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Casado abre la puerta a los votantes socialistas "avergonzados" por la gestión en Catalunya

El PP insiste en que el único "preso político" es Sánchez por sus compromisos con los independentistas

Julia Camacho

El presidente del PP, Pablo Casado, durante la clausura de un acto de Asaja en Jerez de la Frontera.

El presidente del PP, Pablo Casado, durante la clausura de un acto de Asaja en Jerez de la Frontera. / Román Ríos (EFE)

El PP parece dispuesto a intentar captar el voto entre los descontentos por la gestión en Catalunya, visto los buenos resultados que al menos en las encuestas arroja este asunto para su principal rival en la derecha, Ciudadanos. Por eso ahora el líder de la formación, Pablo Casado, no duda en tender la mano a los votantes socialistas “avergonzados” por lo que consideran cesiones ante los independentistas, como el giro dado por la Abogacía del Estado en su calificación de los hechos contra los imputados del procés, a quienes solo pide un delito de sedición y no de rebelión. Unos votantes, afirma, que ya se acercaron al PP en anteriores comicios en los que los populares alcanzaron la mayoría absoluta.

“Este es un partido reformista, liberal, centrista y moderado en el que cabe todo aquel que quiera defender a España”, ha apelado Casado en un acto con agricultores y ganaderos en Jerez de la Frontera (Cádiz), “todos tienen aquí su casa” porque las suyas, ha dicho, son políticas transversales. “Quien defiende la unidad de España no es de un partido u otro, tampoco quien defiende a la familia, la seguridad en las fronteras o en las calles, o la honestidad, eficacia y esfuerzo en la labor política”, ha insistido. Y ha recordado que fue su formación la que aglutinó el voto de muchos militantes socialistas “cuando vinieron mal dadas”. Así ocurrió en el año 2000 y en 2011, dijo, permitiendo las mayorías absolutas del PP con José Maria Aznar y Mariano Rajoy, y así prevé que ocurra ahora que, “una vez más, los votantes socialistas miran con vergüenza a su partido y no entienden por qué cede ante los independentistas o no saben a quién votar para aglutinar toda la fuerza de cambio”.

El jefe de la oposición, que de nuevo ha evitado hablar sobre el conflicto interno en su partido a cuenta de las grabaciones de Dolores de Cospedal con el excomisario José Manuel Villarejo, ha considerado que ha sido una “semana preocupante” en lo relativo al tema catalán, asegurando que “no tolerará” que un andaluz, un madrileño, un extremeño, gallego o vasco, “por el mero hecho de serlo, tenga menos derechos que alguien que es independentista y ha nacido en Catalunya”. Para el líder popular, las cesiones a los socios “independentistas y batasunos” han terminado por cruzar “todas las líneas rojas” con la indicación del ejecutivo de que la Abogacía del Estado suavice sus peticiones de pena para los líderes independentistas encarcelados.

"Preso político" de sus compromisos

De hecho, el secretario general del PP, Teodoro García Egea, ha ironizado desde Málaga, donde ha clausurado un acto intermunicipal del partido, acerca de que el único "preso político" es Pedro Sánchez por los compromisos adquiridos con “aquellos que le hicieron presidente del Gobierno y que no quieren garantizar la igualdad de oportunidades en España”. “Ya sospechábamos que Sánchez le debía los votos de la moción de censura, y lo hemos venido diciendo con cada gesto que han hecho, como cuando dejaron solo al juez Llarena o cuando dijeron que sería bueno que los presos independentistas salieran de la cárcel, pero ya el colmo es cuando ha ido contra el poder judicial”, ha insistido Casado, subrayando las presiones que han denunciado jueces y fiscales del caso.

Para el líder popular, se trata de una “irresponsabilidad tremenda”, augurando que este cambio de criterio será el que usen en el futuro los independentistas en su recurso ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, “y seguro que también” en un posible indulto “que el Gobierno no ha tenido la decencia de negar cuando le hemos preguntado por ello”. En este punto, Casado ha insistido en que desde la oposición tratarán de tomar medidas para evitar “este auténtico desafío a la legalidad” aunque la respuesta del gobierno sea “el insulto: que somos radicales, que somos muy derechas, que nos tenemos que moderar o que tenemos que centrarnos”.