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El club prorruso de amigos del 'procés'

El canciller de una república controlada por Rusia simuló la apertura de una legación diplomática en Catalunya mientras Madrid presionaba a Moscú

Antes de llegar a Barcelona, se reunió en Italia con líderes de la Liga Norte que colaboran en las causas militares rusas y apoyan la independencia catalana

Juan José Fernández

El ministro de Asuntos Exteriores de la República de Osetia del Sur, Dimitri Medoev (derecha) entrega una bandera de su país a un surosetio residente en Catalunya el 23 de octubre de 2017.

El ministro de Asuntos Exteriores de la República de Osetia del Sur, Dimitri Medoev (derecha) entrega una bandera de su país a un surosetio residente en Catalunya el 23 de octubre de 2017. / Gobierno Osetia del Sur

El 23 de octubre de 2017, entre la algo disminuida riada de turistas procedentes de Venecia, llegó a Barcelona un hombre de mediana edad, no muy alto, calvo y con pasaporte ruso a nombre de Dimitri Medoev. Este hombre no venía de excursión, sino, pese a la ausencia de séquito y recepción, de visita oficial a Catalunya en calidad de ministro de Exteriores de la República de Osetia del Sur.

En uno de los momentos más tensos del ‘procés’, a cuatro días de que el Parlament votara la DUI, y con el Estado y los independentistas escudriñando el más mínimo gesto internacional, plantaba pie en Catalunya el canciller de un territorio separado de Georgia unilateralmente y a tiros, poblado por 80.000 habitantes –tantos como los del distrito barcelonés de Les Corts-, ocupado por tropas rusas y no reconocido como estado por ningún país, salvo Rusia, Venezuela, Nauru y Nicaragua.

Según la nota oficial que difundió, Medoev venía a abrir una "oficina de representación del Ministerio de Exteriores" surosetio. "Los acontecimiento en Catalunya, que han atraído la atención del mundo, son de gran interés para Osetia del Sur, porque 26 años antes el pueblo surosetio dio el mismo paso decisivo", decía la nota.

Pero fue un comunicado 'fake'. Un año después, no hay ni ha habido embajada alguna de Osetia del Sur en Barcelona, ni consulado, ni funcionarios, ni teléfono al que llamarles pese a que, según el anuncio, la legación iba a "promover el establecimiento de relaciones bilaterales, en primer lugar en las esferas cultural y humanitaria".

Encuentro con amigos

El Departament d’Acció Exterior de la Generalitat publica una lista del 'Cos Consular a Catalunya' con 87 inscritos, incluidos Mauricio o la República Democrática Socialista de Sri Lanka, pero no está Osetia del Sur. Tampoco otros estados irredentos, como Kosovo, Abjasia, Transnistria o el Nagorno-Karabaj. La oficina exterior de la Generalitat más cercana a Tsjinvali, capital surosetia, está en Moscú, a 1.871 kilómetros. La Generalitat no atendió a Medoev. "Estaba centrada en buscar reconocimientos de países importantes, y aquello no le favorecería ante la UE", explica una fuente diplomática.

 La visita ‘oficial’ se quedó en 24 horas de encuentros con cinco osetios, uno de ellos del norte, que residen en Barcelona y viven de pequeños negocios de albañilería y restauración. Con uno de ellos se fotografió Medoev en un lugar no identificado, entregándole una bandera osetia ante un tapiz con la figura del caudillo alano Flavio Ardabur Aspar, guardián de Bizancio. Pese a la escenografía, la cita no tuvo nada de solemne: visitante y visitado se entrevistaron en vaqueros y polo.

Pero dieron mucho eco a la nota portales informativos rusos como RT, Ruptly o Sputnik. El primero se destacó durante el otoño del ‘procés’ con noticias y artículos como "’Tanques en las calles de Barcelona’: España y Cataluña al borde de un desenlace violento" (28-10-17), "España puso tropas en la frontera rusa a cambio de que Letonia no apoyara el separatismo catalán" (20-12-17) o "Una mujer muerde en la pierna a un mosso al grito de viva España" (24-10-17).

Esos portales ya difundieron, el 25 de septiembre, otro comunicado de Medoev: "Respetamos el derecho soberano de los catalanes a la libre elección del camino para su desarrollo futuro". Tras el 1-O, Sputnik buscó la opinión de "residentes" surosetios para otro artículo. Uno de ellos, Alan Parastaev, presentado como periodista, declaró que "Catalunya repite los pasos de Surosetia en los 90". Otra, Anna Chochieva, presentada como "activista" de derechos humanos, opinó que "tarde o temprano Catalunya será reconocida por la comunidad internacional, como Osetia". El portal no contó que ambos opinadores no solo comparten opiniones políticas: también son marido y mujer. Ni tampoco que Parastaev no es un periodista cualquiera: fue ministro del Interior de Osetia del Sur antes de caer en desgracia en aquel territorio.

Reacción española

El eco mediático que medios rusos daban a la visita obligó al ministerio español de Asuntos Exteriores a responder con una nota el 26 de octubre: "España considera a Osetia del Sur parte integrante de Georgia. Osetia del Sur no está reconocido por prácticamente ningún estado miembro de la ONU (…) no dispone del llamado derecho de legación".

