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LA CRISIS CATALANA

Quim Forn y Josep Rull se suman a la huelga de hambre en la prisión de Lledoners

Los 'exconsellers' del PDECat aumentan la presión al Estado cara al juicio del 1-O

La protesta de los reclusos no logra unir al independentismo tras la cumbre de Bélgica

El Periódico

Fotografía de los políticos presos en la cárcel de Lledoners

Fotografía de los políticos presos en la cárcel de Lledoners / OMNIUM CULTURAL

La huelga de hambre de los presos independentistas suma adeptos, pero de momento solo entre los reclusos de Junts per Catalunya (JxCat). Los 'exconsellers' Josep Rull y Joaquim Forn, ambos en prisión preventiva en la cárcel de Lledoners, se añadirán a partir de esta madrugada a la estrategia de presión al Estado iniciada por sus compañeros Jordi Sànchez y Jordi Turull, para protestar por el trato que reciben por parte del Tribunal Constitucional (TC), que consideran injusto. Una presión creciente que, sin embargo, no está actuando como catalizador para unir a las fuerzas independentistas, que el domingo salieron de otra cumbre en Bélgica sin avances.

"Desde este martes a las 00.00 horas, también renunciamos voluntariamente a la ingesta de alimentos. Lo hacemos para sumarnos a la denuncia del bloqueo del acceso a los tribunales internacionales y en particular a la justicia europea que el TC nos impone con su comportamiento injusto y arbitrario", justificaron Forn y Rull en un comunicado lo que consideran como una "medida extrema de pacífica protesta" que deciden adoptar, subrayan, tras asumir "los riesgos y las consecuencias" que conlleva.

"Serenidad y coherencia"

"La injusticia que sufrimos, la lesión de nuestros derechos fundamentales y la arbitrariedad judicial con la que somos tratados nos legitiman para tomar esta decisión pese a ser sabedores del impacto que puede tener sobre nuestros organismos", reconocen los 'exconsellers' del PDECat desde la "serenidad" y la "coherencia". Rull está suspendido como diputado por el Tribunal Supremo y Forn dejó el escaño de este mismo grupo a principios de la legislatura.

Su protesta, recalcan, no tiene como objetivo "pedir ningún trato de favor ni discriminación positiva", sino "la única alternativa" para hacer "más visible la discriminación y la conculcación" de sus derechos fundamentales y tener un "juicio justo". Y hacen un llamamiento a los ciudadanos a mantenerse "serenos, firmes y convencidos de la legitimidad" de su protesta y a compartir su "lucha desde la calma, la tolerancia, la actitud cívica y el pacifismo".

También desde Twitter, el presidente de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart, encarcelado también en Lledoners, les expresó su apoyo: "Dos hombres buenos se unen a la huelga de hambre. Nos tenemos los unos a los otros. Desde Òmnium nos conjuramos con la voluntad insobornable de que nunca caminarán solos". Cuixart es uno de los tres reos de Lledoners que no están en huelga de hambre. Los otros dos son los dos reclusos de ERC, Oriol Junqueras y Raül Romeva.

ERC sigue distante

La dirección republicana insiste en que la decisión de sumarse o no a la huelga de hambre es "totalmente personal", e intenta sacudirse la presión que ejercen sectores de JxCat para que el independentismo vaya de la mano a todas las próximas elecciones. Los posconvergentes y Esquerra están negociando cómo "coordinarse" para llevar a cabo iniciativas de apoyo a los reos en huelga, pero ERC aclara que solo contempla una "unidad de acción", no electoral.

Según repite a diario JxCat, ambas formaciones están preparando un "ayuno encadenado", pero siguen sin dar detalles una idea que avanzaron el sábado. Lo que sí ha decidido el 'president', Quim Torra, es eliminar la comida en los actos oficiales del Govern en señal de apoyo a los políticos presos en huelga de hambre. Así, en una recepción este lunes a representantes de las comunidades judías de Catalunya en el Palau de la Generalitat, no se ha llevó la degustación del Sufganiot, la tradicional pasta dulce hebrea.

En este sentido, la cumbre belga del domingo, a la que acudieron el 'president' Quim Torra, su antecesor Carles Puigdemont y delegaciones de JxCat, ERC y la CUP, apenas sirvió para constatar la conveniencia a articular esa estrategia conjunta, pero sin más concreciones.