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COMITÉ FEDERAL DEL PSOE

Sánchez acusa a PP y Cs de "socavar la convivencia y la paz social"

El presidente se presenta como el antídoto contra la "política pendenciera" de Casado y Rivera

Avisa a la banca de que "la solidaridad es recíproca", tras el decreto sobre el impuesto en hipotecas

Juan Ruiz Sierra

Pedro Sánchez, este sábado en Fuenlabrada (Madrid). 

Pedro Sánchez, este sábado en Fuenlabrada (Madrid).  / DAVID CASTRO

Cinco meses y medio después de llegar a la Moncloa a través de una moción de censuraPedro Sánchez celebró este sábado su primer comité federal del PSOE en esta nueva etapa. Algunos dirigentes todavía no lo han terminado de interiorizar. Todavía les provoca sorpresa el cambio. Incluso en los escalones más altos. "Cuando he oído decir que estaba aquí el presidente del Gobierno de España, ¡me han temblado las piernas! ¡Por fin tenemos un presidente del Gobierno que es nuestro! ¡Nuestro, de verdad!", dijo el líder de los socialistas madrileños, José Manuel Franco, al comienzo del mitin posterior a la cita orgánica, en el que Sánchez se presentó como el dirigente de la "esperanza", el antídoto a la "política pendenciera" que a su juicio representan el PP y Cs, quienes, continuó, están "socavando los pilares de la convivencia y la paz social".

El jefe del Ejecutivo no dio grandes titulares, pero ofreció pistas sobre su estrategia electoral: enarbolar el "sentido común", atacar al PP y Cs y no mencionar a su principal socio, Podemos, que ahora se encuentra muy lejos de sus posiciones anteriores, cuando amenazaba al PSOE como partido hegemónico en la izquierda. El discurso puede no ser del todo coincidente con el de algunos de los líderes territoriales del PSOE (la andaluza Susana Díaz y el aragonés Javier Lambán no descartan pactar con los naranjas tras los comicios autonómicos), pero ahora nadie en el partido está dispuesto a minar al secretario general. 

Su autoridad no está en discusión. Y el sentir mayoritario es que continuará en la Moncloa tras los comicios generales, que él insiste en celebrar en el 2020, agotando la legislatura, consiga o no aprobar los Presupuestos Generales del Estado del año que viene. Sánchez, de hecho, ya está en campaña. Este no fue un comité federal ortodoxo, con un intenso debate a puerta cerrada tras el informe político del secretario general. La cita interna, convocada para proclamar a los candidatos autonómicos, apenas duró 40 minutos, y sirvió de excusa para el mitin, con Sánchez sacando pecho de las iniciativas del Gobierno. La última, el decreto aprobado el pasado jueves para que la banca se haga cargo del impuesto de las hipotecas, revirtiendo la decisión que había tomado justo antes el Tribunal Supremo. Aquí Sánchez recordó el rescate de las entidades financieras aprobado por Mariano Rajoy en el 2008.  "La sociedad española fue solidaria con la banca. La solidaridad es recíproca", señaló. 

La exhumación de Franco

Lo primero que dijo en Fuenlabrada (Madrid) el secretario general del PSOE, nada más subirse al atril y dar las gracias, es que "en el 2019, después de muchos años de espera, no habrá un mausoleo en homenaje al dictador". La salida de Francisco Franco permite al presidente del Gobierno reivindicarse como un líder de izquierdas, pero también poner de manifiesto la actitud de populares y naranjas, que por el momento, gracias a su mayoría en la Mesa del Congreso, están taponando la reforma de la ley de memoria histórica que impedirá que el dictador sea enterrado de nuevo en la cripta de la catedral de la Almudena, en pleno centro de Madrid.

"La oposición ha confundido discrepancia con crispación. Nosotros no vamos a participar de esa política pendenciera. A nosotros se nos va a encontrar defendiendo un proyecto que es bueno para la mayoría social de este país", dijo Sánchez, poniendo como ejemplo la reforma de los aforamientos (que será aprobada en noviembre por el Gobierno, anunció), la derogación de los artículos "más lesivos" de la reforma laboral, la vuelta a la sanidad universal y la modificación de la Constitución para "reconocer más derechos" y "garantizar la unión de los pueblos de España".

La crítica de Sánchez a Pablo Casado y Albert Rivera se produce dos días después de conocerse la detención de un tirador profesional, hijo de alcalde franquista, que pretendía matar al presidente del Gobierno. Pero el líder socialista no ligó en ningún momento este arresto con el durísimo discurso del PP y Cs. 

Las ausencias

El comité federal también estuvo marcado por las ausencias de varios presidentes. Ni Díaz, ni Lambán, ni el asturiano Javier Fernández (que no se presenta a la reelección), ni el extremeño Guillermo Fernández Vara acudieron a Fuenlabrada, por distintos motivos.

El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, sí participó, destacando el supuesto efecto balsámico que la llegada de Sánchez a la Moncloa ha tenido sobre la crisis territorial. "El Gobierno de Pedro Sánchez ha sido recibido en Catalunya con alivio y esperanza, como en toda España. En Catalunya había quien quería dibujar una pintura terrible, siniestra de España. Una España rancia y sin posibilidad de reforma. La llegada de Sánchez ha acabado con la voluntad de algunos de separarnos", dijo Iceta entre aplausos.