hablar de la autodeterminación yo lo voy a dedicar a la precariedad laboral, los servicios públicos y a ver cómo podemos reconstruir el estado del bienestar», advirtió Sánchez este viernes y volvió a defender la moderación:  «Sosiego, tiempo, diálogo, sentido de estado, generosidad».

Sobre la seguridad del cónclave en Barcelona, la Moncloa dice confiar en que el Ejecutivo catalán cumplirá su palabra y garantizará el orden. «El Govern de Catalunya ha reafirmado su compromiso con la seguridad ciudadana y con la celebración del Consejo de Ministros el 21. Hemos de tener confianza en que los Mossos cumplan con su deber profesional. Suponemos que todo el mundo cumplirá con su deber», afirmó la portavoz del Gobierno, Isabel Celaá.

Reacción del Govern 

El Govern ha ido matizando su posición en las últimas semanas. En un principio consideró que la mera reunión del Consejo de Ministros en Barcelona era una «provocación» y exigió que el encuentro fuese de los dos ejecutivos al completo, algo que la Moncloa descartó de plano. Días más tarde el equipo de Torra eliminó la «provocación» de su argumentario y aunque siguen manteniendo que prefieren una reunión de los dos gobiernos al completo, ahora se profundiza en la idea de que hay que hablar «de todo» en lugar de subrayar, como antes, la inconveniencia de la llegada de Sánchez a Barcelona. 

«Si no se está en disposición de abordar los temas a fondo, no hace falta hacer reuniones. Es decir, no hace falta una reunión para hablar de Rodalies... Para eso ya están las bilaterales entre 'conselleria' y ministerio», señalan fuentes del Govern este viernes.

Previamente a la posible reunión Torra-Sánchez, El presidente del Gobierno acudirá a la cena de los premios Ferrer Salat, organizada por Foment del Treball en Barcelona junto con seis ministros del área económica el próximo día 20, la víspera del consejo de ministros que se celebrará en la capital catalana.

El presidente de la patronal catalana, Josep Sánchez Llibre, ha pedido al 'president' Quim Torra que asista al acontecimiento y aproveche la ocasión para dar muestras de «estabilidad política», según fuentes conocedoras de los detalles de este evento. Es un llamamiento como el que ya hizo Foment junto con los sindicatos UGT y CCOO en Catalunya esta semana. 

Por parte de la Generalitat han confirmado su asistencia por ahora los 'consellers' de Treball, Chakir El Homrani; y la de Empresa, Àngels Chacón, según las mismas fuentes. También se trabaja para que asista el 'vicepresident' Pere Aragonès.

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