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Alfred Bosch: "Si Borrell sigue así provocará que la UE cuadre a España"

Xabi Barrena

Alfred Bosch recibe a EL PERIÓDICO a los pocos minutos de haber tomado posesión de su nuevo cargo. Lesionado en una mano, gajes del ping-pong, este políglota (siete idiomas habla) y polifacético (escritor, profesor y político) barcelonés detalla sus objetivos.

¿Cuál es el encargo del 'president'?

El objetivo principal es que Catalunya sea conocida y reconocida como país en todo el mundo. Queremos que Catalunya esté presente en los cinco continentes. Otro campo muy importante, que es el de la cooperación al desarrollo y la solidaridad. Catalunya es un país generoso y quiere colaborar con otras sociedades. Queremos acercar nuestra aportación en este campo al 0,7% del PIB que aconseja la ONU.

En un cargo como el suyo es siempre simbólico conocer cuál será su primer viaje oficial.

Pues a Lledoners. El lunes. A ver a los presos, y en especial a Junqueras y Raül Romeva, fundador de esta 'conselleria'. Veré al resto de presos y, más adelante, iré con las presas.

¿Cómo ha vivido este último año, desde la declaración de independencia?

Hemos vivido la mayor represión desde Franco. Hemos visto porrazos a la población como hacía décadas que no se veía. Uno de los rasgos del 1-O es que creíamos que vivíamos en la Europa del siglo XXI. Y hemos descubierto de manera traumática que esto no es así y que el Reino de España no quiere entrar en el siglo XXI. Pero también hemos visto que el independentismo se conslida y que la lucha pacífica sigue adelante.

Usted tiene dos antecedentes. Raül Romeva, en el cargo, y Quim Forn, que fue el último que pasó del ayuntamiento a una ‘conselleria’. Ambos están en la cárcel. ¿Ha pensado en la posibilidad de ser encarcelado?

No es algo que ilusione, obviamente, pero tampoco me preocupa demasiado. Estoy al servicio de la gente, de la institución. Pienso en trabajar y sacar adelante el trabajo. Hay que hacer las cosas por convicción. Están en la cárcel por hacer un ejercicio de democracia. Máximo respeto y admiración

Antes del 1-O parecía que la misión del ‘conseller’ de Acció Exterior era recabar apoyos para una independencia. ¿Se ha rebajado ahora la expectiva a, simplemente, dar a conocer el conflicto?

Yo quiero una República Catalana. Y eso solo sucederá mediante reconocimientos de otros estados. Pero para ello tenemos que ser más fuertes. Dentro y fuera de casa. Tengo el encargo de construir una red de complicidades para denunciar las flagrantes vulneraciones de los derechos fundamentales. Y para poder decidir nuestro futuro.

Ese hacerse más fuerte, ¿significa llegar al 50% que exigía su antecesor, Ernest Maragall?

Es probable que ya contemos con ese 50% pero no lo podemos saber. Porque el Estado español no quiere que eso se sepa. El esfuerzo represivo del Estado se da precisamente para que esta pregunta no pueda ser respondida.El independentismo, que en su día fue cultural y después económico, hoy es democrático. Se ha convertido en un movimiento por los derechos civiles. Y eso nos facilita el trabajo de explicarnos ante la comunidad internacional. 

Cuanto peor para España, ¿mejor para el independentismo?

Yo soy partidario de lo mejor para todos. Pero si España apuesta por lo peor, nos tendremos que explicar. Y contar lo que está sucediendo. Cuando visitamos a los presos y exiliados ellos nos dicen “aprovechad nuestra situación, contad lo que está pasando”.

Tras ver la semana de Josep Borrell, con sus palabras sobre Escocia y Gibraltar, ¿es el mejor ministro para independentismo catalán?

El mejor ministro de Exteriores no es aquel que juzga a la gente por sus ideas. Ni que desea “desinfectar” Catalunya del independentismo. Me gustaría que hubiera diálogo y el mismo respeto que yo le tengo, por su trayectoria. Tenemos que dialogar. Para mi Borrell es un oponente de altura. Que lo demuestre.

¿Le propondrá una reunión?

Tenemos que hacerlo.Borrell no puede impedir que hagamos nuestro trabajo. Cuando dice que Catalunya no puede abrir delegaciones, no es verdad.  Estamos facultados para hacerlo. Borrell puede ir contra la ley de la gravedad si quiere, pero las cosas seguirán cayendo por su propio peso. Si nos ponemos a comparar con sus antecesores, José Manuel Margallo y Alfonso Dastis, es difícil distinguirlos. He sido siempre capaz de sentarme a hablar con todos los nacionalistas españoles. Con Josep Borrell también lo haré.

¿Participa de la idea de que España nunca accederá 'motu proprio' a un referendo de autodeterminación y que solo si se propicia una intervención de la UE puede ser factible?

Lo mejor es que haya un acuerdo con el Estado. Me gustaría ver un David Cameron y unos ministros de corte inglés en España. Esto es lo ideal. Borrell nos demuestra que no está haciendo bien su trabajo. El ministro puede 'conseguir' que Europa entienda lo que está pasando. Y que Europa comparta las inquietudes de la mayoría democrática de catalanes. Si Borrell sigue por ese camino provocará una reacción de Europa para hacer cuadrar el Estado español.

¿Cambia mucho el relato si el alcalde la capital es un independentista como Maragall o un constitucionalista como Valls?

¡Quien tiene que ganar es Maragall, que es mi candidato! Además, le hemos dejado en la 'pole position' y le pedimos que haga el esprint final. Dicho esto, Barcelona y Catalunya tienen que ir de la mano. Al Govern nos interesa ir con Barcelona y a la ciudad le interesa liderar el país. Es un interés mutuo. Es inteligente y es bueno. 

¿Se veía con opciones de ganar?

Las encuestas lo marcaban claramente. Y si mira como nos hemos implicado en los barrios y como ERC se ha convertido en un partido barcelonés…lo tenemos bien encaminado.

¿Le gustaría volver algún día a la ‘Casa Gran’?

Yo siempre volveré

Como MacArthur…

MacArthur nunca volvió a las Filipinas. Yo sí volveré.