La embajada de Georgia en Madrid también emitió un comunicado dos días después, tras la imposición del artículo 155: "El Gobierno de Georgia condena la declaración unilateral de independencia de Cataluña y apoya las medidas del Gobierno de España para restablecer la ley y el orden".

Un territorio controlado por Rusia se mostraba dispuesto a reconocer de facto a una Catalunya independiente pese a que la embajada rusa, tras la declaración y suspensión de la independencia por Puigdemont el 10 de octubre, tuiteó: "Esperamos que la situación se solucione a través del diálogo estrictamente en el marco de la legislación española por el bien de la España unida y floreciente".

Tras el 1-O, el presidente Rajoy ordenó al ministro de Exteriores, Alfonso Dastis, que extremara esfuerzos y contactos para que no se le escapara ni un solo reconocimiento internacional de una eventual declaración catalana de independencia. Exteriores envió en aquellos días a un representante a entrevistarse con el embajador ruso en España, Yuri Korchagin, y explicarle la posición del Gobierno, esperando que ningún territorio satélite de la Federación Rusa hiciera el gesto, informa Pilar Santos.

El 13 de noviembre, la entonces ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, admitió que el Gobierno estaba analizando interferencias de países extranjeros para agravar la crisis en Catalunya.  

Camaradas italianos

Medoev no acudió a Barcelona directamente procedente de algún aeropuerto caucásico cercano a Osetia - la capital, Tsjinvali, no tiene aeropuerto, solo un pequeño aeródromo militar-, sino desde Venecia, ya que había hecho antes una escala política en el norte de Italia.

Entre el 14 y el 22 de octubre de 2017, el ministro osetio visitó Roma, Venecia, Florencia, Verona, Pésaro y San Marino. Viajó invitado por Alberto Drudi, presidente de la Cámara de Comercio de Pésaro y Urbino, pero acogido en realidad por una red de líderes locales de la Lega Nord (Liga Norte), formación de extrema derecha que promueve la independencia de la Padania.

El Ministerio de Exteriores de Osetia del Sur publicitó esos días una foto de un "meeting" de  hermandad de Medoev con dos fundadores de la Lega: Eliseo Bertolasi y Palmarino Zoccatelli. Ambos, de marcado perfil rusófilo, se han declarado también fervientes partidarios del ‘procés’ catalán.

El ministro de Exteriores de Osetia del Sur, Dimitri Medoev, se hizo esta foto con los líderes prorrusos de la Lega Nord Palmarino Zoccatelli (izuierda) y Eliseo Bertolasi en Venecia el 22 de octubre de 2017, un día antes de viajar a Barcelona. / M.A.E. Osetia del sur

Bertolasi, exdiputado de Consiglio Regionale de Véneto, es, además de político y antropólgo, periodista y fotógrafo ocasional. Colabora con el portal ruso Sputnik con noticias y fotos, algunas de manifestantes independentistas venecianos ondeando ‘estelades’. Bertolasi colabora también en el portal ruso Geopolitka.ru, con artículos como “Los europeos sufren de lavado de cerebro rusofóbico” o “Eurasia puede resolver la mayoría de los problemas de Europa”.

El otro amigo de Medoev, Palmarino Zoccatelli, ultracatólico, es presidente del Comitato Legitimista Veneto Indipendente –integrado en la Lega Nord– y, a la vez, preside la Asociación Véneto-Rusia. Con Bertolasi, ha viajado "en misión humanitaria" a las áreas de Ucrania que guerrean por volver a Rusia. Así lo explicó el 21 de septiembre pasado a Sputnik. Fue cuando ese portal recogió la noticia de la retirada por parte de la ciudad de Verona, gobernada por la Lega, de la ciudadanía honorífica al presidente prooccidental de Ucrania, Piotr Poroshenko.

El 13 de septiembre de 2018, la UE prorrogó las sanciones comerciales a Rusia por su intervención militar en Ucrania… y Bertolasi y Zoccatelli se fueron al día siguiente a Sebastopol para firmar un "memorandum de entendimiento" entre la asociación Veneto-Rusia y Ekspokrym, la prorrusa Feria de Crimea. Esa ruptura de la unidad de acción de la UE fue difundida por Sputnik. Firmaba la noticia… Eliseo Bertolasi.

Zoccatelli ha repartido sus filias entre el expansionismo ruso y el ‘procés’. Ya el 10 de noviembre de 2014, un día después del 9N catalán, envió a los medios de comunicación venecianos un comunicado reconociendo la "plena ligitimidad y validez política" del simulacro de consulta y considerando "la victoria del Sí en Catalunya" como "un punto de no retorno". En marzo pasado, Zocatelli mostró en un mitin su solidaridad con el expresident Carles Puigdemont y protestó contra “la persecución político-judicial de la autoridad central española, digna de un régimen totalitario” .

La Lega Nord ya se había pronunciado con un comunicado oficial el 21 de septiembre del 17, tras los tensos registros judiciales y detenciones en sedes de la Generalitat: "Las ideas nunca deben ser oprimidas", decía. El cinco de octubre, a rebufo del 1-O catalán,  el portal Sputnik publicó el informe "Véneto, ¿la próxima Cataluña en el corazón de Europa?". En el texto hace declaraciones Zoccatelli: "Nuestros pueblos tienen una meta común: recuperar nuestra independencia, de la que nos privaron en el pasado".