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ELECCIONES EUROPEAS

Puigdemont se queda solo con su plan de lista unitaria para las europeas

ERC rechaza la oferta del expresidente de ir de número 2 de Junqueras en Europa

La CUP, que aún no ha decidido si concurrirá, deplora las "trampas electoralistas"

Xabi Barrena / Júlia Regué / Fidel Masreal

Junqueras y Puigdemont, en el Parlament.

Junqueras y Puigdemont, en el Parlament. / ALBERT BERTRAN

Lleva ERC unas semanas tratando de crear en el independentismo el ánimo de cierta reconciliación entre Carles Puigdemont y Oriol Junqueras. El hostigamiento que sufren los republicanos, sobre todo en las redes, por parte de los sectores hiperventilados les ha empujado a transmitir que se han recompuesto las relaciones entre ambos líderes. Que si una carta, que si una respuesta…que si el clima es cordial… Y, a todo esto, y  sin avisar, el ‘expresident’ soltó su ofrecimiento de ir de 'número dos' de Junqueras en una eventual candidatura unitaria para las elecciones europeas. ¿Cuál ha sido la reacción? Si fuera la primera vez se podría tildar de estupefacción. En esta ocasión ha sido más un "lo ha vuelto a hacer".

Aún resonaba la voz de Puigdemont en Catalunya Ràdio cuando las primeras reacciones republicanas se dejaban oír. "A ver. ¿No quería ser ‘president’?, ¿No iban a modificar el reglamento del Parlament para permitir la investidura a distancia?¡Eso significa que renuncia a la presidencia?", se preguntaba una voz del partido, entre diversión e ironía.

El PDECat y la Crida aplauden la propuesta de Waterloo porque supone un órdago a Esquerra

Evidentemente, nada sabía ERC de lo que iba a decir el 'expresident' en una cuestión tan sensible como es el de la posible lista conjunta con los posconvergentes. Tanto que, para evitar posibles opas, el propio Junqueras se ofreció como cabeza de lista mucho antes de que los herederos de CDC se hubieran puesto siquiera a trabajar cara a las europeas.

Las dudas que generaba el ofrecimiento de Puigdemont seguían creciendo en boca de los republicanos. "¿El PDECat está de acuerdo?, ¿Y Junts per Catalunya?, ¿Y qué dice la Crida?", dudaba otra voz, enunciando la santísima trinidad en la que ha evolucionado el cuerpo de Convergència. Y finalmente, a modo de estocada, una voz, esta sí molesta e irritada, dejaba otra cuestión en el aire: "Si fuera elegido, ¿irá a la embajada española a recoger las credenciales?". 
El PDECat respondió las dudas republicanas: sí, están de acuerdo. Su dirección y también la Crida ven con buenos ojos la oferta, sobre todo, porque se trata de un órdago a ERC.

"Ni se contempla"

También la CUP ha entrado, sin quererlo, en la ecuación cuando el expresidente ha respondido "¿Por qué no?" a la posibilidad de que la exdiputada, Anna Gabriel, fuera detrás suyo en la lista. Se sienten en un tablero de juego en el que no han pedido participar. Y achacan las aseveraciones al afán de volver a poner entre las cuerdas a ERC. "Ni se ha contemplado, ni se contempla" una lista unitaria, razonan fuentes del partido, y se convencen de que "no caerán en trampas electoralistas". "Este ‘pressing’, con nosotros, no funciona". 

Y es que los anticapitalistas aún no han resuelto si pretenden concurrir a las elecciones europeas. Su decisión debería haberse tomado en un consejo político celebrado este pasado sábado en Perpinyà (Francia) pero el desencuentro interno sobre una cuestión que consideran trascendental, después de años sin reabrir su participación en estos comicios, complica un desenlace consensuado. "El debate sigue abierto debido a su enorme complejidad", argumentan voces de la formación, e indican que su resolución les hace pasar por "muchas contradicciones" tanto ideológicas como discursivas.

Siguen divididos. Lo volverán a reabrir en las próximas semanas, aún no hay fecha para ello, y la mesa del consejo político debe reunirse antes para acordar un método que permita una discusión más resolutiva que la que tuvieron. "Hay muchos matices en cada opción, que deben ser clarificados", apuntan estas fuentes, y afirman que no se han fijado un día en el calendario para cerrar la cuestión.  El primer fleco que deben resolver es si van o no participar. Si deciden presentarse, discutirán con qué alianzas y bajo qué siglas; y, si lo rechazan, trazarán una alternativa para "internacionalizar" el conflicto catalán desde fuera de la institución. De persistir en una candidatura, será el momento de consensuar, ya no solos si se alían con otras formaciones, quién será el candidato, por lo que la postulación de Gabriel queda lejos de aclararse. "No hay nombres sobre la mesa", insisten.

La CUP asegura que no ha mantenido reuniones ni con el espacio posconvergente ni con los republicanos para atar una estrategia. No les sorprende que ERC se haya entablado con EH Bildu, uno de sus socios preferentes, pero no quieren que los caminos elegidos por otros interfieran en su debate. "Si alguien presenta un documento para discutir si queremos ir con ERC, lo abordaremos, pero no está, por ahora, sobre la mesa", razonan estas fuentes.

El 'expresident' huido tendría que ir en persona al Congreso a recoger el acta

Más allá de las cuestiones políticas, Carles Puigdemont se enfrentará a un problema técnico importante si se presenta a las elecciones europeas en una formación catalana y sale elegido parlamentario. La ley electoral establece que el eurodiputado deberá recoger su acta en el Congreso, en Madrid, tras prometer o jurar la Constitución. No puede hacerlo otra persona que designe en su nombre ni a distancia. Tendría necesariamente que ir hasta el Congreso, algo que le expondría a una detención.
Se trata de un acto conjunto, en el que coinciden todos los eurodiputados españoles, que se realiza en la Cámara baja porque es la sede de la Junta Electoral Central. El artículo 224 de la ley electoral determina que, de no acatar la Constitución y recoger el acta, se declaran vacantes esos escaños y se suspenden todas sus prerrogativas.
El caso de Oriol Junqueras, que será el cabeza de lista de ERC, es distinto. Como tras las elecciones no habrá aún sentencia firme, y por tanto no estará inhabilitado, dependerá a lo que fije el juez. Una opción sería que acudiese al Congreso bajo custodia policial, recogiese el acta y volviese a prisión.