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REPERCUSIONES DEL 'CASO KHASOGGI'

España se pone de perfil en la crisis con Arabia Saudí para no arriesgar los contratos con Riad

El Gobierno admite que tiene "escaso margen" para elevar las críticas por el 'caso Khashoggi'

Las elecciones andaluzas, con Navantia de fondo, complican todavía más la posición de Sánchez

Iolanda Mármol

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Congreso

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Congreso / DAVID CASTRO

Pedro Sánchez tiene sobre la mesa una creciente presión para interrumpir la venta de armas a Arabia Saudí y el cálculo millonario de los contratos que España perdería si el Gobierno toma una decisión semejante. El ‘caso Khashoggi’ pone en un brete al Ejecutivo y le sitúa en un equilibrio complicado en el que el presidente habría acabado por asumir que las críticas que se va a llevar por no poner fin a la exportación de armamento a Riad son un mal menor comparado con la eventual ruptura de contratos astronómicos de la monarquía saudí con importantes empresas españolas.

Fuentes gubernamentales indican a este diario que, ante el "escaso margen" de actuación, lo previsto es limitarse a pedir explicaciones públicas por un acto de “extrema gravedad” sin que este discurso se traduzca en ninguna decisión práctica. Es decir, España mantendrá sus relaciones comerciales con Riad, aseguran dichas fuentes.

Salvo sorpresas, ese es el discurso que Sánchez llevará ante el Congreso el próximo miércoles. Cuando el jefe del Ejecutivo comparezca, ya se conocerán las conclusiones de las investigaciones sobre el presunto asesinato del periodista Jamal Khashoggi. El presidente turco, Tayyip Erdogan, tiene previsto desvelar los resultados de las pesquisas este martes y todo apunta a que se confirmará la hipótesis de la muerte violenta a cargo de agentes saudíes en el consulado de este país en Estambul.

La Moncloa prevé ese escenario, pero más allá de una exigencia verbal contundente para que se esclarezcan todos los detalles del suceso, por el momento no tiene en sus planes adoptar medidas drásticas contra el régimen de Riad.

Desde el Gobierno subrayan que la posición española es mucho más delicada que la de otros países, como Alemania, que este domingo anunció que deja de vender armas a los saudíes como represalia por el ‘caso Khashoggi’. Varios factores dificultan la posición de Sánchez.

Fragatas y Eurofighter

España es el séptimo país del mundo que más armas exporta a Arabia Saudí. Entre ese material se encuentran las cinco fragatas construidas por Navantia en los astilleros de San Fernando (Cádiz), por un importe de 1.800 millones de euros. En pleno arranque de la precampaña de las elecciones andaluzas, admiten en la Moncloa, el Gobierno no quiere arriesgar ese contrato, máxime cuando ya estuvo a punto de perderlo en septiembre. Entonces, la titular de Defensa, Margarita Roblesanunció la paralización de la venta de 400 bombas a Riad, y los saudíes amenazaron con dinamitar toda relación, por lo que Sánchez desautorizó a la ministra.

En el sector armamentístico operan también otros intereses, como los 48 Eurofighter adquiridos por Arabia Saudí a Airbus, parte de los cuales se fabrican en Getafe (Madrid).

Sin embargo, reconocen fuentes conocedoras de la situación, donde España se juega realmente el tipo es en proyectos de infraestructuras. Se calcula que las compañías españolas suman contratos por más de 17.000 millones de euros. El metro de Yeda, La Meca o Medina; plantas petroquímicas, generación eléctrica y la construcción de desalinizadoras son algunos de los proyectos clave que se podrían perder, subrayan fuentes empresariales.

Frente en la oposición

El ‘caso Khashoggi’ se está convirtiendo en un dolor de muelas para el Gobierno. Este martes, en la comisión de Defensa del Congreso, el PSOE tendrá que hacer frente a varias propuestas de Unidos Podemos, ERC, PDECat y Compromís, que piden la suspensión de las exportaciones de armas a Arabia Saudí y todos los países implicados en conflictos armados o que vulneren los derechos humanos.

En cambio, el PP exige a Sánchez que no ponga en juego los contratos de las empresas españolas y subraya que el Ejecutivo debe garantizar que se ejecute como estaba previsto el compromiso con NavantiaCiudadanos apela a la prudencia y pide al presidente que proteja los intereses comerciales de las empresas españolas el el Golfo Pérsico.

Fin de la imagen reformista

Las cada día más evidentes vinculaciones de Arabia Saudí en el asesinato de Khashoggi amenazan con destruir de un plumazo la imagen reformista que el príncipe heredero, Mohamed Bin Salman, intentaba trasladar ante una mirada internacional complaciente con el giro modernizador de la monarquía. El acceso de las mujeres al permiso de conducir, la retirada de poder a la policía religiosa, la apertura de cines y la dinamización económica más allá del sector petrolero transmitían un aire aperturista que ha permitido a las democracias occidentales un sonrojo menor en las relaciones comerciales con Riad.

El ‘caso Khashoggi’ da carpetazo a esa imagen y revela la otra cara de un régimen dictatorial menos edulcorado de lo que venían explicando los poderosos lobbies saudíes en los últimos años. Arabia Saudí es el tercer país del mundo con mayor gasto en Defensa, solo superado por Estados Unidos y China, con poblaciones inmensamente mayores. El año pasado Riad gastó en Defensa 60.252 millones de euros, el 10% de su PIB. Es el mayor exportador de crudo del mundo, con el 13% de las ventas mundiales.

Desde el 2010 los intercambios comerciales con empresas españolas se ha triplicado. Se estima que los contratos de saudís con compañías españolas alcanzan un valor de 17.000 millones de euros. Entre ellas, destacan importantes firmas constructoras, como FCC Indra, así como Adif o Técnicas Reunidas. Solo el diseño y construcción del metro de Riad está valorado en un coste de 6.070 millones de euros.

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