HISTÓRICA VISITA OFICIAL

Sánchez pacta un marco para hablar de derechos humanos con Cuba

El presidente firma con Díaz-Canel un acuerdo bilateral de consultas permanentes

El jefe del Ejecutivo confía en allanar la visita de los reyes en noviembre del 2019

Pedro Sánchez y Miguel Díaz Canel firman el marco de consultas permanentes en el palacio presidencial de La Habana.

Pedro Sánchez y Miguel Díaz Canel firman el marco de consultas permanentes en el palacio presidencial de La Habana. / REUTERS

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Iolanda Mármol

La relación política entre España y Cuba llevaba tres décadas adormecida en una suerte de hibernación anómala, un paréntesis que terminó este jueves con la llegada de Pedro Sánchez a la isla. Es el primer presidente en visita oficial a La Habana desde el viaje de Felipe González en 1986 y el encuentro con su homólogo cubano, Miguel Díaz-Canel, inaugura una nueva etapa en un momento de cambio a esta orilla del Atlántico.

Sánchez ha evitado reunirse con la oposición al régimen, pero resuelve el controvertido asunto de cómo abordar la cuestión de los derechos humanos en Cuba con un acuerdo firmado con su homólogo. Ambos mandatarios rubricaron este jueves en el palacio presidencial de La Habana un marco de consultas permanentes. Es un mecanismo bilateral estable que se reunirá como mínimo una vez al año para  establecer "un diálogo franco" en el que se puede "hablar de todo", incluídos los derechos humanos.

Fuentes del Gobierno han explicado que esta expresión está recogida literalmente en el texto del acuerdo y que implica que se podrán abordar "todos los derechos humanos" en las reuniones. Los encuentros, que serán anuales, se celebrarán en La Habana y Madrid, entre los respectivos ministerios de Exteriores.

Sánchez y Díaz-Canel también rubricaron un segundo pacto, que recupera la cooperación cultural rota desde el mandato de José María Aznar

Acompañado por su esposa

Sánchez llegó al aeropuerto José Martí acompañado por su esposa, Begoña Gómez. El Gobierno cubano les recibió con honores militares y una cena en el palacio presidencial. Entre los aspectos que el jefe del Ejecutivo español puso sobre la mesa estuvo la visita de los reyes, que podría cerrarse para la conmemoración del 500 aniversario de la fundación de La Habana, en noviembre del 2019.

Las autoridades cubanas se quedaron esperando el año pasado un viaje que no tenía fecha concreta pero que se pospuso ‘sine die’. Aunque ninguna de las partes lo confirma oficialmente, en conversaciones informales La Habana entiende que la crisis catalana del 1-O frustró el viaje. 

Para el jefe del Ejecutivo caribeño la visita es un espaldarazo sustantivo en un mandato que estrenó el pasado mes de abril y en el que toda la comunidad internacional tiene puesta su mirada ante las expectativas de transformación del régimen castrista: una apertura comercial relativa y una pátina de democratización con una reforma constitucional que expande derechos (como el matrimonio homosexual) pero que mantiene el régimen de partido único. 

Para la Moncloa, la visita constituye una ocasión dorada en varias esferas.

En lo simbólico, Sánchez se apunta un tanto al descongelar los lazos con un país que acoge a la tercera comunidad de españoles de Latinoamérica (tras Argentina y Venezuela). El Gobierno reconoce que la ausencia de presidentes en la isla era una “anomalía” que todavía se hacía más incómoda tras las visitas de otros líderes internacionales a la isla. El expresidente de EE.UU., Barack Obama, el francés François Hollande, y los máximos representantes de Portugal, Italia, Irlanda, Austria o los últimos tres papas han pasado por Cuba sin que España volviera a poner un pie. 

Cita económica

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En lo económico, dos vertientes. Por una parte, la visita de Sánchez afianza la posición de las empresas españolas para conseguir los contratos emblemáticos que quiere emprender Cuba en su proceso de transformación. Aunque no está previsto firmar ningún gran acuerdo en esta visita, el Gobierno ya ha confirmado que confía en ultimar las negociaciones de proyectos sustantivos y el presidente participa este viernes en un multitudinario foro empresarial hispano-cubano. 

Además, con este espaldarazo a las compañías españolas, Sánchez trata de acercarse a un mundo empresarial que le recibió con recelos. Con el adelanto electoral en un horizonte que se acerca, el presidente busca algo más de sintonía y también contratos que poner sobre la mesa en la rendición de cuentas para cuando comience la campaña electoral. Algunas de las compañías han viajado con Sánchez hasta Cuba en el avión presidencial, entre ellas representantes de Telefónica, Iberia, Grupo Iberostar, Air Europa, CEOE o Llorente y Cuenca.